MIAMI.- Carlos Curbelo busca la reelección como representante republicano del distrito 26. “En la política hay que sumar y no restar. De modo que no le voy a pedir al Presidente que venga a hacer campaña, ni le voy a decir que no puede venir”, señaló durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
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Curbelo dijo enorgullecerse de no haber pedido el apoyo de nadie durante las veces que ha sido candidato. “Si quieren respaldarme, que vengan Obama, Clinton o Bush. No me interesa. No es mi estilo”
El congresista afronta una competencia muy cerrada con su oponente, la demócrata Debbie Mucarsel-Powell. A diferencia del distrito 27, en el 26 los republicanos no parecen estar divididos.
Curbelo reconoce que no se habla mucho de la economía. “Tal vez porque ya no es una preocupación”, pero destacó lo que a su entender son los logros de la reforma tributaria del Gobierno de Donald Trump.
Las grandes cifras económicas son muy buenas: crecimiento económico como antes de la Gran Recesión, 2007-2009, al igual que el desempleo. Pero lo que se ve es que hay sectores en los que los sueldos están estancados. ¿Cómo favorece la reforma tributaria a los votantes de su distrito?
Primero, la familia promedio en mi distrito recibió un alivio tributario de 2.000 dólares al año, gracias al recorte de impuestos. Para las personas acaudaladas como mi contrincante, quizás esos 2.000 dólares sean migajas, como lo dijo la señora [Nancy] Pelossi [la líder de la minoría demócrata en la Cámara], pero para muchas familias de mi distrito puede ser la diferencia entre tener vacaciones o no, o pagar la letra de un carro o no. Me alegro que todas las familias e individuos recibieran un aumento. Los sueldos no se habían incrementado tanto, pero el último reporte de agosto vimos que los sueldos saltaron, el mayor incremento desde el año 2009. Esto poco a poco se va apreciando, que la recuperación económica llega a más hogares y no quiere decir que no haya personas que estén atravesando dificultades. A veces tengo que contener la risa porque mi adversaria dice que no, que eso fue para beneficiar a los millonarios, y, primero, creo que es una declaración un poco cínica porque ella es una multimillonaria, vive en una mansión. Y en realidad las personas más acaudaladas del país, después de la reforma tributaria, están pagando una proporción mayor de los impuestos porque se limitó la deducción de impuestos a la propiedad.
Su oponente lo ha acusado de haber incumplido las promesas que ha hecho sobre inmigración. Dice que usted prometió no aprobar un presupuesto si no contenía una solución para los Dreamers, pero al final dio su voto a favor de ese presupuesto.
Mi contrincante es de la extrema izquierda de Estados Unidos. Si queremos progresar, no solo sobre el tema migratorio sino sobre otros temas de gran importancia (el medio ambiente, las armas, las políticas tributarias), si queremos ver que el Congreso funcione y tenga la capacidad de resolver estos temas, tenemos que elegir a más congresistas que provengan del centro político, no de los extremos, que han causado esta situación de estancamiento. Nadie en el Congreso, y en un país democrático, puede garantizar un resultado.
Lo que los líderes del Congreso si tienen que garantizar es un debate, la posibilidad de presentar un proyecto de ley y votarlo. La primera vez que yo decidí votar por un proyecto de ley para mantener en funcionamiento la administración gubernamental, fue cuando el senador [Mitch] McConell [líder de la mayoría republicana en el Senado] se comprometió a que hubiera un debate en el Senado, y así se hizo. Se consideraron cuatro proyectos de ley sobre el tema de inmigración ninguno llegó a los 60 votos. La segunda vez que decidí votar un presupuesto fue cuando el presidente de la Cámara nos dio su palabra de que habría un debate y además ese proyecto de ley incluía miles de millones de dólares para nuestra comunidad, luego del huracán Irma. Por esas dos razones yo voté que sí. Si mi oponente está diciendo que lo correcto hubiese sido que no, negarle a nuestra comunidad los fondos que necesitaba en un momento difícil, esa es su postura y tendrá que explicárselo a los votantes.
Usted ha dicho que hay que ser pragmático, seguir la política de lo posible. Pero hay un tema que golpeó a demócratas y republicanos por igual: la separación de familias. Su oponente lo critica porque ha dicho que esos niños estaban en buen estado, pero ellos están en centros de detención ¿Cuál es su reacción al respecto?
No sirvo para decir mentiras. Es obvio que muchas personas han buscado sacarle provecho político a esa situación difícil, a mí me dolió mucho ir a este centro de detenciones y saber que esos niños habían sido separados de sus familias, no puedo imaginarme que se llevara a una de mis hijas. Hay que tomar en cuenta que las personas ingresaron al país de manera ilegal, eso tampoco lo podemos celebrar. Yo fui a estos albergues, dos en el sur de la Florida, y de verdad me complació ver que los empleados, consejeros y maestros estaban tratando a los niños muy bien, con mucho cariño. Los menores estaban sonrientes. Pero la izquierda está tan radicalizada que creo que hubiese estado contenta, por el provecho político que hubiera podido sacar, si nos hubiéramos encontrado que a los niños los estaban maltratando o acosando en estos centros.
Hay en proceso una demanda en Texas sobre las preexistencias médicas como una de las bases de la ley de salud asequible [el Obamacare]. ¿Qué plan B propondría en caso de que el juez o la jueza dijera que es procedente esa demanda?
Tenemos que conservar los elementos positivos de la reforma de salud del año 2010. Lo que hay que cambiar sin discusión es la estructura de financiar esa reforma de salud. Hemos visto que los costos del cuidado de la salud siguen subiendo. Y no es sustentable. Los gastos relacionados con la salud, en Estados Unidos, llegan al 18% del PIB (Producto Interno Bruto).
¿Qué propone, si se mantiene en la Cámara, para el tema del desarrollo del transporte masivo en el condado Miami-Dade?
El Condado ya tomó una decisión para apoyar el proyecto de buses rápidos, muy importante para mi distrito, conectará a Homestead y Florida City a la estación del Metrorail en Dadeland. Vamos a ayudar al Condado a que se logre ese proyecto. Por cierto, la preferencia mía era el tren, decidieron que no porque es muy caro. Eso se les prometió a los votantes en el año 2002. Es una promesa incumplida, pero creo que los autobuses rápidos van a ser mejor de lo que tenemos ahora. También apoyo la extensión de la 836. Para la persona que vive en Kendall y la avenida 152, esperar 10 años a que llegue un tren, no es una opción. Las personas en esa zona pasan hasta dos horas en el tráfico, ida y regreso del trabajo. Eso es inaceptable.
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