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SEGURO SOCIAL

¿Existen garantías para los futuros jubilados en EEUU?

A medida que los estadounidenses alcanzan la edad de jubilación, la mayoría de ellos dependerá de los beneficios del fondo fiduciario de la Seguridad Social

Por Leonardo Morales

MIAMI- Una de las preocupaciones de millones de estadounidenses, en especial personas entre los 20 y 30 años, es que si cuando llegue el momento de su retiro habrá fondos suficientes para cubrir los beneficios de su jubilación, con una deuda pública que ya roza los 34 billones de dólares en 2024.

Según el gobierno federal, a diferencia del programa de salud Medicare, el Fideicomiso de Seguro de Vejez y Sobrevivientes del Seguro Social (OASI) no se encamina en estos momentos hacia la quiebra o la insolvencia.

Los expertos afirman que mientras haya estadounidenses que aporten, habrá dinero que fluya hacia las arcas del fondo fiduciario para cubrir los beneficios de los jubilados actuales. Lo que está en juego es la garantía de prestaciones de los futuros beneficiarios.

La dependencia

En este contexto, y desde la época del gobierno de George W. Bush, analistas del tema aconsejan abrir un fondo de retiro privado a través de los grandes bancos por sus garantías, a pesar de que las pequeñas y medianas instituciones financieras ofrezcan en ocasiones mejores dividendos para atraer la atención de los clientes.

A medida que los estadounidenses alcanzan la edad de jubilación, la mayoría de ellos dependerá de los beneficios del fondo fiduciario de la Seguridad Social en los que han invertido desde el primer día en que dedujeron los impuestos de su primer salario.

Sin embargo, la caída de la financiación de 22,4 billones (trillions en inglés) de dólares prevista en el Informe de los Fideicomisarios de 2023 podría causar recortes de beneficios de hasta el 23% para los jubilados estadounidenses a partir de 2033.

La fecha luce lejana pero casi se encuentra sobre los hombros de quienes trabajaron durante décadas, nacieron en 1961 y 1965 y pueden jubilarse en 2033.

En un esfuerzo por evitar el riesgo futuro para estos beneficios, el gobierno federal ha presentado una propuesta de cuatro puntos fundamentales para reforzar supuestamente los activos del fondo fiduciario y ayudar a reponer el déficit proyectado.

Biden insiste en subir impuestos

Entre las propuestas se encuentra gravar los salarios superiores a los 400,000 dólares y dejar libres de impuestos todos los ingresos del trabajo entre quienes perciben un sueldo anual desde los 160,200 dólares hasta los 400,000. Tal como están las cosas en la actualidad, cualquier salario superior a los $160,200 está exento del impuesto de Seguridad Social.

Otra de las sugerencias es cambiar la medida de los Ajustes por Costo de Vida (COLA) del Seguro Social del Índice de Precios al Consumidor para Asalariados y Trabajadores de Oficinas (CPI-W) al Índice de Precios al Consumidor para las Personas Mayores (CPI-E).

El tercer punto se refiere a incrementar el Monto del Seguro Primario (PIA) que reciben anualmente los trabajadores jubilados en un 1% entre las edades de 78 y 82 años, lo que eventualmente equivaldría a un alza del 5%.

Y como cuarta solicitud aumentar el respaldo mínimo especial para los beneficiarios vitalicios del Seguro Social con salarios más bajos al 125% del nivel federal de pobreza.

Rachel Greszler, investigadora principal del Instituto Roe, cuenta con una amplia experiencia en las áreas de jubilación y políticas laborales en programas como Seguridad Social, pensiones, seguro de discapacidad y compensación laboral.

Antes de unirse a The Heritage Foundation en 2013, se desempeñó durante siete años como economista del Comité Económico Conjunto del Congreso en Washington.

En su opinión, en estas propuestas recientes del gobierno federal hay un lado positivo y otro bastante negativo.

Desde el gobierno de Barack Obama, el concepto de extraer mayor cantidad de impuestos a las personas que ganan más de 400,000 dólares al año se presenta como una idea atractiva y aparentemente justa.

De todas las propuestas, Greszler cree que ésta causaría el mayor daño.

La idea, apoyada por gran parte de la base demócrata bajo la propaganda política de “pagar lo que les corresponde”, se ve como necesario y práctico.

Los graves daños

Sin embargo, aunque “parece que simplemente van a aumentar los impuestos a las personas más ricas”, Greszler señala que el esfuerzo “no cubre el déficit, ni siquiera gran parte de los mayores costos y beneficios”.

"El problema aquí -afirma- es que crea un período sin cobertura bastante amplio en el que las ganancias entre $160.200 y $400.000 no son gravables", mientras que "las superiores a los $400.000 estarán sujetas a impuestos en un 12,4%".

"Ese es un enorme aumento de impuestos", advirtió la experta en una entrevista con el diario The Epoch Times.

“Si tomamos como referencia a California con la tasa impositiva más alta del país ese gravamen representa una cifra de impuesto marginal cercana al 70%. Eso tendrá implicaciones significativas para las ganancias de las pequeñas empresas que no son consistentes. Pueden ser altos un año y no al siguiente, y muchos de esos ingresos se destinan a inversiones, que nos brindan todas las tecnologías de las que nos beneficiamos”, explicó Greszler.

Desde el comienzo de su mandato, la administración de Joe Biden, en busca de parte de un respaldo financiero a sus políticas sociales y medioambientales, ha intentado subir los impuestos a casi el 42% para los multimillonarios y grandes corporaciones y entre un 34% y 27% para las medianas y pequeñas empresas e individuos.

La pequeña empresa es uno de los motores principales de la economía estadounidense y representa nada más y nada menos que el 44% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos.

Un aumento excesivo después de los efectos de la peor pandemia en los últimos 100 años y una inflación récord en los últimos casi 50 años pone contra las cuerdas el avance de la economía norteamericana y diluye el estímulo empresarial, una de las bases del capitalismo occidental.

Debido a sus graves implicaciones, los republicanos y algunos demócratas de centro en el Congreso federal se han opuesto a esta estrategia política del actual gobierno en Washington.

Lo que parece muy justo y aparentemente certero en un principio puede conducir a una debacle económica en medio de una situación nacional e internacional nada favorable para cambios de este tipo, cuyas consecuencias generan un giro indeseado y absolutamente desaconsejable.

Economistas conservadores e independientes se oponen a un incremento sustancial de impuestos a la clase alta y media, que desencadenaría en un efecto dominó.

Al final, también repercute en el aporte empresarial a arca federal y de reserva financiera para el Seguro Social, los fondos de jubilación y dinero de liquidez para otros grandes programas tradicionales que han beneficiado durante más de 100 años a empleados, familias, y empresarios estadounidenses.

lmorales@diariolasamericas.com

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