MIAMI.- Con un cielo oscuro, lloviznas y calles parcialmente desoladas amaneció el suroeste del Condado Miami-Dade, en vísperas del paso del huracán Matthew por la costa este de los Estados Unidos.
MIAMI.- Con un cielo oscuro, lloviznas y calles parcialmente desoladas amaneció el suroeste del Condado Miami-Dade, en vísperas del paso del huracán Matthew por la costa este de los Estados Unidos.
DIARIO LAS AMÉRICAS hizo un recorrido a lo largo y ancho del sector de Kendall, y parte de Westchester, donde el panorama que se observaba en las primeras horas de este jueves era de aparente tranquilidad y muy pocos conductores en las vías.
Según lo que pudimos observar, la mayoría de estaciones de gasolina de esa parte del Gran Miami se encontraban desabastecidas y los clientes habituales de esos establecimientos salían desorientados en busca de combustible para sus automóviles.
"Yo alcancé a poner gasolina ayer, de la más cara, y hoy salí temprano a ver si encontraba de la [gasolina] regular, pero encuentro que no hay de ninguna de las tres", dijo Alberto González, quien conducía una camioneta.
Entre tanto, en tiendas como Aldi y Bj's sus clientes se quejaron por la falta de productos como agua embotellada. En el primer establecimiento de comercio tampoco se encontraba pan y alimentos enlatados de alto consumo como el atún.
No obstante, en sitios de alta concurrencia como el restaurante La Carreta, de la calle 40, un considerable número de personas se congregaba para comentar los más recientes informes relacionados con el fenómeno natural.
Jorge, trabajador de una compañía contratista de la FPL, aseguró que a pesar de que el huracán Matthew no tenga mayor incidencia sobre el suroeste del Condado, lo más probable es que el servicio domiciliario de energía eléctrica sea interrumpido como consecuencia de los fuertes vientos que se esperan.
Otro cliente de ese restaurante, quien se identificó como David, manifestó que Matthew no será como Andrew, el huracán de categoría 5 que en agosto de 1992 causó 29 muertes directas, 39 indirectas y millones de dólares en pérdidas materiales.
"Yo viví ese momento como el peor de mi vida", afirmó el octogenario.
