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MEDIO ORIENTE

EEUU e Irán confirman posible pacto entre dudas de otro boicot de los militares islámicos

La respuesta de Estados Unidos al derribo de un helicóptero Apache de la Marina de Estados Unidos por parte de Teherán se suscitó de inmediato con dos días de intensos bombardeos

Por Leonardo Morales

El ataque y derribo de un helicóptero Apache de la Marina estadounidense en el Estrecho de Ormuz el martes 9 de junio, por parte del ejército de Irán, hizo cambiar el tono del presidente Donald J. Trump en medio de más negociaciones para un acuerdo entre Teherán y Washington, según la Casa Blanca.

Las fuerzas estadounidenses "comenzaron a atacar en legítima defensa contra Irán hoy (martes 9 de junio) a las 5.00 pm hora del este en EEUU, por orden del Comandante en Jefe, en respuesta al derribo de un helicóptero Apache del Ejército de Estados Unidos", señaló una publicación oficial en X.

"Las fuerzas del Comando Central (CENTCOM) atacaron sistemas iraníes de defensa aérea, estaciones de control en tierra y sitios de radares de vigilancia cerca del estrecho de Ormuz", aseguró el comunicado, al reportar que la operación había "terminado".

El presidente estadounidense había advertido que "la respuesta" al incidente con la aeronave iba a "ser contundente, muy poderosa", según declaraciones reportadas por la cadena ABC.

"La misión es una respuesta proporcional a la injustificada agresión iraní", añadió el Comando Central.

Contundente respuesta

El Presidente prometió "responder" a Irán, luego de afirmar que estaba cerca de un acuerdo para poner fin a la guerra en el Medio Oriente.

Tras dos días de intensos y devastadores bombardeos, Trump anunció la posibilidad de firmar un acuerdo y de la parte del régimen iraní se confirmó que podría concretarse en los próximos días.

El jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araqchi, dijo el viernes que hay posibilidades de que en "los próximos días" se alcance un acuerdo de paz con Estados Unidos.

"Tan pronto como concluyan las últimas etapas de nuestras negociaciones, este acuerdo se firmará y se anunciará (...) Esto podría suceder en los próximos días. Tengo buenas esperanzas", dijo Araqchi.

"La firma se realizará, en un primer momento, por vía digital. Cada parte firmará a distancia. A continuación, se anunciará que este memorando de entendimiento ha sido firmado por ambas partes", añadió.

Debido a este supuesto retroceso de Irán, el jefe de la Casa Blanca suspendió los ataques previstos para el jueves 11 de junio en la noche.

El canciller iraní confirmó que los detalles del programa nuclear de Teherán, incluida la gestión de su reserva de uranio altamente enriquecido, se abordarán en los 60 días siguientes a la firma del acuerdo, algo a lo que Trump se había opuesto con anterioridad.

La interferencia

El helicóptero estadounidense cayó cerca de la costa de Omán, donde sus dos tripulantes a bordo del AH-64 Apache sobrevivieron y fueron rescatados, informó el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

También el lunes, en el Golfo de Omán, el Ejército estadounidense disparó a un buque petrolero por violar el bloqueo naval impuesto desde el 13 de abril.

En el mismo perfil desafiante de siempre, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, volvió a amenazar con romper las negociaciones y regresar a la guerra, tras la inminente respuesta de EEUU al ataque perpetrado por el régimen islámico.

Una vez más, como ya se ha visto en múltiples ocasiones, los terroristas de la llamada Guardia Revolucionaria de Irán hacen todo lo posible por desactivar cualquier posibilidad de convenio. Y cuando el régimen de los ayatolás prepara el terreno para una supuesta rendición final, siempre la Guardia Revolucionaria ejecuta acciones militares contra Israel o EEUU para boicotear, causar la marcha atrás o poner en pausa las negociaciones. Esto se ha convertido en un factor reiterativo y preponderante en la búsqueda de alguna solución pacífica.

Horas antes del suceso en zona de la vía marítima de Ormuz, el jefe de la Casa Blanca había dicho que la diplomacia estadounidense estaba en la "fase final" de la negociación para poner fin a las hostilidades y mencionó que podría concluirse un acuerdo "en los próximos días".

Pero este tipo de anuncios también se ha vuelto reiterativo sin ningún desenlace final en concreto; únicamente ha servido para moderar de manera significativa los enfrentamientos en medio de un frágil y violado alto el fuego. Ahora, ocurren de forma esporádica y sobre objetivos precisos.

Por su parte, Israel bombardeó puntos estratégicos del grupo terrorista pro-iraní Hezbolá, apéndice del régimen patrocinador de Teherán, el domingo 7 de junio para prevenir otro golpe contra Tel Aviv, de acuerdo con el primer ministro Benjamín Netanyahu, quien reiteró que “Israel tiene el derecho a defenderse con o sin el permiso de EEUU” y le dejó claro a Teherán que actuará frente al peligro y las amenazas, tras recientes ataques a la infraestructura energética de Irán y un centro petroquímico vital para la industria de misiles balísticos de los ayatolás.

Orden de Trump

Tras 100 días de guerra y la entrada en vigor el 8 de abril de un alto el fuego, Irán e Israel mantienen la tensión en la zona.

Mientras tanto, en Líbano, han continuado los bombardeos israelíes y los ataques del grupo radical proiraní Hezbolá, que ha rechazado tajantemente cualquier acuerdo con Israel, a pesar de los intentos y conversaciones en Washington para obtenerlo a través del gobierno de ese país.

Según el borrador del probable acuerdo, uno de los puntos es el cese de las hostilidades entre Israel y los terroristas de Hezbolá.

