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Miami

Los pagos, el otro rostro de la pandemia

Una orden ejecutiva del presidente Donald Trump prohíbe los desalojos y las ejecuciones hipotecarias mientras dure la crisis sanitaria y económica en el país
Por Leonardo Morales

“Sé la persona que el prójimo necesita”, sería una frase clave en los tiempos de una pandemia.

Además del dolor y la angustia por las muertes y los enfermos del nuevo coronavirus (COVID-19), se suman las preocupaciones de la vida diaria, las deudas; los pagos fijos de cada familia para sostenerse económicamente.

La semana pasada Gerardo Gómez- amigo desde hace años- se comunicó conmigo en busca de ayuda. Perdió su trabajo en un restaurante y el salario de oficina de su esposa no cubre ni el 50% de los gastos mensuales de la familia, que incluye a sus dos hijas menores.

Sin dejar de pagar el alquiler de su vivienda durante tres años y medio, Gerardo acudió al dueño de la propiedad donde vive para pedirle un plazo de pago por su actual situación. La respuesta fue: “Tranquilo, hijo, nadie esperaba este golpe. Esto es difícil para todos y tenemos que ayudarnos. Estamos vivos, es lo que importa”.

En busca de entrevistas a personas que habían perdido su trabajo, conocí del noble gesto de este señor que prefiere el anonimato. Fue una grata noticia para mí, y el mayor alivio para Gerardo y su familia. Pero no todos los inquilinos reciben esa respuesta de los dueños, menos en condominios y conglomerados de viviendas donde una administración subcontratada se encarga de las cuentas.

La solidaridad y el respeto a la vida deben ser siempre nuestra ley, mucho más en tiempos como este, porque mientras miles de personas mueren ahora en Estados Unidos, millones intentan sobrevivir en medio de altas cifras de desempleo y pronósticos de desastre para la economía estadounidense y mundial.

Tiempos difíciles

En días atrás, el Departamento de Trabajo informó de más de 3.3 millones de solicitudes de beneficios por desempleo en el país, en apenas una semana. El Departamento de Trabaja en su último informe semanal señala que esa cifra se duplicó y llegó a 6,6 millones de pedidos. Sólo esta estadística representa casi 10 millones de personas sin empleo en la actualidad, sin incluir a quienes aún no han hecho su solicitud.

En la historia de la humanidad, las enfermedades contagiosas han convivido con nosotros. Desde la Peste Antonina en el año 165 (D.C.) –durante el imperio romano- ; la Peste Negra en el siglo XIV (1347-1353, como pico epidémico); la llamada Gripe Española (1918-1920), que dejó más de 100 millones de fallecidos, hasta las más recientes Sars y H1N1, por sólo citar algunas.

Se estima que en las próximas semanas las cifras de fallecidos podría oscilar entre 100.000 y 240.000 en Estados Unidos por el nuevo coronavirus y Nueva York como el epicentro de la tragedia.

El presidente Donald Trump, en una orden ejecutiva, prohibió los desalojos y las ejecuciones hipotecarias. Este martes, el alcalde de Miami, Francis Suárez, pidió al gobernador de la Florida, Ron DeSantis, aplazar el pago de las rentas e hipotecas por 60 días, un respaldo vital en estos momentos.

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El veloz incremento de diagnosticados por coronavirus en la Florida obligó a las autoridades locales en Miami-Dade y Broward (ambas con alto índice de casos) a ordenar el cierre de establecimientos públicos y otros negocios catalogados como no imprescindibles en estos momentos.

Bares, cafeterías y restaurantes se encuentran cerrados; eventos deportivos, sociales y culturales cancelados; el Aeropuerto Internacional de Miami está casi paralizado con la prohibición de todos los vuelos procedentes de Europa; los Cayos, con acceso restringido, sólo para residentes; los hoteles en Miami-Dade cerrados y más de 15 ciudades en el sur y centro de la Florida viven bajo un llamado de las autoridades a que únicamente permanezca en las calles el personal necesario que labora en mercados, farmacias, bancos, gasolineras, hospitales, estaciones de policías y en algunas obras de construcción.

