CHICAGO.- La afroamericana, demócrata, lesbiana y novata Lori Lightfoot, elegida este martes alcaldesa de Chicago, se labró fama de dura cuando trabajaba como abogada y fiscal federal, pero durante la campaña lloró en público y el día de su victoria destacó la importancia de los sentimientos y el amor.

Con un significativo 73,8% de los votos, Lightfoot, de 56 años, se impuso a la otra candidata, Toni Preckwinkle, afroamericana y demócrata como ella, que pasó a la segunda vuelta de las elecciones municipales en la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos.

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Solo un 29% de los 1,5 millones de censados votó para elegir a quien dirigirá una ciudad cuyos mayores problemas son las altas tasas de criminalidad, la brutalidad policial, la corrupción endémica, un déficit en las finanzas y una falta de recursos para la enseñanza pública.

Algunos de esos problemas los conoce por experiencia propia, según ella misma reveló durante la campaña.

A Lightfoot se la vio emocionarse hasta las lágrimas al recordar la vida dura que su familia tuvo en Massillon, una pequeña ciudad de Ohio donde ella nació, y especialmente los años que pasó en prisión su hermano mayor por asaltar un banco en Nebraska y herir a un guardia.

"Yo, la menor de cuatro hermanos, me vi enfrentada a los 19 años a la necesidad de ayudar a mis padres devastados a navegar a través de esta circunstancia increíblemente dolorosa y difícil", recordó en una entrevista reciente.

En esos momentos era estudiante de segundo año en la Universidad de Michigan y se encontraba de visita en su casa de Massillon, una pequeña ciudad industrial de 30.000 habitantes a una hora al sur de Cleveland, en las vacaciones de Navidad.

"Mi padre era sordo y trabajaba como conserje, y mi madre cuidaba niños, los dos trabajaban duro y corrían el riesgo de perder su casa si la hipotecaban para pagar la fianza de mi hermano", agregó.

Su hermano pasó varias décadas detrás de las rejas, pero según Lightfoot no fue esa la razón por la que decidió estudiar Derecho, sino la necesidad de "lograr seguridad financiera".

También pudo haber influido, admite, que después de la licenciatura en la universidad trabajó durante dos años para un congresista republicano en Washington y tuvo contacto con muchos abogados.

En la secundaria Lori fue una estudiante destacada y popular, que cantó en el coro, tocó la trompeta en la banda, fue editora del anuario escolar y durante tres años la presidenta de su clase, donde la mayoría de los estudiantes eran blancos.

A pesar de su estatura de 1 metro y 55 centímetros, fue jugadora de baloncesto y "quarterback"l de los Tigres, el equipo de fútbol americano del colegio.

"En Massillon, odiabas al fútbol o te encantaba, era una obsesión de la que nadie podía escapar", dijo.

"Los viernes por la noche, en el otoño, todo el mundo estaba en el estadio. Mi madre y hermanos en la tribuna y yo en la cancha, ya fuera como jugadora o como integrante de la banda. Era una actividad cívica unificadora", recordó.

El título de abogada lo obtuvo con becas en la Universidad de Chicago, lo que le permitió iniciar una carrera que la conduciría a la fiscalía federal y a uno de los estudios jurídicos más prominentes de la ciudad.

Cuando dejó la firma de abogados para postularse a la Alcaldía, cobraba más de un millón de dólares al año.

Con la excepción de un año en que trabajó en la secretaría de la Corte Suprema de Michigan, en Detroit, Lightfoot siempre ha vivido en Chicago desde 1986.

Aquí se declaró homosexual y se casó con Amy Eshleman, de 57 años, empleada entonces de las Bibliotecas Públicas. La pareja vive en el barrio de Logan Square, en el noroeste de Chicago, y tiene una hija de 11 años llamada Vivian.

Lori y Amy fueron de las primeras en casarse en 2013, cuando se legalizó en Illinois el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Al celebrar el martes por la noche, Lightfoot no pudo ocultar las lágrimas cuando junto a su esposa e hija, a quienes presentaba por primera vez en un acto público, dijo que su victoria era una prueba de que Chicago es "una ciudad donde no importa a quién amas, siempre que lo hagas con el corazón".

Lightfoot nunca ejerció antes un cargo electo y su experiencia en la Alcaldía se limita a la participación en varias agencias relacionadas con el control de la conducta del Departamento de Policía.

Sin embargo, dice sentirse muy segura para asumir en mayo y pasar a ocupar las oficinas del quinto piso de la Alcaldía.

"Sé quién soy. Tengo un sentido muy claro de mis posibilidades. Tengo una gran esposa e hija, y un círculo muy estrecho de amigos, que me aman, me apoyan y sé que no dudarán en criticarme", dice.

"También valoro mucho la colaboración, y espero con interés la posibilidad de reunir un gran equipo de expertos y de personas que realmente aman la ciudad y reconocen que hemos recibido un mandato para realizar un cambio profundo, y tenemos la posibilidad de hacer cosas grandes y audaces".

FUENTE: EFE

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