El pasado miércoles 13 de octubre fui invitado por el Interamerican Institute for Democracy a un foro bajo el título Bolivia: elecciones 2014 en el Koubek Center. Para diferenciarme de los otros panelistas que enfocaron sus discursos en el plano político, económico y de la relación del país andino con Cuba y los otros gobiernos que promueven el llamado socialismo del siglo XXI, se me ocurrió centrar mis palabras en la faceta mediática del que seguro será reelegido presidente este domingo.
Evo en la corta distancia
Las elecciones en Bolivia y cómo Evo Morales que aspira a la reelección es un protagonista escurridizo en cada entrevista concedida a los medios
Arranqué mi disertación con unas declaraciones recientes al diario español El País, que para mí desnudan el alma del personaje y dejan al descubierto la intolerancia que marca todos sus shows mediáticos cuando tiene en frente a un periodista que simplemente se limita a preguntar. En esta ocasión el entrevistador le cuestionó las razones por las que se había negado a debatir con sus rivales en las elecciones presidenciales. “A mí nunca me ha gustado debatir. No se trata de debatir entre candidatos, sino con el pueblo. Yo debato con el pueblo.
El borrador de mi programa llegó a la Central Obrera Boliviana, lo observamos, lo debatimos y aprobamos. Yo no tengo por qué debatir con los neoliberales. Ellos están debatiendo para ver quién es segundo”, le confesó a Javier Lafuente. Esa declaración me dio pie a comentar la nefasta política de comunicación que rodea todos los encuentros de Evo con los periodistas, especialmente si son de un medio extranjero, con lo que se presenta especialmente a la defensiva. El mejor ejemplo es la entrevista que en 2066 le hizo Jorge Ramos para Univision. El simple cuestionamiento sobre si para él Cuba es una dictadura provocó un tenso diálogo que acabó de forma abrupta:
–Jorge Ramos: ¿Me está diciendo que en Cuba hay democracia?
–Evo Morales: Si bien Fidel Castro está ahí es por la revolución...
–J.R.: La pregunta es muy sencilla, ¿para usted Fidel Castro es un dictador o no lo es?
–E.M.: No para mí Fidel Castro es un hombre democrático que defiende la vida, que tiene sensibilidad humana, si para usted es un dictador, ese es su problema, no el mío.
–J.R.: Usted llegó al poder gracias al poder del voto y no pedir democracia para los cubanos...
–E.M.: Yo le pido mucho respeto, no me diga hipócrita.
–J.R.: No..., le pregunto, ¿esa es una hipocresía?
–E.M.: La única hipocresía seguramente viene de sus preguntas, yo le quiero pedir mucho respeto haga preguntas sólo sobre situaciones económicas de mi país.
El cara a cara acabó con Evo arrancándose el micrófono y saliéndose del plano. Eduardo Gamarra, el conocido analista político boliviano residente en Miami, que también participó en el panel del Interamerican Institute for Democracy, apuntó que lejos de perjudicarle este tipo de anécdotas son positivas en clave interna del país para Morales. Quizás sea así y una parte del pueblo boliviano se identifique con su caudillismo y agresividad.
A la prensa sólo nos queda seguir denunciando los abusos verbales y de hecho de Evo Morales, que lamentablemente va a seguir siendo presidente de Bolivia.
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