Más de un 30% de la población laboral activa en el sur de la Florida trabaja ahora desde el hogar.

Ana Cristina también perdió su empleo hace tres semanas, pero encontró resguardo a tiempo completo en Amazon. Ella y su madre, quien recibe respaldo suplementario y le ayuda con el cuidado de su pequeña hija, intentan bandear esta crisis sanitaria y enfrentar la otra, que también está aquí: la económica.

Se estima que más de 1.200.000 empleados del estado hacen labores relacionadas con el turismo, el sector más impactado por el coronavirus.

Diversas opciones

En el centro de este oscuro panorama económico, además de las pérdidas humanas y el alto número de contagios, varias empresas han abierto miles de puestos de trabajo para suplir las demandas.

Amazon (que necesita cubrir 100.000 puestos de trabajo en el país) y Lyft se han asociado para la distribución de mercancías esenciales durante la crisis. Igualmente lo hizo la cadena Sedano’s con los restaurantes La Carreta y Versailles y la creación de unas 400 posiciones laborales.

De igual manera Pizza Hut, Domino’s; las cadena de mercados Aldi y Costco necesitan más empleados. Las farmacias CVS abrieron más de 50,000 posiciones en el país.

Walmart está entregando un bono especial a sus asociados por hora a tiempo completo y parcial de 300 dólares y 150 dólares, respectivamente por el arduo trabajo antes y durante la crisis sanitaria.

La compañía también está reclutando 150.000 personas para trabajos temporales hasta finales de mayo, con la perspectiva de que la mayoría se conviertan en puestos fijos. En posiciones clave, Walmart ha agilizado el proceso de contratación y de dos semanas que demoraba antes, ahora se hace en menos de 48 horas.

"Sabemos que millones de estadounidenses están temporalmente sin trabajo, y al mismo tiempo vemos una fuerte demanda en nuestras tiendas. Buscamos a personas que vean a Walmart como una oportunidad para ganar dinero y realizar un servicio vital a su comunidad”, dijo Doug McMillon, presidente de la firma minorista.

Una recesión

El virus COVID-19 ha causado que "Florida y el resto de Estados Unidos entren en una recesión aguda en marzo", comentó James Chung, socio de StratoDem Analytics, una firma con sede en Cambridge, Massachusetts, que analiza datos económicos y demográficos de condados en el país.

"Y Florida está particularmente afectada porque es una potencia turística y el turismo cerró por completo en marzo", indicó Chung.

Según un estudio de su compañía, basado en reportes de varias instituciones financieras, la mayoría de los condados de Estados Unidos registrarán una caída del 15 al 20% en su actividad económica.

"Pero el impacto del COVID-19 será mucho mayor para los condados que dependen del turismo o de la manufactura, con caídas del 25% o más en el segundo trimestre", detalló el reporte.

Por ejemplo, el informe calcula que entre abril y junio, el condado Miami-Dade perderá unos 9.000 millones de dólares.

Para Rick Sánchez, un empleado de 56 años del hotel Fontainebleau en Miami Beach (cerrado por la crisis), estas cifras ya son una realidad.

"Estoy muy preocupado porque no sé cómo voy a ocuparme de mi familia ¿Cómo voy a pagar la hipoteca? Mi esposa estuvo llorando el otro día", contó Sánchez.

La crisis sanitaria del COVID-19 viene acompañada de una recesión económica y cuando hablamos que resulta muy difícil para un matrimonio, es doblemente asfixiante para personas solas, madres solteras, jóvenes y personas mayores.

Por eso, la petición de aplazamiento de pagos del alcalde de Miami al gobernador de la Florida debe hacerse extensiva por parte de los gobiernos de otras ciudades del estado, para que cientos de miles de familias encuentren el apoyo que necesitan para sobrevivir en estos momentos, donde la solidaridad humana tendrá que ser esencial si deseamos regresar lo antes posible a la “normalidad”.

lmorales@diariolasamericas.com

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