El placer de apropiarse de lo ajeno
Cuando los pequeños hurtos se convierten en algo habitual, podemos estar ante un trastorno de control de los impulsos
Algunos de los componentes fundamentales de la cleptomanía incluyen: pensamientos recurrentes de intrusión, la impotencia para resistir la compulsión de materializar el robo, y la liberación de la presión tras el acto. Estos síntomas implican que este es un trastorno de tipo obsesivo-compulsivo. n
Más allá del impulso n
Las causas exactas que originan la cleptomanía, son desconocidas, aunque varias teorías sugieren que obedece a una serie de cambios químicos que tienen lugar en el cerebro, también se sugiere la existencia de un componente hereditario, en cuanto a trastornos del control de los impulsos se refiere.
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Las personas diagnosticadas con cleptomanía, a menudo tienen otros tipos de trastornos ligados al estado de ánimo, la anorexia, la bulimia, y el consumo de drogas, así como grandes niveles de estrés, sentimientos de culpa y remordimiento. Adicionalmente, las características de los comportamientos asociados con el robo, podrían dar lugar a otros problemas como la segregación social. No en vano, los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares, presencia de otras enfermedades mentales, y lesiones cerebrales.
Este trastorno es más común en mujeres que en hombres, ellas representan las dos terceras partes de los casos; y suele iniciarse entre la adolescencia y los años inmediatamente posteriores; de ahí la importancia que tienen los padres a la hora de reconocer los primeros síntomas, cuando el hijo trae a casa objetos sin que exista una razón convincente sobre cómo los obtuvo. n
Igualmente, la persona que sufre de cleptomanía, suele deshacerse rápidamente de aquello que han sustraído, lanzándolo a la basura u obsequiándoselo a otra persona, pues su objetivo no es acumular ni enriquecerse. n
Trastorno incurable n
La cleptomanía implica una conducta repetitiva, no tiene cura y tampoco puede prevenirse, por lo que tras el diagnóstico de un especialista, esta suele controlarse con el uso combinado de fármacos y terapia. Aunque no existe un tratamiento estándar, lo cierto, es que este trastorno sólo puede manejarse con ayuda médica. n
Hasta ahora, se recomienda el uso de antidepresivos, estabilizadores de humor, medicamentos anticonvulsivos y para manejar las adicciones; así como la terapia cognitivo-conductual, pues esta ayuda a identificar las creencias malsanas y los comportamientos negativos, sustituyéndolos por los sanos y positivos.
Lo más importante, es evitar las recaídas de la cleptomanía, teniendo presente que esta conducta sólo acarrea graves problemas emocionales, legales y financieros, que encierran a quienes la padecen en una vida de secreta vergüenza. n
Los tipos de cleptomanía son: n
- La ocasional: incidentes temporales y con prolongados intervalos de tiempo entre un robo y otro. n
- La eventual: que surge de manera más constante en el tiempo, aunque se pueden ver remisiones puntuales. n
- La crónica: acompaña al afectado a lo largo de la vida, con pequeñas fluctuaciones en su periodicidad, lo que hace difícil superar este trastorno.
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