Pérez Carrillo, tradición y cubanía en un negocio de familia
17 de agosto de 2018 - 16:08 - Por CÉSAR MENÉNDEZ
Un oficio ejercido por cinco generaciones en más de un siglo, perdura y abre nuevos mercados
Embed

cmenendez@diariolasamericas.com

“Hallaron estos dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaban a sus pueblos, mujeres y hombres con un tizón en las manos y ciertas yerbas secas metidas en una cierta hoja, seca también, a manera de mosquete,…, encendiendo parte de él, por la otra chupan ó sorben ó reciben con el resuello para adentro aquel humo: con el cual se adormecen las carnes y casi emborracha, y así dice que no sienten el cansancio. Estos mosquetes, ó como los llamáremos, llaman ellos tabaco”. De esa forma describía Bartolomé de las Casas en el diario de navegación del almirante Cristóbal Colón el hallazgo del tabaco por dos exploradores españoles ‪el 5 de noviembre de 1492.

El tabaco desde entonces ha estado vinculado a Cuba. Hay quien sostiene que el sendero de la historia de la isla está bordeado de tabaco y caña.

La familia Pérez Carrillo lleva más de un siglo fabricando puros. “El abuelo mío José y su hermano desde muy jóvenes torcían tabaco y hacían cigarros en las calles de La Habana”, explica Ernesto Pérez-Carrillo a DIARIO LAS AMÉRICAS en entrevista exclusiva en la sede de EPC Cigar Company de Miami.

“Muy cerca del 1900 ellos se sentaban en la esquina de Monte y Figura para ganarse la vida torciendo tabacos" así comienza a contar Pérez Carrillo. "Mi padre, que nació en 1904, siguió ese mismo camino. Él fue quien se involucró más en la llamada industria tabacalera. Trabajó para la compañía Cuba Land donde ejerció de comprador. Visitaba los campos y adquiría la materia prima de los campesinos para vendérsela a las fábricas.

Un hombre visionario

La industria del tabaco a lo largo de su historia atravesó períodos difíciles. Uno de ellos fue durante la Segunda Guerra Mundial. El mercado de tabaco se paralizó a nivel global. Nadie compraba y nadie vendía. “Los cosecheros tenían tabaco en exceso. La visión de mi padre fue comprar todo el exceso que pudo. Asumió el riesgo. Al terminar la guerra quien tenía tabaco hizo un magnífico negocio”.

“En 1948 mi padre compró una fábrica en San Antonio de los Baños. Se llamaba “El Crédito”. Era una planta que perteneció al señor Carlos Amauri”.

“También adquirió una finca para el cultivo y se convirtió un gran empresario. Por otra parte, en 1954 y en 1958 fue elegido como representante al Senado”.

AM5_0561.jpg
Ernesto Pérez Carrillo, gerente general de EPC Cigar Co. con su hija Lissette.

Llega Castro al poder y emigración

Al haber sido político, Ernesto I, miembro del partido liberal, no era una persona grata para el nuevo gobierno. Como muchos cubanos, tuvo que emigrar con toda la familia hacia EEUU.

“Llegamos a Miami en el 1959, entonces yo tenía 7 años de edad” rememora Ernesto II, actual gerente de EPC Cigar Company.

“Al ser tan niño, no recuerdo esa etapa como algo traumático. En cambio, para mi madre tenía otro significado. Ella extrañaba a la familia que había dejado en la isla. Y sentía el desarraigo con una honda tristeza”.

Nuestra primera vivienda estaba muy cerca de la Torre de la Libertad. Mi madre se puso a coser en casa mientras que mi padre trabajaba en lo que aparecía para mantenernos. El sueño de la familia fue siempre volver a Cuba y al mundo del tabaco.

El Crédito resurge en Miami

En el año 1968, después probarlo todo, restaurantes, bares, trabajar como repartidor de cantinas, a Ernesto I se le presentó la oportunidad de comprar una pequeña fábrica de tabaco. “Un chinchal, pero no lo pensó dos veces”, recuerda el hijo.

Aunque Ernesto I no tenía dinero, tuvo la suerte de que el vendedor le concediera buenos términos de pago.

El negocio comenzó con apenas un tabaquero. “Mi señora, por entonces una joven de 15 o 16 años, iba a la fábrica para hacer la picadura, anillaba los puros y así comenzamos entre todos aquel negocio. Se llamó “El crédito”, como la fábrica de Cuba.

“A mí lo que más me fascinaba de este mundo eran las personas que trabajaban en la fábrica. Eran unos señores muy mayores de 70 y 80 años. Esas personas eran verdaderos maestros. Torcían el tabaco sin moldes y quedaban como verdaderas velas” recuerda Ernesto II.

