Dos semanas de intensos bombardeos de Estados Unidos contra posiciones estratégicas del régimen de Irán, tal vez tampoco hayan bastado para que la dictadura de los ayatolás entienda que, con o sin acuerdo definitivo, no dominarán el Medio Oriente ni harán desaparecer a Israel con el mundo occidental; que no se les permitirá fabricar u obtener un arma nuclear y no controlarán el Estrecho de Ormuz (un acceso marítimo libre para el comercio internacional).
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¿Habría escarmentado Irán con los últimos ataques de EEUU?
Mientras el presidente Donald J. Trump pausaba los bombardeos a Irán, el premier israelí Benjamín Netanyahu se reunía con él en la Casa Blanca y Hamás aceptaba el desarme y salir de la Franja de Gaza
Los temas anteriores figuran aún entre los 15 puntos del memorando de entendimiento que se había firmado entre Washington y Teherán y que se encaminaba a un supuesto acuerdo definitivo, hasta que los radicales de la llamada Guardia Revolucionaria decidieron una vez más boicotearlo con ataques a cuatro buques mercantes en la vía marítima internacional. Y como respuesta, la nueva ofensiva sin precedentes de EEUU a la que Trump puso pausa para darles otra oportunidad o prepararse para el asalto final.
Para despejar dudas que siembran congresistas demócratas, la prensa de izquierda y los activistas políticos, el líder republicano recalcó que las elecciones legislativas del 3 de noviembre no representan ninguna condicionante para terminar la guerra contra Irán.
Entre el 92% y el 96% de los votantes republicanos apoya la gestión presidencial de Trump, según un promedio entre varias encuestas. En días pasados, la cadena CNN, de corte izquierdista, expuso con resultados de recientes sondeos que el actual jefe de la Casa Blanca cuenta con el mayor respaldo popular (con amplia ventaja) entre los últimos cinco Presidentes del país.
No obstante, la prensa izquierdista - a escasos meses de los comicios de noviembre- comenzó a difundir campañas de manipulación sobre que Trump enfrenta un supuesto declive en las encuestas, algo totalmente falso.
Extrema relevancia
Sobre la mesa de la Oficina Oval hay dos asuntos de extrema importancia en estos momentos referidos a Irán. El primero es el nuevo frente de guerra que que abrieron los terroristas hutíes de Yemen en el Mar Rojo, a pedido de Irán, y la posible ocupación terrestre de la Isla de Kharg, junto al probable ataque al complejo nuclear fortificado subterráneo en la Montaña Pickase.
Trump advirtió de acciones contra estas zonas estratégicas vitales para Teherán.
En Kharg se almacena y sale el 90% del petróleo iraní, al tiempo que Pickase se ha convertido en el mayor enigma y objetivo para el Pentágono, tras la reacción del régimen terrorista al escuchar la amenaza del jefe de la Casa Blanca. Los otros blancos pendientes son las fuentes principales de energía eléctrica y puentes, aunque en los recientes bombardeos dos importantes viaductos fueron destruidos.
Los islamistas dijeron que si EEUU atacaba estos dos lugares, Irán convertiría al Medio Oriente en una odisea de guerra.
Las declaraciones dieron motivos a los analistas para describir la instalación nuclear en Pickase como el corazón del programa iraní y donde probablemente se esconda su mayor secreto bajo la montaña rocosa. También pudiera ser una estrategia de inteligencia para amedrentar a Washington y ganar tiempo una vez más, o frenar la feroz ofensiva día y noche de las últimas semanas.
Pero otra información respecto a Gaza parece haber enfriado un poco a los extremistas iraníes, a pesar de reacciones diversas.
El grupo terrorista Hamás afirmó el viernes que había aceptado un acuerdo para terminar la guerra en Gaza, que incluye su desarme y la retirada gradual del ejército israelí de territorio palestino.
Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, consideró "inaceptable" el convenio.
"Detener los combates contra el movimiento islamista palestino equivale a aceptar que Hamás prepare la próxima masacre", escribió el ministro en Telegram, en referencia a los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando fueron asesinados 1.221 personas y otras 251 fueron secuestradas, además de violaciones a mujeres y niños.
Por su parte, Trump manifestó que "Israel está muy contento".
El desarme del grupo islamista, que controlaba la Franja de Gaza desde 2007, es uno de los principales obstáculos para poner fin a la guerra con Israel tras el alto el fuego firmado en octubre.
Los hutíes
Según informes de prensa de las agencias de noticias iraníes, controladas por los militares de los ayatolás, los hutíes controlan la vía marítima en el Mar Rojo, que Arabía Saudita utilizaba como alternativa al Estrecho de Ormuz junto al oleoducto y gasoducto por tierra.
