WASHINGTON.- Es la mayor derrota para el presidente Donald Trump en lo que va de mandato: el hombre que quería enviar al Senado, el controvertido juez Roy Moore, no ha conseguido ganar en su bastión republicano de Alabama, que será para su oponente demócrata Doug Jones, según los primeros resultados aún no oficiales.
¿Pierde votantes Trump? Alabama augura un mal 2018 para los republicanos
Sin embargo, las intenciones de Moore eran algo más oscuras: pese a contar con el apoyo del presidente Trump y de Steve Bannon -el que fuera su estratega jefe de campaña-, el magistrado intentaba infligir un golpe al Partido Demócrata pero al mismo tiempo debilitar el establishment de su propio Partido Republicano, cuya facción en el Senado lidera Mitch McConnel.
Y es que McConnel llegó a pedir la renuncia de Moore tras las acusaciones de agresiones sexuales en su contra que saltaron durante la campaña.
Al final, el plan salió todo lo mal que podía salir para los republicanos: por un lado, han perdido unos comicios vistos como una especie de consulta popular sobre la política de Trump, y al mismo tiempo, un escaño en el Senado que es decisivo ante el estrecho margen con el que cuenta el partido en esa cámara.
Pero lo peor para un hombre tan sediento de poder como Trump es lo que se deriva de las encuestas: independientemente de la elección en Alabama, el apoyo de los votantes en ese tradicional bastión republicano se sitúa ahora en el 48 por ciento, frente al 62 por ciento que consiguió Trump hace justamente un año en las elecciones presidenciales.
Los seguidores incondicionales del magnate parecen que son menos, al menos en algunas regiones, que las multitudes de fans que parecen concentrarse en sus actos públicos.
El republicano Josh Holmes, un hombre de confianza del líder del grupo parlamentario McConnell, calificó el resultado para su partido en Alabama de "vergüenza nacional".
Bannon, asesor presidencial durante los primeros meses de mandato de Trump y ahora fuera de la Casa Blanca, ha visto de primera mano cómo se pierde "el más rojo de los estados rojos", dijo en referencia al color del partido republicano.
No obstante, Trump mostró una faceta poco habitual en él, la de buen perdedor, al felicitar a Jones por una victoria "por la que peleó duro". El mandatario señaló como responsables de la derrota a los votantes disidentes, que prefieren elegir a un hombre sin posibilidades de fuera del sistema, que a Moore, que contaba con el apoyo de Trump.
El magistrado Moore, apartado que en dos ocasiones de la judicatura por el Tribunal Supremo de Alabama y que llamó la atención con sus particulares ideas sobre el matrimonio homosexual, era demasiado hasta para un estado como el de Alabama, que destaca por su conservadurismo.
A ello hay que sumar las acusaciones de agresiones sexuales en el pasado que saltaron al final de la campaña, que multiplicaron los interrogantes sobre su figura.
En la mañana del lunes, Moore acudió a votar con atuendo de "cowboy". Por la parte compareció antes los seguidores que todavía le quedaban e intentó infundir ánimos. "Todavía no ha terminado", decía. Y transmitía más desesperación que esperanza al apuntar que podría pedir un nuevo recuento como forma de conseguir su objetivo.
Con ese recuento, los republicanos podrían intentar retrasar lo máximo posible la asunción del demócrata Jones en el Senado. En estos momentos, con la derrota republicana en Alabama, la mayoría del partido en la segunda y decisiva cámara del Congreso se reduce a un escaño.
Y para la inminente votación sobre la reforma fiscal, la mayor iniciativa legislativa de Trump y la única realmente destacable en su primer año de Gobierno, cada voto vale su peso en oro. Trump quiere que la medida se apruebe antes de Navidades y si exprime la ley electoral a fondo, podría mantener a Jones alejado del Senado hasta el 3 de enero.
Para los demócratas, la victoria en Alabama es importante a largo plazo. Tras una demoledora derrota de 2016 y en vista de la difícil constelación, la oposición no imaginaba ni en sueños que en 2018 podría contar con tener al alcance de la mano la mayoría en el Senado. Tras conseguir Alabama, habrá que hacer cuentas de nuevo.
No obstante, hay algunos politólogos que ven el resultado en este estado sureño de otra forma: con la derrota de Roy Moore, los propios republicanos habrían conseguido desactivar una bomba política que tarde o temprano les habría estallado en el Senado.
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FUENTE: dpa/Michael Donhauser
