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MANDATO

Biden extiende obligatoriedad de vacunas a sector privado

El presidente Joe Biden anunció este jueves un nuevo mandato obligatorio para el sector privado, donde 84 millones de empleados tendrán que vacunarse antes del 4 de enero

El presidente Joe Biden prometió en febrero que las vacunas contra el COVID-19 serían opcionales en Estados Unidos, pero ha hecho lo contrario bajo la presión de la extrema izquierda

Después de imponer la obligatoriedad a todos los empleados federales y de la salud, menos el Correo Postal y algunos otros departamentos, acaba de anunciar un nuevo mandato obligatorio para el sector empresarial privado, donde 84 millones de empleados tendrán que vacunarse antes del 4 de enero o las compañías enfrentarán multas de 14.000 dólares por cada infracción.

La actuación del gobierno de Biden está causando un fuerte rechazo dentro de muchos sectores estadounidenses que ven con gran preocupación los mandatos obligatorios de la Casa Blanca al estilo del Partido Comunista de China cuando comenzó los controles forzosos contra la pandemia.

La obligatoriedad de vacunarse para empleados de empresas de más de 100 personas, trabajadores de la salud y empleados de contratistas de agencias federales es una de las medidas más radicales tomadas por el gobierno de Estados Unidos en un su intento obcecado por frenar la pandemia. Una promesa de campaña de Biden, que tampoco ha cumplido.

"Existe la misma fecha límite del 4 de enero de 2022 para estas tres categorías". Ese día, los empleados deben haber recibido su última dosis de vacuna o comenzar a someterse al menos a una prueba por semana sin costo ningún costo para el empleador, indicó el jueves un alto funcionario estadounidense.

Biden dio a conocer la medida, que se supone afectará a más de dos tercios de la fuerza laboral del país. Según él, es la oportunidad de "pasar la página" del coronavirus y presionar a millones de estadounidenses que aún se niegan a recibir la vacuna. Actitud vista como violatoria de los derechos individuales plasmados en la Constitución del país.

Varias empresas, entre ellas el gigante cárnico Tyson Foods o la aerolínea United Airlines, ya habían preparado el terreno al imponer estas obligaciones a sus empleados desde finales de septiembre.

El más reciente, el fabricante de automóviles Ford, exigió que sus 32.000 empleados estuvieran vacunados antes del 8 de diciembre salvo en el caso de exención religiosa o médica, según varios medios estadounidenses.

En el país de las libertades individuales, la medida desata fuertes críticas en la oposición republicana, que denuncia una "dictadura".

"La cuestión es que las vacunas obligatorias funcionan", dijo el alto funcionario estadounidense, y pronosticó que "llevarían a que millones de estadounidenses se vacunen, protejan a los trabajadores, salven vidas, fortalezcan nuestra economía y ayuden a acelerar nuestra salida de esta pandemia".

Impulsada desde el verano por la variante delta, la pandemia ya ha matado a 750.000 personas en Estados Unidos, según cifras oficiales que también han sido cuestionadas por errores.

Pero después de un comienzo exitoso de la campaña de vacunación, ésta se vino abajo por el rechazo de gran parte de la sociedad estadounidense e información de daños y secuelas que han causado las vacunas en miles de personas.

Estados vs. Washington

Convencer a los adultos reacios a recibir la vacuna no es una tarea fácil, especialmente porque varios estados del país, incluyendo Texas, ya han prohibido las obligaciones de vacunación en su territorio.

En una encuesta publicada el mes pasado por la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos, el 90% de los empleadores encuestados consideró que era difícil implementar la obligatoriedad de la vacuna.

La Casa Blanca advirtió que "las nuevas reglas prevalecen a cualquier ley estatal o local inconsistente, incluyendo las leyes que prohíben o limitan la autoridad de un empleador para exigir vacunas, mascarillas o pruebas".

Entre tanto, la procuradora de Trabajo, Seema Nanda, anticipó que el gobierno "considerará si extender la regla a las empresas más pequeñas".

Poco a poco el gobierno de Biden ha ido imponiendo medidas bajo presión de la extrema izquierda en EEUU y cada vez más los estadounidenses rechazan estar normas de corte socialista y que violan los derechos individuales en EEUU. Muchos catalogan la conducta de Biden como "una dictadura".

Los trabajadores que se nieguen a seguir las regulaciones no estarán exentos de acciones disciplinarias por parte de su empresa, aseguró Jim Fredrick, de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional.

David French, de la Federación Nacional de Minoristas, advirtió sobre los nefastos efectos de que "la administración Biden haya optado por declarar una 'emergencia' e imponer nuevos y onerosos requisitos a los minoristas durante la crucial temporada de compras navideñas".

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FUENTE: Con información de AFP

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