El propósito, como acordó Trump con el presidente chino Xi Jinping en su visita a Pekín, era que los sauditas continuaran con el flujo de ventas de petróleo al gigante asiático, severamente afectado por la compra durante décadas del crudo barato a Irán y Venezuela a través de Ormuz.
"El ataque contra el buque saudita se produjo después de que este hiciera caso omiso de las advertencias", declaró un portavoz militar de los hutíes, quien identificó el buque como el NCC Ghazal.
Los hutíes, respaldados y financiados por Irán, pusieron fin a cuatro años de tregua con Arabia Saudita -que desde 2015- brinda apoyo militar al gobierno yemenita contra los “rebeldes”.
La coalición liderada por Arabia Saudita atacó instalaciones militares hutíes y destruyó objetivos que amenazaban la navegación comercial en el Mar Rojo.
Los sauditas se unieron a EEUU y realizan ahora ataques coordinados entre ambos.
"Se atacaron instalaciones militares hutíes en la provincia de Hodeida... Los objetivos destruidos estaban relacionados con la amenaza a los buques mercantes en el mar Rojo", informó la cadena de televisión Al Arabiya en la plataforma X. Horas antes los terroristas había anunciado un bloque marítimo en la zona contra Arabia Saudita.
Encuentro en la Casa Blanca
El encuentro entre Trump y el primer ministro de Israel Benjamín Netayahu en Washington el martes 28 de julio no se hizo para limar supuestamente algunas diferencias surgidas en semanas recientes respecto al conflicto en la región, como lo resaltaron medios liberales. Israel no participó en las dos últimas semanas de bombardeos contra Irán.
Expertos coinciden en que la visita, catalogada por ambos mandatarios como muy provechosa, fue una reunión militar estratégica para definir los nuevos pasos en la Franja de Gaza, contra los terroristas de Hamás y Hezbolá y en la guerra contra los iraníes. Además, EEUU busca una alianza vital en la región entre Arabia Saudita e Israel que resulta esencial para acabar o desmoronar toda capacidad de acción de los hutíes, con el respaldo directo del Pentágono. A las tres partes, incluido el gobierno de Yemen, les interesa solucionar el asunto de los hutíes, en especial a Riad.
En sentido general sería el otro grupo terrorista devastado en esta gran operación militar y geopolítica conjunta con Israel y ahora varios países aliados en el Golfo, a los que Teherán ha atacado por alinearse con Washington como es el caso de Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Arabia Saudita, Turquía, Siria y Pakistán, entre otros.
De acuerdo con expertos militares, uno de los objetivos de la última ofensiva fue aniquilar los sistemas de defensa y ataque en las regiones costeras cercanas al Estrecho de Ormuz, a modo de preparación para una probable ofensiva terrestre.
Experto en inteligencia y operaciones antiterroristas
EEUU tiene en estos momentos en la región más de 60.000 tropas listas para un desembarco y eso lo sabe la denominada Guardia Revolucionaria iraní.
Otra de las tensiones que ha ocurrido en los últimos días fueron las advertencias de la Casa Blanca a China y a Rusia, quienes estarían ofreciendo informes de inteligencia sobre objetivos militares estadounidenses en la región, de acuerdo con informes de la CIA. Tanto Putin como Jinping prometieron a Trump que no apoyarían con armas ni datos de inteligencia a Teherán
Ric Prado, el exjefe del Departamento de Operaciones Antiterrorismo en la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA), explica que, para Rusia, China e Irán, “Estados Unidos es una presa”. Es una de las razones de por qué son los grandes enemigos de Norteamérica y por qué hay que combatirlos.
“Todos, opuestos a las bases de la cultura occidental de lo cual es estandarte EEUU en el mundo, proceden de culturas ancestrales, con hábitos de perpetuidad y supervivencia que han mantenido por sus bases “depredadoras” de quienes consideren sus enemigos”.
“Es decir, no admiten la coexistencia con el enemigo ideológico. La nocividad, efectividad y avance que alcanzan en determinado momento, se debe principalmente a las decisiones que adopte la administración que en cada momento tenga EEUU, cuyas decisiones de defensa del país están marcadas por la línea política que rija la administración del momento”.
El cubanoamericano de más alto rango en la CIA en operaciones especiales en diferentes partes del mundo y en el Medio Oriente, fue pieza clave también en la captura del líder terrorista Osama Bin Laden.
Por su amplia experiencia en el mundo de la inteligencia y en el Medio Oriente, DIARIO LAS AMÉRICAS obtuvo estas declaraciones exclusivas sobre la necesidad de enfrentar y reducir al máximo la capacidad militar y geoestratégica de los que siguen siendo principales enemigos de EEUU, a pesar de cierta flexibilidad de Washington en determinados momentos.
