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ANÁLISIS

Atentado a Trump provoca un giro en la política en EEUU

El exmandatario Donald Trump, declarado candidato presidencial republicano, fue recibido en la Convención Nacional de Milwaukee como un héroe y un milagroso sobreviviente al atentado en Pennsylvania

Por Leonardo Morales

MIAMI- La férrea guerra política y de difamación de la extrema izquierda contra el presidente 45 de Estados Unidos, Donald J. Trump, desde el 2016, terminó en la consumación de la violencia extrema en un atentado en Pennsylvania, durante un mitin de campaña electoral para las presidenciales del 5 de noviembre.

Pero esta no es la única vez que el expresidente desafía la muerte por intentos de sus enemigos.

A escasas semanas de dejar su cargo el 21 de enero de 2021, una bala de alto calibre impactó el cristal del dormitorio de Trump en su mansión de Mar-a-Lago. La trayectoria del proyectil, disparado desde un dispositivo a larga distancia y en el aire, según expertos, iba directamente también a su cabeza. El blindaje del cristal impidió que la bala lo atravesara.

El 31 de octubre, dos hombres a bordo de un vehículo SUV cruzaron dos puntos de seguridad en el perímetro de la misma residencia del exmandatario en el condado Palm Beach. El Servicio Secreto abrió fuego contra el vehículo y los individuos huyeron hasta unas 4 millas hacia el exterior de la propiedad, donde fueron arrestados por agentes de la oficina del sheriff.

Trump salvó su vida el sábado 13 de julio con un ligero movimiento de cabeza hacia la derecha mientras daba cifras del caos en la frontera sur del país. De no haber hecho ese gesto, el plomo hubiera impactado su cerebro; un incidente que se suma al asesinato de John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963; a su hermano, el senador Robert F. Kennedy en junio de 1968 y al atentado al presidente Ronald Reagan en marzo de 1981.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) identificó al atacante como Thomas Mattew Crooks, un joven de 20 años de Pennsylvania y sin antecedentes penales.

Días después del atentado, como mismo ocurrió con el presidente Ronald Reagan, los sondeos demuestran que la popularidad de Trump se ha disparado y personas que no iban a votar por el candidato presidencial republicano lo harán al ver en la situación y el peligro real en que se encuentra la democracia en el país.

La repercución ha sido bien fuerte entre las filas demócratas.

Los principales líderes de ese Partido, entre ellos el expresidente Barack Obama y la exlíder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dirigen los esfuerzos junto a un nutrido grupo de legisladores y personalidades para que Biden renuncie a su reelección a pocos días de la Convención Nacional Demócrata.

Personas cercanas al círculo íntimo de Biden afirman que el Presidente considera ya la idea de abandonar su candidatura a la reelección.

Declaraciones y víctimas

¡Gracias a todos por sus pensamientos y oraciones de ayer! Fue sólo Dios quien evitó que sucediera lo impensable. ¡NO TEMEMOS!, sino que permaneceremos resilientes en nuestra Fe y desafiantes ante la Maldad. ¡Nuestro amor lo extendemos a las otras víctimas y a sus familias!

"Oramos por la recuperación de los heridos y mantenemos en nuestros corazones la memoria del ciudadano que fue asesinado de forma tan horrible. En este momento, es más importante que nunca que nos mantengamos unidos y mostremos nuestro verdadero carácter como estadounidenses, manteniéndonos fuertes y decididos, sin permitir que el mal triunfe. Realmente amo a nuestro país y los amo a todos. Espero poder hablar con nuestra Gran Nación esta semana desde Wisconsin", manifestó Trump a pocas horas del ataque.

En el atentado murió como consecuencia de los disparos un asistente al mitin, cuya identidad fue descrita como un hombre casado y padre de dos niñas. El jefe de bomberos recién había cumplido 50 años. Al escuchar los disparos, Corey Comperatore se lanzó a proteger a su familia. “Murió como un verdadero héroe”, dijo el gobernador del estado Josh Shapiro.

Otras dos personas resultaron heridas, una de ellas de gran gravedad, pero hasta el momento sigue con vida.

Tanto Biden como Trump pidieron calma y unidad después del intento de asesinato del candidato republicano, pero eso no impidió la indignación por cómo ocurrió el ataque y las motivaciones que ha promovido la Casa Blanca y los radicales de izquierda en el país.

Acusaciones directas

"La premisa central de la campaña de Biden es que el presidente Donald Trump es un fascista autoritario al que hay que detener a toda costa. Esa retórica condujo directamente al intento de asesinato del presidente Trump", dijo el senador J.D. Vance, quien se acaba de convertir en el compañero de fórmula del expresidente para los comicios presidenciales.

Al igual que él, otros republicanos responsabilizaron a los demócratas, pese a que el FBI mantiene silencio aún sobre la ideología del autor de los disparos, otro argumento difícil de creer.

Cuando un individuo llega a este punto es porque tiene múltiples antecedentes psicológicos, muestras de violencia o indicios de que busca cometer un acto de esta magnitud, y resulta difícil que no se haya puesto en el radar de los servicios de seguridad nacional. Ahora el internet es el mejor incentivo para que se revelen estas señales, como ha ocurrido con los autores de masacres en EEUU.

