dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope
El Supermartes o la resurrección electoral de Joe Biden
MIAMI.- “No estaba muerto, estaba de parranda”. El estribillo de la famosa canción El muerto vivo, del colombiano Guillermo González Arenas, se ajusta al acontecimiento político derivado del Supermartes, la megavotación en la que el exvicepresidente Joe Biden demostró que su campaña sigue “viva” y que las posibilidades de ser nominado para las elecciones de noviembre aún están vigentes.
Para el desglose de lo acontecido en el contexto de las elecciones realizadas en 14 estados el pasado 3 de marzo, que Biden ganó pasando por encima de su rival más fuerte y el único que le queda en estos momentos, el senador Bernie Sanders, DIARIO LAS AMÉRICAS invitó a su programa en línea Las Américas en Elecciones a los analistas políticos Luis Lauredo y Diego Mella.
El Supermartes, el primero de la campaña demócrata por la presidencia en este 2020, dejó ver el “resurgimiento” de Biden, quien había quedado relegado frente a Sanders en las primeras votaciones registradas en febrero, cuando el socialista ‘progre’ se perfilaba como el gran favorito. Hoy no lo es.
¿Sorpresa?
A Mella, un connotado comentarista de asuntos políticos que se presenta como independiente, el resultado de los comicios no lo tomó por sorpresa.
Para el analista de origen cubano, “esto era de esperarse” porque “ya se veía por el lado de los demócratas, y también de los liberales, que no querían tener nada que ver con Bernie Sanders”.
En este sentido, una serie de declaraciones de Sanders favorables al régimen cubano y a la figura del dictador Fidel Castro, condujeron a un sector demócrata a que propusiera su exclusión de la boleta para las primarias del próximo 17 de marzo en la Florida.
Sanders, autodefinido como un socialista, dijo en una entrevista al programa 60 minutos de la cadena CBS, que “no todo lo que hizo Castro fue malo”.
Mella cree, además, que la campaña de Biden estaba un “poco débil” no “por culpa de él, sino del Partido Demócrata” y “la manera cómo se hacen las asambleas (caucus)”.
Por su parte, Lauredo, un demócrata que ha estado al servicio de presidentes de ese partido y también de la colectividad republicana, estima que Biden “va camino” a ser nominado en la convención general del mes de julio.
El exembajador de EEUU ante la OEA durante la administración de Barack Obama sostuvo que la “atomización del voto en tantos candidatos demócratas” hacía ver a Sanders punteando en las primarias, “pero no era real”.
“Estas han sido unas elecciones [el Supermartes] en donde ha habido votos de verdad. Todo lo demás es, como decimos en la calle, bobería, tontería y hablar demasiado”, enfatizó.
Desde el año 2000, el ganador del Supermartes se convierte en el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Para lograrlo, el aspirante requiere 1.991 de los 3.979 delegados que se reparten este año, para finalmente lograr “la unción del partido”.
Debilidades y fortalezas
Tras los resultados del martes, Biden tiene 627 delegados a su favor, contra 551 de Sanders, lo que permite afirmar que todavía ambos están lejos del “número mágico de 1991 delegados”, que le daría la nominación a uno de los dos políticos que cuentan con una vasta experiencia en esas lides.
Biden, a juicio de Mella, “no es [Barack] Obama”. Tampoco —desde su perspectiva— tiene “la manera de hablar, el liderazgo y el carisma” del expresidente que gobernó EEUU entre 2009 y 2017.
“Ese es un problema en el que Obama no puede hacer nada porque Biden es Biden, aunque sí hay que reconocer que [Biden] aprendió mucho trabajando con Obama por ocho años”, acotó.
Sin embargo, el analista considera que Biden “es un hombre que ya no tiene todas sus facultades de antes” y que por “esas debilidades” no sería “el mejor” a la hora de “afrontar problemas muy grandes” con “los chinos, rusos y también en Latinoamérica”.
Mella va más al fondo de su calificación a Biden y asevera que “no hay facturas que me digan que él va a hacer una cosa u otra en los próximos meses, si llega a la presidencia, porque no tiene un plan”.
Entre tanto, Lauredo opina que “Biden sí tiene el plan” que reclama Mella, pero que debe “aprender” a comunicarlo “mejor” a los electores.
