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INMIGRACIÓN

La "papa caliente" de la frontera sur

Una creciente crisis migratoria ha puesto en jaque al Gobierno de EEUU a menos de 100 días de la juramentación demócrata
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

La Casa Blanca trata de alejarse de palabras categóricas cuando se trata de reconocer la creciente crisis migratoria en la frontera de Estados Unidos con México. Sin embargo, a pesar de los comunicados de prensa tenues acciones protocolares, lo cierto es que esta franja de 3.169 kilómetros se ha convertido en una papa ardiente para la actual administración, señalada por varios sectores de haber generado la situación.

Las cifras: En febrero casi 100.000 inmigrantes indocumentados (muchos de ellos menores de edad) fueron detenidos en la frontera con México, sin tomar en cuenta y a la espera que se publiquen las de marzo.

Estados Unidos, ante el reto, anunció la apertura de una nueva instalación de acogida de menores migrantes en una base militar en Texas para tratar de hacer frente a la afluencia de miles de niños no acompañados que cruzan ilegalmente en medio de una situación que, irremediablemente, se ha ido de las manos.

Según estadísticas oficiales, el martes 30 marzo el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) tenía a su cuidado 12.918 niños migrantes, mientras que Customs and Borders Protection (CBP) albergaba a 5.285.

"¿Qué vamos a hacer con todos estos niños? ¿Dónde los vamos a poner? Aquí también tenemos gente que precisa ayuda", dijo una maestra texana identificada por medios de prensa como Silvia.

El presidente Joe Biden se comprometió con permitir que los menores de 17 años que cruzan la frontera sin sus padres u otros familiares permanezcan en Estados Unidos, una decisión que, según los críticos, alienta el éxodo hacia el norte.

El senador Ted Cruz visitó el área de la frontera y tuiteó fotos de docenas de menores, cubiertos con mantas isotérmicas, recostados en el piso de atestadas instalaciones de la Patrulla Fronteriza.

“Esta es una crisis humanitaria y de salud pública", manifestó.

Los republicanos hacen énfasis en que Biden alentó a venir al suspender el proyecto de construcción del muro fronterizo, poner fin a las restricciones al asilo impuestas por el expresidente Donald Trump y respaldar un proyecto de ley que permitiría que millones de personas que ya están en el país se naturalicen con el tiempo.

Entretanto, para los pobladores de zonas fronterizas el dilema también es inminente: "El gobierno tiene que hacer algo con esta gente, están buscando un lugar donde vivir, pero son demasiados", declaró a la prensa Tony Sandoval, de 67 años que en ocasiones da comida a los inmigrantes, pero le molesta que le rompan periódicamente la cerca que rodea su finca en las afueras de Roma y admite que le hubiera gustado que se terminara el muro, obra que Biden congeló al asumir la presidencia.

El pastor Luis Silva, del centro Bethel Mission, también a favor del muro en la frontera, recibe a los inmigrantes a la orilla del río, les da agua y los escolta hasta la patrulla de la frontera: "Tiene que haber una manera de detener esto. Yo fui casi atacado en mi casa" por un hondureño, dice. " Tenemos que cuidar a nuestra gente".

Sin embargo, otros se muestran a favor de la migración. Para Dina García Peña, fundadora del periódico local El Tejano, "aquí no hay nadie que no entienda la lucha por una vida mejor…muchos venimos de México. Mi papá fue indocumentado. Nosotros dejamos agua afuera en caso de emergencia, nunca negamos el teléfono a nadie" aunque, de igual manera reconoce "estamos viendo grupos muy grandes, de 400 personas".

A río revuelto ganancia de pescadores, reza el refrán, y ante el aumento de la inmigración irregular, florecen grupos y personas dedicadas al tráfico humano que conlleva a peligros y tragedias.

Esta semana, un traficante lanzó a dos menores por una barrera fronteriza de 14 pies de alto (4 metros. Las niñas fueron transportadas a una estación en Nuevo México, para ser evaluadas por personal médico y luego fueron llevadas a un hospital que les dio de alta y actualmente están en custodia de ese organismo.

"Estoy consternada por la forma en la que los traficantes arrojaron vilmente a esas inocentes” dijo la jefa de la sección fronteriza de El Paso, Gloria I. Chávez y señaló que los agentes estadounidenses están trabajando con las autoridades en México para identificar a los responsables.

"Si no fuera por la vigilancia de nuestros agentes utilizando tecnología móvil, estas dos hermanas de muy tierna edad habrían quedado expuestas a las rudas condiciones del desierto durante horas", agregó.

Recientemente, un niño de nueve años murió al intentar cruzar la frontera junto a su madre y su hermano de tres años. Agentes de la Unidad de Infantería de Marina de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos hallaron inconsciente al menor, a su madre y a su hermano en una isla del lado mexicano del Río Grande.

José Cruz Noguez, de nacionalidad mexicana fue acusado de introducir en Estados Unidos a 13 inmigrantes indocumentados que murieron en un accidente vehicular cerca de la frontera con México este mes.

"Estas redes de contrabando buscan el máximo beneficio trasladando al mayor número posible de personas a través de la frontera sin consideración por su seguridad y bienestar", dijo el fiscal federal interino Randy Grossman en un comunicado.

El fenómeno generado en 2021 parece, por el momento, estar fuera de control. De cierta manera Biden tomó cierta distancia y le pidió a la vicepresidenta encabezar las gestiones diplomáticas para atender este incremento en el número de inmigrantes. No obstante Kamala Harris no visitará la frontera como parte de sus actividades, de acuerdo con declaraciones de la portavoz Symone Sanders.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, que había expresado el compromiso del Gobierno de Joe Biden con la reforma migratoria, ha insistido en que la frontera sur está "cerrada a la inmigración irregular… para cualquiera que esté pensando en emprender el viaje hasta Estados Unidos, nuestro mensaje es que no lo haga".

Por su parte la Organización Panamericana de la Salud pidió a los migrantes de Latinoamérica que durante la pandemia de coronavirus no viajen porque ponen en riesgo su vida, la de sus familias y la de las comunidades por las que se trasladan.

“Este no es el momento para hacerlo”, expresó Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la OPS tras explicar que las condiciones de transmisión del COVID-19 se han incrementado significativamente en varios países de la región. “Es prudente permanecer en sus lugares”, aseguró.

Por lo pronto al menos 300 hondureños que dicen estar huyendo de la violencia y la pobreza en su país se sabe que partieron esta semana en una nueva caravana rumbo a Estados Unidos, pese a la vigencia de un operativo conjunto de Guatemala y México para bloquearles el paso.

El tema migratorio es quizás el mayor reto para la actual administración que, aunque en los discursos de campaña e intenciones, hablaba de orden y derechos, hasta el momento tiene pendiente demostrar cómo solucionar este asunto crucial.

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