Pérez Carrillo alcanza notoriedad

El joven Ernesto II quería ser músico. Incluso probó suerte en Nueva York y participó sin éxito en una audición con el famoso jazzista Stan Getz . La enfermedad del padre que murió de ELA y la tradición familiar hicieron que Ernesto II se pusiera el frente del negocio familiar.

Una revista especializada en 1990 le otorgó 92 puntos de su ranking al tabaco Gloria Cubana de los Pérez Carrillo. La fábrica de entonces tenía tan solo cinco o seis tabaqueros. Y la producción se vendía básicamente de forma local.

“Hay sucesos en la vida que te marcan. Yo recuerdo ver a un señor aparecer en la fabriquita de la calle Ocho y la Once. Pidió conversar conmigo y me explicó su interés por conocer sobre nuestro producto. Me dijo que tenía una revista muy conocida especializada en vino “Wine Spectator” y proyectaba crear una publicación similar sobre el tabaco”.

“Estuvimos conversando, probó nuestros productos y se fue. A los tres meses recibí un ejemplar de Wine Spectator con un artículo muy bien escrito sobre la industria del tabaco en Cuba”.

Pero la sorpresa no quedó allí. Cuando Ernesto II asistió al evento anual IPCPR una legendaria feria de fabricantes de tabaco, su marca se encontraba entre las mejores del ranking de una publicación especializada.

“Llevaba 10 años asistiendo al evento con una libretica donde anotaba algunos pedidos que surgían, 100 o 200 dólares que no alcanzaban ni para costear el viaje”, recuerda Ernesto II, “pero esa vez la fila de gente delante de mi autobús era increíble. Sentía vergüenza porque no tenía donde anotar las órdenes. Este hecho causó el boom de nuestra marca que se ha mantenido hasta hoy”.

“La irrupción de revistas especializadas nos dio más visibilidad. La industria en tres años creció de los 100 millones de volumen de negocio hasta los 400 millones de dólares”.

En la actualidad los Pérez Carrillo fabrican en República Dominicana. Pero para su producción utilizan materia prima de Ecuador, Nicaragua, la propia República Dominicana y de EEUU.

Calidad ante todo

“Trabajamos con proveedores muy experimentados con quienes hemos mantenido una relación comercial por más de tres décadas. Solo les compramos a personas de nuestra entera confianza. Creemos no solo en la calidad de su producto, sino en su ética demostrada a lo largo del tiempo”, puntualiza el ejecutivo.

“Son nuestros proveedores porque nos gustan las zonas donde ellos cultivan y el microclima que allí sucede. Ante todo buscamos la excelencia en cada paso del proceso. Porque antes que un cliente pueda encender un puro, este ha pasado por más de 150 manos”.

La historia narrada en un anillo

“El anillo de los puros Pérez Garrido fue una visión mía”, explica Lissette, graduada de Psicología y Leyes uno de los pilares del Clan. “Mi padre me pidió que diseñara algo que recogiera la cubanía y la tradición de la familia. Reflexioné mucho sobre nuestra historia y descubrí una constante: la dedicación de las mujeres. Por ello quise de alguna forma rendirle homenaje a la familia a través de las mujeres, cuya vida ha estado consagrada a este negocio.

“Cuando ves el anillo, en la parte izquierda aparece la imagen de mi abuela y, tras ella, un paisaje de Pinar del Río. En la parte derecha estoy yo y, de fondo, la Torre de la Libertad, el primer refugio de mis padres en esta ciudad. También están presentes los escudos de la familia Pérez y Carrillo y un dragón rojo pintado por mi hijo, un guiño al futuro. Queremos que los más jóvenes de nuestro clan continúen con esta tradición”.

Internacionalización

La nueva fábrica de República Dominicana comenzó a producir hace unos 9 años. Ha registrado un crecimiento anual de 6% y no solo produce tabaco para la firma Pérez Carrillo, también abastece a otras compañías del mercado. EPC Cigar Co, con 7 líneas de producción, está muy presente en el mercado de Europa, en China, Latinoamérica y Estados Unidos.

La tradición familiar queda plasmada en los nombres de los propios puros, “cuando usted enciende un Senador, un E III, un Celestial o un Valiente, sepa que está rindiendo homenaje al abuelo político, al tercer Ernesto del clan, y a las más pequeñas de la familia”, precisa Lissette.

A la pregunta cuál es la clave del este negocio, Ernesto II contestó: “El artesano que fabrica esta obra de arte. Él es quien transmite con su hacer y experiencia la sensación que vamos a experimentar cuando tenemos un tabaco en nuestras manos. La clave sin lugar a dudas es el tabaquero”.