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ENTREVISTA

Carromero asegura que en Cuba corrió el riesgo de ser asesinado

MIAMI.- El dirigente juvenil español fustigó el sistema político que lo mantuvo encerrado en dos cárceles por orden del régimen de La Habana

MIAMI.- Ángel Carromero criticó a los jóvenes que visten pulovers con imágenes de El Che y Fidel pues defienden el pensamiento de "dos asesinos". (Álvaro Mata / DLA)

MIAMI.- JOSÉ PERNALETE / DLA

jpernalete@diariolasamericas.com

@jpernalete

A Ángel Carromero, el joven español que el Gobierno de Cuba condenó bajo la acusación de tener responsabilidad en la muerte del opositor Oswaldo Payá Sardiñas, no le quedan dudas de que haberse negado a hacer lo que los militares cubanos le ordenaron mientras estuvo detenido, "no estaría hoy contando lo sucedido".

En entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS,  el dirigente de Nuevas Generaciones, el ala juvenil del Partido Popular español, confesó que podían haberlo matado "y después decir que fue otro preso el que lo hizo".

El accidente automovilístico en el que perdieron la vida Payá y Harold Cepero en 2012, en un tramo de la Carretera Central del Cuba, cuando regresaban de un viaje a la región oriental, había permanecido hasta estos días en una nebulosa, a partir de que la versión oficial publicada por el régimen, culpaba a Carromero de haber perdido el control del vehículo por manejar a exceso de velocidad.

No obstante haber admitido esa versión públicamente en un inicio, para lograr salir de Cuba con vida, al narrar el testimonio de la experiencia vivida mientras permaneció el poder de las autoridades, describió la verdad de lo acontecido en los calabozos de la cárcel de Bayamo.

Recuerda que su celda estaba ubicada al final del pasillo. “En la parte de abajo de cada puerta había barrotes por donde los presos sacaban las manos”.

Narró que la única manera de calcular el tiempo transcurrido en su celda, era porque cada vez oscurecía, tenía la clara señal de que otro día había transcurrido.  “El mismo espacio lo compartía con otro preso, un abogado internacionalista disidente. Dormíamos en dos camastros. Por la ventana podía entrar o salir cualquier tipo de bicho [insecto] que se pueda hallar en esa área tropical”, mencionó.

El menú con el que pudo alimentarse mientras se curaba una dolencia estomacal atribuida al agua, era arroz y pollo. La hora del aseo era otra de las rutinas inevitables de esa prisión, porque "en un momento del día caía un chorro de agua del techo para que nos bañáramos” y de ahí "debíamos guardar un poco de agua en una cubeta para vaciar las heces pues el tazón con el que contábamos, no tenía depósito".

En esa prisión fue donde lo coaccionaron para grabar el video [transmitido por la televisión cubana] contando una versión forjada del accidente de tránsito.

Carromero lanzó críticas contra algunos periodistas que han cuestionado esas declaraciones, pues  “cuando estás rodeado de militares no tienes opción para hacer otra cosa que no sea lo que ellos digan”.

Estima que en Bayamo estuvo seis y siete días, sin embargo las condiciones deplorables del lugar le bastaron para pensar que permanecería allí el resto de su vida.

En 100 y Aldabó

El encierro más prolongado de Carromero fue en la cárcel 100 y Aldabó, donde radica  en la capital cubana el Departamento Técnico de Investigaciónes (DTI) de los órganos de la seguridad del estado en Cuba.

Bajo la denominación de una prisión de instrucción, este lugar representa el último lugar al que trasladan a opositores del régimen de Cuba para obligarles a “declarar lo inconfesable”.

Explicó que el sitio de estructura piramidal cuenta con muchas celdas y allí fue intimidado, tomando como ejemplo el encarcelamiento del contratista del gobierno estadounidense Allan Gross. “Me decían que tenían preso al americano y que era mejor que hablara porque yo era un simple español”, apuntó.

No obstante, con el paso del tiempo los tratos comenzaron a flexibilizarse, según recuerda, después de que le dieron a conocer que había la posibilidad de una negociación entre su país y Cuba.

Le permitieron salir con mayor frecuencia al exterior a tomar el sol, recibir cartas y hasta le proporcionaron libros, estas mejoras aliviaron un poco su sentencia previa por negarse a asumir la responsabilidad del accidente automovilístico.

En esa cárcel también vio de cerca cómo el mensaje castrista no se extiende por completo hasta las filas militares como muchos quieren hacer creer. “Unos carceleros del oriente de la isla llegaban pasados de tragos a veces y me contaban que lo que ganaban no les alcanzaba para vivir y que para poder comer carne tenían que criar cerdos en su casa”.

Juventud preocupante

Una vez en su país, pero aún bajo condena sin derecho la apelación por convenio suscrito entre España y Cuba, Carromero se ha declarado más firme en sus convicciones políticas. “Ahora pienso que ser liberal y creer en el estado de derecho es lo fundamental […] todas las dictaduras son malas, tanto las de izquierda como las de derecha”, sentenció.

Dijo sentirse preocupado por lo que observa en las calles de España cuando algunos jóvenes visten atuendos con imágenes de líderes totalitarios,  como “el Che y Fidel, dos asesinos pero mitificados. Ellos creen que liberaron a un pueblo pero realmente lo que hicieron fue condenar a Cuba a la pobreza”, denunció.

Aclaró que su permiso de salida del país fue otorgado gracias a la legítima separación de poderes. El juzgado de vigilancia penitenciaria no encontró objeción en autorizarle la gira que realiza para contar todo lo sucedido. “Hay personas de izquierda en mi país con mucha mala fe pero el estado de derecho me permite estar acá”, finalizó.

Carromero viajó a EEUU además con la intención de presentar su libro de revelaciones que describe estos hechos, bajo el título, "Muerte bajo sospecha".

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