Sobre ese punto comentó que “el problema es que en política hay que ser muy claro y si te extiendes mucho en los detalles, no salen las cosas bien. Yo aprendí mucho de Reagan, que fue un buen comunicador, muy constante en su filosofía y tenía frases breves que captaban las ideas”.
Lauredo, que trabajó cerca de Biden en la Casa Blanca, reconoce que el 47° vicepresidente de EEUU “siempre ha sido así, que habla y algunas veces no termina una idea”. De cualquier manera, el exdiplomático asegura que Biden es la “mejor opción” por su amplia experiencia.
Expertos en materia política resaltan en Biden sus “dotes” de “buen negociador”. De hecho, durante su larga vida política de 47 años no ha dudado en pactar con los republicanos para concretar acuerdos bipartidistas.
A pesar de que no es un candidato que levanta “grandes pasiones”, Biden se proyecta como un político “centrista”, que no ha logrado ‘seducir’ a los millennials, que se inclinan más por las propuestas de Sanders, según los sondeos.
El candidato socialista
Ni Diego Mella ni Luis Lauredo quieren ver a Bernie Sanders enfrentado muy posiblemente con el presidente Donald Trump, si éste gana las primaras republicanas, en los comicios de noviembre.
La crítica más fuerte de Lauredo en contra de Sanders es que el senador por Vermont “está prostituyendo unas cosas muy reales para la generación de los millenials”, como el tema de la educación y la economía.
“Estos jóvenes tienen una carga muy fuerte porque se están graduando con 200.000 o 300.000 dólares en deudas y, en algunos casos, cuando salen al mercado laboral lo que consiguen son trabajos de 35.000 dólares al año. Eso es ridículo”, apuntó.
Seguidamente, acotó: “A los jóvenes hay que encaminarlos hacia un mundo práctico. Un muchacho que egresa de una universidad y gana un sueldo bajo es malo para la economía porque no va a poder comprar casa, no va a poder comprar un carro bueno, que son los motores de nuestra economía”.
A su turno, Mella asoció a Sanders, tras la descripción hecha por Lauredo, con el “liberalismo” que se está enseñando en las universidades de EEUU.
“En 1976, en un college de New Jersey, que era todo demócrata, los profesores me ‘caían’ encima a preguntarme por qué yo me había hecho policía, por qué había sido soldado, por qué estaban matando gente en Vietnam, y todo ese liberalismo en las universidades ha llevado a que los millenials tengan una vista diferente a la que tuvimos nosotros”.
En su criterio, la visión de un político como Sanders lleva a los jóvenes estadounidenses “a una izquierda que no era del Partido Demócrata, pero que hoy sí lo es”.
A pesar de las críticas, Sanders se conoce como un político “bien organizado”, que tiene una gran experiencia en campañas proselitistas.
De tal suerte, ha ganado varias postulaciones al Senado, la Cámara de Representantes y cargos municipales. Su prosa encendida es aplaudida por quienes lo ven con posibilidades de llegar a Washington.
Joe Biden vs Bernie Sanders
El establishment (grupo de poder) demócrata celebró con júbilo el desempeño de Joe Biden en el Supermartes, lo que, a su paso, alivió los temores del sector moderado del partido que observa en Sanders a un candidato socialista que podría ser nocivo para el sistema capitalista de este país.
Biden obtuvo el 61% del voto afroamericano, legado de Obama, y también tuvo un buen desempeño en las urnas entre votantes blancos con educación universitaria.
El sorpresivo triunfo del exvicepresidente se vio asimismo impulsado por los votantes que tomaron una decisión de “última hora”, quienes lo ayudaron a ganar en Massachusetts, Minnesota, Carolina del Norte, Texas y Virginia, entre otros estados.
Sanders fue mayormente votado por menores de 40 años, latinos y liberales. Aunque Biden ganó en ocho de los 14 estados del Supermartes, incluidos Texas y una amplia franja del sur de EEUU, Sanders se alzó con California, ‘el premio gordo’ en estas primarias, por el número de delegados que reparte: 415.
“Si quieres vencer a Trump, vas a necesitar un movimiento de base sin precedentes de personas negras, blancas y latinas, estadounidenses nativos y asiáticos, que están en pie y luchando por la justicia. De eso se trata nuestro movimiento”, comentó Sanders.
Este tipo de mensajes no es bien recibido entre demócratas más centristas, pero atrae a jóvenes y a quienes creen que es hora de dar un giro a la izquierda.
NULL
