Como siempre, la realidad no es en blanco y negro, y mucho menos en un Condado como el de Miami-Dade, lleno de contrastes, desafíos políticos y aciertos en algunas de sus decisiones emanadas de la Comisión.
Entre luces y sombras
Como siempre, la realidad no es en blanco y negro, y mucho menos en un Condado como el de Miami-Dade, lleno de contrastes, desafíos políticos y aciertos en algunas de sus decisiones emanadas de la Comisión.
Desde el punto de vista financiero, según el informe anual del alcalde Carlos Giménez, hay un presupuesto balanceado para los próximos cinco años y un superávit generado por un desempeño mejor del esperado, en la valorización de la propiedad. Pero esa buena noticia palidece ante los grandes desafíos en las soluciones de transporte masivo –que logren resolver la pesadilla del tráfico automotor en el condado– y las respuestas claras de vivienda asequible para las familias de ingresos bajos y medios que se están quedando fuera de la nueva bonanza de la construcción que, sin duda, le cambiará la cara a varios sectores del condado, entre ellos Brickell y hasta Overtown.
Los escándalos estuvieron a la orden del día. La Ciudad de Sweetwater sufre una grave crisis de gobernabilidad que impide que haya un mínimo consenso para sacar adelante un municipio en quiebra. El absurdo de contar con un servicio de transporte como Uber, que se mueve en medio de multas, demandas y un público que, a pesar de todo, lo utiliza, es algo que deben resolver el alcalde Giménez y la Comisión de manera expedita.
La Comisión del Condado, por otra parte, se anotó puntos importantes en el tema de la diversidad, la no discriminación a los transgénero y la reducción de penas por la posesión de marihuana.
Estos son apenas algunos temas de una inmensa actividad política y legislativa de un Condado dinámico, con grandes proyectos por desarrollar. Para el año 2016, pedimos al público su participación activa para fiscalizar y participar en el debate público, dos formas complementarias
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