MIAMI. — En Estados Unidos, miles de migrantes cubanos con formulario I-220A permanecen en un limbo migratorio: han iniciado procesos legales, pero enfrentan detenciones prolongadas y decisiones que al juicio de muchos, no siempre consideran las particularidades de cada caso. Abogados de inmigración y organizaciones coinciden en que decenas de miles se encuentran en esta situación, dentro de un flujo migratorio que ha superado el medio millón de entradas desde 2021, de acuerdo con datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU (CBP).
Detenido tras salir de corte en Miami: el caso de un joven cubano que enfrenta la deportación a un país que no conoce
Arrestado tras una audiencia el 17 de septiembre de 2025, Dariel Marino Borges Betancourt permanece detenido desde hace siete meses. Su familia denuncia falta de revisión individual en su proceso y advierte sobre el riesgo de enviarlo a un tercer país, pese a haber presentado pruebas de persecución política en Cuba.
Ese contexto no es abstracto. Tiene rostros, nombres y consecuencias concretas. En Miami, una familia lo vive desde hace siete meses.
Dariel Marino Borges Betancourt salió de Cuba huyendo de un sistema con el que nunca estuvo de acuerdo. Llegó a al sur de la Florida con la intención de rehacer su vida, trabajar y mantenerse dentro de la ley. Hoy, tras haber sido arrestado al salir de una audiencia en la Corte de Inmigración de Miami, su situación migratoria permanece sin una definición clara.
El 17 de septiembre de 2025 marcó un punto de quiebre. Ese día acudió a su cita judicial sin imaginar lo que ocurriría al terminar. De acuerdo con las entrevistas que sustentan este reportaje, concedidos en exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS en sus estudios de Miami, la familia habló desde la experiencia directa, marcada por la frustración, el desgaste y la persistente sensación de no ser escuchados.
Su hermana, Loraine Borges, reconstruye ese momento:
“Mi hermano fue a la corte el diecisiete de septiembre. Él tenía su corte. El juez le desestima el caso. Entonces, cuando sale de la corte, estaba el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) esperándolo. Lo arrestan. De ahí él nos llamó, nos dijo y comenzó esta odisea”.
Desde entonces fue trasladado en varias ocasiones hasta quedar en el Centro de Detención de Krome
“Lo pasaron para el centro de Miramar de ICE, después lo trasladan a Alligator. Ahí estuvo como un mes, más o menos, y entonces después lo trasladaron a Krome. Ya lleva en Krome siete meses. Siete meses que estamos lidiando con abogados, con todo este tema”.
Como muchos otros en su situación, Dariel entró al país con un formulario I-220A y, según su familia, pasó la entrevista de miedo creíble, un paso que interpretaron como determinante dentro de su proceso.
“Para nosotros eso era una gran oportunidad, porque estás viendo que el muchacho tiene miedo a regresar a su país con pruebas contundentes”.
Entre esas evidencias, su entorno asegura que el expediente de Betancourt incluye elementos de carácter político que, a su juicio no han sido valorados en toda su dimensión y exponen el temor que sienten ante un posible regreso.
“Ya sea de virar para Cuba, donde participó en las protestas del once de julio de 2021 y presentó pruebas de persecución, o de ir para Ecuador”, explica su pareja, Marileidys Lugo. “Demostró que no puede virar porque lo pueden meter preso o quizás matar”.
Sin embargo, el escenario dio un giro cuando recibió una notificación que plantea su traslado a un destino en el que nunca ha estado.
“La moción, literal, es para mandarlo para Ecuador. Un lugar donde él nunca ha ido, donde los cubanos no tienen cómo legalizarse, son discriminados”.
Pese a presentar documentación y testimonios, la decisión no cambió.
“La jueza no aceptó la respuesta de la moción. Le dimos una moción muy fuerte, con pruebas de familiares que estuvieron en Ecuador, que no pudieron legalizarse, que fueron discriminados. Con todo y eso, no la aprobó”.
El habeas corpus tampoco prosperó.
“Se lo negaron porque la corte federal dice que no tiene jurisdicción. Ni siquiera revisaron el caso. No están tomando en cuenta las pruebas”.
Marileidys, recuerda lo ocurrido dentro de la corte el día del arresto:
“Pido ante todo que se haga justicia con el caso de Dariel. Yo fui a su corte. A mí me sacaron, fue la única que sacaron. Lo dejaron a él como último. Una señora me dijo: esas personas que están afuera son de ICE”.
Minutos después, recibió la llamada:
“Él me llama llorando, que lo habían esposado como un criminal, manos y pies, siete personas de ICE”.
Desde entonces, describe un estado emocional constante:
“Son siete meses que él ha vivido con miedo, pasando mucho trabajo ahí dentro, en condiciones que no son las mejores y con un trato que muchas veces tampoco lo es. Nosotros desde aquí estamos desesperados”.
La posibilidad de ser enviado a un tercer país profundiza la incertidumbre.
“Si él va para Ecuador, ¿para dónde va a ir? No tiene familia, no tiene papeles, no tiene asilo. Va a tener que vivir en las calles”.
El impacto también alcanza a Irene Betancourt, la madre de Dariel, quien habló entre lágrimas durante la conversación. Asegura que enfrenta una enfermedad terminal y que la ausencia de su hijo ha sido devastadora.
“Esto ha sido difícil para todos, más para mí, que él siempre me ha apoyado en mis problemas de salud. Yo lo quisiera al lado mío”.
Durante una visita, él le confesó lo vivido:
“Él está muy dolido con eso que le hicieron, que lo amarraron pie y mano. Me lo dijo: ‘Mami, yo no soy un delincuente’”.
Su esperanza en medio del dolor que atraviesa es concreta:
“Esperemos que la justicia prevalezca y me lo saquen, que esté al lado mío”.
Mientras se acerca una nueva audiencia, pautada para el 29 de abril próximo, que podría definir su destino, ya que de no obtener una decisión favorable deberá escoger entre regresar a la isla o irse a Ecuador, la familia insiste en algo puntual: que el caso sea evaluado con detenimiento y no como parte de un procedimiento automático.
Y mientras llega ese día, en medio de expedientes y decisiones judiciales, el nombre de Dariel sigue en espera. Afuera, Loraine, Marisleydi e Irene también.
No piden privilegios. Piden que su historia sea escuchada completa y tenga un final justo.
DIARIO LAS AMÉRICAS seguirá de cerca el desenlace.
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