Pakistán sigue con sus maniobras para alcanzar un convenio que, según su primer ministro, Shehbaz Sharif, estaba "a punto de concluirse" cuando estallaron los últimos combates entre Irán e Israel.

El 9 de junio, el jefe del ejército pakistaní, Asim Munir, recibió en Islamabad a su homólogo libanés, Rodolphe Haykal, para hablar sobre "la situación de seguridad regional".

Pero lo más trascendental en las últimas horas y lo que podría redefinir el camino hacia un pacto EEUU-Irán es la orden dada por el presidente Trump al secretario del Tesoro, Scott Bessent, para que haga una estimación exhaustiva de los daños y costos de reparación causados por los ataques del régimen iraní los países aliados de Washington en el Golfo Pérsico.

El Tesoro solicitó a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin detalles del costo para reparar infraestructura, que incluye bases militares e instalaciones energéticas dañadas por misiles y drones lanzados desde Teherán.

La medida busca utilizar los fondos embargados por EEUU a Irán y ponerlos a disposición de los países aliados del Golfo.

Este movimiento desde Washington pone en jaque una posible solución final con los iraníes, debido a que ellos exigen el descongelamiento de miles de millones de dólares, pero para su beneficio. Este es uno de los términos centrales que pide Teherán como parte de las negociaciones. La Casa Blanca ha reiterado que no aceptará este reclamo bajo ningún concepto.

Se suman a esta negativa el control del Estrecho de Ormuz, el cobro de peaje, el programa nuclear y de misiles balísticos, y la subvención al terrorismo, entre otros.

Detrás de la escena

El conflicto va más allá de ser un evento tripartito entre EEUU, Israel e Irán. Ha dado un vuelco a la correlación de poder en el Medio Oriente donde Teherán era una potente pieza desestabilizadora por su capacidad militar y su función como eje del terrorismo mundial. La serpiente ha sido descabezada y ahora Israel ha asumido, junto a EEUU, el control estabilizador del Medio Oriente, además de consolidarse como la primera potencia defensiva en la región.

Por otra parte, la operación de EEUU en Venezuela y ahora en Irán ha representado un estruendo para China en su influencia geopolítica y estratégica. En la economía y en el sector energético ha sido demoledor: Pekín perdió casi el 20% del consumo barato de petróleo, al tiempo que observaba la destrucción de su principal ejecutor y protagonistas del trabajo sucio en el terreno, que le abría las puertas a Pekín en varias regiones del mundo como América Latina y el Caribe en su plan expansionista.

A todo lo anterior se agregó la pérdida del control del Canal de Panamá a través de dos importantes puertos: Balboa, en el Pacífico, y Cristóbal en el Atlántico, ambos administrados por CK Hutchison Holdings mediante el amparo legal de Panama Ports Company.

Una de las primeras acciones de Trump para frenar a China tras retomar la Casa Blanca fue asumir otra vez el timón del Canal junto a una importante batería de aranceles que provocó serias tensiones bilaterales y puso a Pekín contra la pared para negociar un nuevo acuerdo arancelario y comercial entre las dos mayores potencias económicas del planeta.

Irán es parte de la ecuación de la administración Trump para redefinir el comercio, la economía global, el poderío militar y tecnológico y fomentar el Nuevo Orden Mundial; y en especial debilitar a China y Rusia, a pesar de mantener contactos diplomáticos constantes con el gigante asiático y la mayor presión económica jamás vista desde el inicio de las relaciones en la década de 1970. Respecto a Rusia, Trump ha seguido en silencia dando apoyo logístico a Ucrania para desgastar aún más al Kremlin y hundirlo en su postura de “querer la paz”, pero sin ceder los terrenos ocupados, uno de los temas neurálgicos en busca del fin de la guerra

En este tablero geoestratégico y geopolítico, Tel Aviv ha jugado en los últimos casi cuatro meses un papel primordial.

No obstante, de las estrechas relaciones entre Trump y Netanyahu, el líder republicano se vio obligado a exigir el cese inmediato de los últimos ataques entre Irán e Israel, cuando supuestamente se perfilaba la rendición final del ejército iraní.

La isla de Kharg

Washington mantiene el bloqueo naval sin permitir que entre o salga cualquier navío de los puertos iraníes. El impacto ha sido devastador: la pérdida diaria de alrededor de 500 millones de dólares en ingresos.

Además de la eliminación de la marina y la fuerza aérea iraníes y la destrucción o inhabilitación de más de 12.300 objetivos en todo el país, el ejército estadounidense bombardeó la isla de Kharg.

El Comando Central de EEUU (CENTCOM) destruyó más de 90 objetivos militares, que incluyeron bases, radares, búnkers de misiles y almacenes de minas navales.

Trump decidió no destruir la infraestructura petrolera de la isla en aras de evitar un colapso económico global, pero advirtió que en posteriores días podría reconsiderarse mantener estas instalaciones si Irán continuaba interfiriendo con la libre navegación en el Estrecho de Ormuz.

Desde esta isla Irán exporta el 90% de su producción petrolera y prescindir de ella, sería el final para la economía y la supervivencia de los terroristas islámicos.

Lo anterior demuestra que EEUU puede poner punto final a Teherán cuando quiera, pero mantiene la esperanza de una rendición que evite el caos general y un colapso económico en Europa y gran parte de Asia.

La reciente respuesta militar del Comando Central contra Irán parecía que pondría en marcha atrás las negociaciones, pero al parecer ha ocurrido lo contrario. No obstante, habría que esperar si el anuncio de los iraníes no es otra estratagema para detener los ataques de EEUU, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones.

lmorales@diariolasamericas.com

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FUENTE: Con información de AFP, EFE, Fox News, The Western Journal, El Mundo, The Epoch Times, CBS News, entre otras.

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