“En este sentido, el principal talón de Aquiles en una sociedad democrática como la nuestra frente a estos enemigos, es un cambio de administración. Esto puede condicionar el avance o fracaso de una operación. Por ejemplo, la invasión a Bahía de Cochinos, en 1961, con cuyo éxito se pudo haber frenado en avance del socialismo en el hemisferio occidental, se debió al cambio de planes diseñado para esta operación bajo la administración de Eisenhower y en cuestión de horas fue modificado por la llegada a la presidencia de John F. Kennedy”.
“Otro ejemplo, en los 1990, la CIA había identificado el peligro potencial que representaba Osama Bin Laden, teníamos estudiados sus movimientos, sabíamos dónde estaba localizado, el informe que entregamos y que justificaba su captura fue archivado, bajo la administración Clinton.
Ya se sabe lo que ocurrió después y todo el daño que causaron al mundo y a EEUU, Bin Laden y Al Qaeda.
El gran giro geopolítico
Gracias al presidente Trump y su administración, los terroristas iraníes incluso con el apoyo de Rusia y China, no lograron obtener lo que buscaron durante más de cuatro décadas: fabricar bombas nucleares con consecuencias incalculables para Israel, el Medio Oriente y el resto del mundo.
El actual gobierno en Washington no sólo ha desvanecido la capacidad militar del régimen iraní, como el mayor patrocinador del terrorismo global y antioccidental, sino que ha causado un giro geopolítico e histórico en la región, antes bajo el acecho constante de las acciones desestabilizadoras y criminales de Teherán.
Ahora, no es sólo Israel contra los fundamentalistas islámicos iraníes. Ahora, antiguos aliados del régimen de los ayatolás se enfrentan directamente y se arman de recursos para continuar este enfrentamiento, si Teherán no abandona su línea del fanatismo radical.
Uno de los sectores económicos que hizo grande a EEUU fue su majestuosa industria militar.
Los fabricantes estadounidenses, frente a una avalancha de contratos logrados por el presidente Trump en menos de dos años de mandato, prometieron cuadruplicar la producción de armamento moderno y de nueva tecnología.
La guerra de Ucrania contra Rusia ha servido, entre otras cosas, para debilitar militar y económicamente a Moscú y hundir los planes expansionistas de Vladimir Putin, asuntos de suma trascendencia en momentos en que China tenía la luz verde prendida para destruir la hegemonía de EEUU, bajo el impulso y la motivación del supuesto avance ideológico del llamado socialismo del siglo XXI, sustentado en el “progresismo globalista” y el “Wokismo”.
Ucrania ha servido, además, para limpiar y modernizar el arsenal estadounidense; actualizarlo con las nuevas tecnologías militares secretas de inteligencia artificial, dominio satelital y de comunicaciones en general; priorizar la explotación de las llamadas “Tierras Raras” o los “yacimientos dorados de la era moderna”; la creación de infraestructuras para las tecnologías del futuro, que incluyen la no dependencia de los semiconductores o “chips” de alta gama.
Washington y Kiev firmaron en 2025 un acuerdo de explotación de "yacimientos y de Tierras Raras", pero sin un acuerdo de paz, las empresas estadounidenses pulsaron el freno antes de iniciar operaciones.
Industria armamentista
Con Irán, Trump no “ha matado dos pájaros de un tiro”, como reza un refrán popular, sino una bandada.
Arabia Saudita, Siria, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Kuwait han aprobado y firmado con EEUU importantes acuerdos de compra de armas y aviones para fortalecerse ante las ansias terroristas y suicidas del régimen Iraní. Pero no sólo ha sido en Medio Oriente, sino en América Latina y Asia. Este es el mayor empuje a la industria militar estadounidense desde el fin de la Guerra Fría.
Washington, ante la mirada de sus dos grandes enemigos (Rusia y China), ha trazado un nuevo mapa geopolítico, geoestratégico y comercial en el mundo, mediante el uso de la fuerza en el Medio Oriente y las acciones simultáneas en el Hemisferio Occidental, que incluyen a Cuba, Venezuela y Nicaragua junto al despertar de los gobiernos de derecha en la región con el notable aumento de la tendencia conservadora entre millones de habitantes.
El gran freno a la injerencia y a las peligrosas acciones y amenazas de Rusia, China, Corea del Norte e Irán en nuestro continente y en el resto del planeta dejó de ser un plan en Washington para convertirse en un hecho histórico irreversible, si las posteriores administraciones siguen su curso.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de Wall Street Journal, EFE, AFP, Reuters, BBC News y otras fuentes.