Steve Scalise, un republicano que recibió un disparo en un atentado contra congresistas conservadores por parte de un activista de izquierda en 2017, también culpó a la izquierda por el ataque a Trump.

"Los líderes demócratas han alimentado la ridícula histeria de que la reelección de Donald Trump sería el fin de la democracia en Estados Unidos", advirtió.

"Durante años, e incluso hoy, activistas de izquierda, donantes demócratas e incluso Joe Biden han hecho comentarios y descripciones repugnantes sobre cómo dispararle a Donald Trump", denunció el asesor de campaña de Trump, Chris LaCivita, en la red social X.

Imágenes históricas

Entre las innumerables dudas sobre el mortal suceso está la de la tardanza del FBI en dar a conocer el perfil detallado de quien disparó contra el expresidente, alentado quizás por toda la campaña de difamación que han impulsado los demócratas desde hace años contra Trump.

Con el rostro ensangrentado, el puño cerrado y su brazo en alto en señal de victoria, junto a la bandera estadounidense de fondo, Donald Trump llamó a sus seguidores a luchar. La imagen, entre muchas otras, han quedado como un símbolo de combate para la historia.

El candidato presidencial sobrevivió al intento de asesinato que muchos consideran que es la consagración de sus aspiraciones para llegar a la Casa Blanca, en medio de un ambiente político en extremo crispado.

Varios anuncios publicitarios, legisladores radicales de izquierda y el propio Joe Biden han calificado a Trump de dictador y han reiterado en diversas tribunas y medios de prensa que el expresidente es la mayor "amenaza para la democracia en EEUU", cuando el actual inquilino de la Casa Blanca se encuentra bajo el fuego y escrutinio público y de su partido por el notable deterioro de su capacidad mental y física.

Como mismo se acusó a Trump de supuestamente impulsar la violencia el 6 de enero en Washington, ahora sus abogados y familia pueden acusar al gobierno de Joe Biden de incitar la violencia directa contra él mediante anuncios, campañas publicitarias y declaraciones de Joe Biden y radicales de izquierda dentro y fuera del Congreso en Washington.

Demasiadas interrogantes

Un gran número de interrogantes sobre el ataque siguen su curso. Millones se cuestionan como a [unos 130 metros] de la tarima donde hablaba Trump, un tirador se instaló con un fusil AR-15, ajustó la mirilla y abrió fuego desde la azotea del único edificio en menos de una milla a la redonda, sin ninguna acción por parte de las autoridades locales, del FBI y el Servicio Secreto.

Lo más inconcebible y sospechoso es que [el atacante fue visto por varias personas] que alertaron a los agentes locales y al Servicio Secreto de su presencia, sin ninguna reacción hasta que apretó el gatillo.

Un hombre y otras personas que se encontraban fuera de la manifestación vieron al tirador sobre el tejado del único edificio cerca del mitin, lo grabaron y lo informaron inmediatamente a la policía y al Servicio Secreto… sin embargo, el atacante pudo disparar.

En este tipo de situaciones de extrema seguridad y de protección a un expresidente y candidato presidencial, la más mínima sospecha de peligro o ataque es eliminada de inmediato sin indagaciones. Es parte básica de todo entrenamiento a este nivel extremo de seguridad.

"Nos dimos cuenta de que había un hombre en el tejado con un rifle". "Me quedé allí señalándolo durante dos o tres minutos, y el Servicio Secreto nos estaba mirando y tenían en su objetivo al intruso".

"Minutos después se escucharon varios disparos. El Servicio Secreto le voló la cabeza, pero sólamente después de que disparara".

Un experto, coronel, exintegrante del Servicio Secreto, entrevistado por la cadena Univisión dijo no entender cómo el presunto tirador pudo acceder a esa posición tan estratégica en un inmueble dentro del perímetro que debió haber estado controlado por el servicio secreto o los agentes locales antes del evento.

También dijo que el presunto atacante debe haber requerido entrenamiento como francotirador para lograr la capacidad de mantener el control emocional en un momento como este.

Ambiente político

Líderes en EEUU y fuera del país inundaron las redes en mensajes de solidaridad y de repudio a este atentado. Muchos llamaron personalmente al expresidente Trump para mostrarle su afecto y rechazo a lo ocurrido.

El episodio obligó a su rival, el presidente demócrata Joe Biden, a suspender temporalmente sus actos de campaña, y generó la solidaridad de enemigos políticos o adversarios.

El lunes 15 de julio, Trump fue recibido en la Convención Nacional Republicana de Milwaukee como un héroe y un milagroso sobreviviente de la extrema violencia política. Ese día fue designado de manera oficial candidato presidencial republicano y se supo que su compañero de fórmula sería James David Vance, el senador por Ohio de 39 años de edad y que goza de gran simpatía dentro de los conservadores.

Para los instigadores políticos radicales de izquierda resultará más difícil a partir de ese suceso lanzar los calificativos que han utilizado hasta ahora contra Trump, quien escapó a la muerte durante un acto democrático.

