MIAMI.- JOSÉ PERNALETE
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Familia hondureña desesperada clama por ayuda en Miami
Huyeron de su país tras denunciar a pandilleros “maras” por asesinato
Luego de atravesar ríos y fronteras, la hondureña Lena Claudeth Alemán Molina vive en la incertidumbre, junto a sus seis hijos, aquí en Miami, mientras espera la respuesta a la solicitud de asilo.
Desde hace un año y medio su vida cambió rotundamente de esperanza a sufrimiento. Su hermana, una joven de 13 años, desapareció en Tegucigalpa, la capital de Honduras.
A raíz de la denuncia de la desaparición ante la policía hondureña y el acoso de las conocidas pandillas maras, esta joven dejó atrás sus pertenencias y optó por emigrar con su familia.
Lizzette del Carmen Molina, Lena Claudeth Alemán Molina y Francisco Portillo,
vocero de la Organización Hondureña Francisco Morazán. (Alvaro Mata)
Esta dura travesía, desde su país natal, sólo ha generado desesperación en la familia de Lena. Su madre Lizzette Molina, de 51 años de edad, la ayudó a cruzar la frontera, proporcionándole el dinero que obtuvo a través de un préstamo.
Hoy, tras meses de espera, la joven madre no logra olvidar el suceso que aceleró la huida, cuando un grupo de antisociales encapuchados arremetió contra la familia en un humilde barrio de Tegucigalpa y asesinó a Euer José Montoya, el abuelo de Lena, mientras arreglaba su vehículo en la entrada de la casa.
Seguidamente ingresaron al inmueble y dispararon en múltiples oportunidades contra su esposa, Nelva Rosa Chávez Molina.
Lena Claudeth Alemán Molina porta un localizador electrónico en el tobillo, mientras espera la respuesta a la solicitud de asilo. (ÁLVARO MATA)
“Nosotros tuvimos que salir de nuestras casas, dejando todo abandonado. Pensamos que al salir de allí se acabaría lo que estaban haciendo en nuestra contra, pero no fue así”, comentó Lena Alemán.
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La mujer explicó que, tras la denuncia formal de su madre, los bandoleros se enfocaron en sus abuelos pues no lograron dar con el paradero de su madre quien era el objetivo principal.
“Cuando los mataron, dijeron que darían con nosotros de cualquier manera, sin importar los niños o ancianos […] nosotros no pudimos ir a enterrarlos pues nos querían muertos también”, exclamó.
Travesía
El pasado mes de junio logró salir de su tierra natal y tras casi dos meses de travesía, lograron llegar a la frontera final. Sin embargo, las autoridades estadounidenses la interceptaron, junto a su familia, en algún punto limítrofe entre México y Estados Unidos.
A los tres días, la joven madre fue puesta en libertad, junto a los niños, pero su esposo fue retenido en la instalación carcelaria de Calexico, en California.
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Desesperada, atravesó los estados del sur y llegó a Miami, donde se reunió con su madre y hoy porta un localizador electrónico en el tobillo. Sin embargo, ya se apresta a abandonar el lugar donde viven porque el dueño del apartamento no permite el alojamiento de tantas personas, incluyendo a los seis niños.
Ni leche para beber
Aunque la peor parte de la triste historia quedó atrás, esta familia cuenta los días y el poco dinero del que disponen para alimentar a los seis menores.
La madre de Lena, Lizzette del Carmen Molina, sabe que el tiempo corre y pide ayuda para sobrevivir el mal momento, mientras su hija espera la decisión de un juez de inmigración.
“A esos padres y madres que pueden leer mis palabras, sepan que les doy gracias a Dios porque no tengan que atravesar lo que hemos vivido […] Pedimos que nos apoyen, sólo queremos un lugar donde podamos estar juntos”, solicitó la angustiada madre, sin poder esconder las lágrimas en sus ojos.
De esta manera, la familia describió cómo la escases de recursos económicos le impide incluso comprar leche para los pequeños.
“Yo sólo logro trabajar tres días a la semana y para poder traerlos a ellos tuve que solicitar un préstamo, de los 300 dólares que gano a la semana, 200 son para cancelar esa deuda”.
Luego resaltó: “Yo estoy pidiendo ayuda para que mis nietos no tengan que dormir bajo un puente. Queremos que migración suelte a mi yerno, si ellos fueran testigos de cómo en las noches estos niños imploran a su papá, se dieran cuenta de lo que hablo”, afirmó.
De acuerdo a las cifras que maneja la Organización Hondureña Francisco Morazán, desde enero de 2015 se han practicado 19.000 deportaciones de personas provenientes de esa nación. El vocero de este grupo de activistas, Francisco Portillo, informó que existe una cuenta bancaria para acoger las donaciones que puedan ayudar a esta familia desprotegida.
“Aquellos que puedan aportar de corazón algo de dinero, pueden depositar en la cuenta de Wells Fargo, número 7328081331, a nombre de Lena Claudeth Alemán Molina”, destacó.
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