Sin embargo, Biden que se encuentra bajo una lluvia de solicitudes para su renuncia a la campaña por la reelección, reanudó sus ataques verbales contra Trump en su primera aparición en público después del atentado, lo que supone que en los meses siguientes antes de noviembre los enfrentamientos entre ambos bandos no van a cesar.

El año pasado Biden se desplomó en el escenario durante una ceremonia militar en Colorado, y también recibió ayuda del Servicio Secreto, en medio de dudas sobre su salud.

A pesasr de sus reiteradas y alarmantes equivocaciones de personas y lugares, la lentitud cada vez mayor de sus movimientos y sus lagunas mentales, Biden insiste en seguir adelante con su campaña, excepto que le sea diagnosticado algún padecimiento cerebrovascular o neurológico avanzado. Especialistas y el médico general de la Casa Blanca han negado alguna afección de este tipo en los exámenes recientes.

Impacto del atentado

El intento de asesinato del presidente republicano Ronald Reagan, gravemente herido por disparos el 30 de marzo de 1981 en Washington, le permitió un gran salto de popularidad.

El ataque a disparos contra Trump, hasta ahora lleno de muchas sospechas sobre su planificación y "errores" graves en la seguridad personal del candidato presidencial republicano, ha puesto al expresidente a un paso de la Casa Blanca, según coinciden analistas políticos y medios de prensa en EEUU.

Esta afirmación trae consigo también graves riesgos geopolíticos. Trump y su compañero de fórmula comparten el mismo criterio que la guerra en Ucrania debe concluir de inmediato, al igual que la ayuda financiera que ya supera los 200.000 millones de dólares.

Élites globalistas podrían buscar algún pretexto para incrementar las acciones contra Rusia por parte de Ucrania y la OTAN en un acto desesperado por mantener la guerra, movida por grandes intereses, antes de que Trump llegue a la Casa Blanca.

Millones de estadounidenses perciben que la izquierda radical y los demócratas lo han intentado todo por eliminar a Trump de la política estadounidense y su influencia mundial. Entre círculos en Washington y analistas políticos se ha hablado desde hace años de que la opción de la muerte de Trump por un atentado era una posibilidad real que podía llevar a cabo algún llamado "lobo solitario" o algún grupo de extremistas manipulados e incentivados por intereses y odio políticos. Aunque era una probabilidad "esperada" o latente, incluso por el propio Trump y su familia en algunos momentos de reflexión, el suceso causó una gran conmoción en todo el país.

Y aunque los reportes oficiales e investigaciones desvinculen a la Casa Blanca y a los servicios de inteligencia de este violento ataque, muchas personas NO creerán en la versión del gobierno, cuando el FBI y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) también han estado bajo el cuestionamiento de los conservadores en los últimos años. De hecho, aún no se sabe el perfil detallado del atacante, sólo se ha dicho que actuó solo y no tiene vínculos con grupos radicales extranjeros.

Las primeras informaciones de prensa resaltaban que los disparos ocurrieron fuera del perímetro de seguridad. Un perímetro de seguridad a este nivel es de al menos dos millas en todas las direcciones, el atacante estaba a menos de 0.3 millas de su objetivo y con la supuesta presencia de decenas de agentes locales y federales, SWAT Team, y el Servicio Secreto, entre otros.

El FBI afirmó que investiga el intento de asesinato a Donald Trump como un posible acto de terrorismo interno.

El arma utilizada es un "rifle AR-15 calibre 556" comprado legalmente, según el agente especial del FBI Kevin Rojek.

Se cree que el arma semiautomática fue comprada por el padre del autor de los disparos, pero se desconoce cómo el joven tuvo acceso a ella y si la agarró sin el conocimiento de su progenitor, de acuerdo con el el FBI.

La aniquilación instantánea del atacante, como borrador de testimonio directo, deja también muchas interrogantes abiertas, y dudas, que quizás nunca se sepan por diversas razones, como ha sucedido en anteriores incidentes de violencia política.

El presidente de la Comisión de Supervisión y Rendición de Cuentas de la Cámara de Representantes, Jame Comer, emitió una citación para declarar a la directora del Servicio Secreto de Estados Unidos, Kimberly Cheatle, obligándola a comparecer ante la comisión, la primera audiencia del Congreso relacionada con el atentado.

Comer dijo que la “falta de transparencia y de cooperación” con la comisión pone en duda la capacidad de Cheatle para dirigir el Servicio Secreto y hace que sea necesaria una orden de comparecencia.

Políticos y personalidades conservadoras han solicitado la renuncia de la directora del Servicio Secreto de Estados Unidos y del jefe de seguridad personal de Trump. Además pidieron investigaciones independientes para esclarecer si se trató de un complot o extrema negligencia.

Lo que pasó en Pennsylvania definitivamente afectará la votación final en noviembre. Casi todos los seguidores o conservadores saldrán a votar por Trump", sostuvo en X el famoso veterano encuestador Frank Luntz, quien también predijo el regreso del presidente número 45 a la Casa Blanca.

lmorales@diariolasamericas.com.

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FUENTE: Con información de AFP, AP y otras fuentes.

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