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MIAMI

Francis Suárez: "Miami puede ser la mejor ciudad del mundo"

Francis Suárez, comisionado de Miami y aspirante a la alcaldía, piensa que esta es la mejor ciudad del mundo y apuesta por garantizar el futuro de la urbe con las nuevas tecnologías
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.- Mientras que en Seattle, la ciudad más grande del estado de Washington, hay 21 candidatos que se disputan la alcaldía, en la ciudad de Miami, sólo hay uno que busca dirigir los destinos de este municipio de 442.000 habitantes: el comisionado por el Distrito 4, Francis Suárez.

“Esta sería la primera candidatura de mi generación, el primer alcalde cubanoamericano de Miami, nacido en Estados Unidos”, precisa Suárez, hijo del exalcalde y comisionado del Condado Miami-Dade Xavier Suárez.

Nació en 1977, por lo tanto ya ajusta los 40 años. Cree que el no tener contrincante, por el momento, se lo debe a la manera como ha enfrentado su trabajo: ser un tipo abierto, cálido, que en cada comunicación que envía pone su número telefónico personal para que cualquier residente lo llame.

“Lo típico es un político que recibe primero a un cabildero que a un residente que espera en la oficina. En mi oficina tengo un tablero lleno de casos específicos de personas que hemos ayudado de manera individual. Trato de ser atípico”, dice Suárez con un tono combativo como si tuviera que derrotar a los 21 candidatos de Seattle.

Lo primero que nos dice cuando entra a la oficina de redacción de DIARIO LASAMÉRICAS es que por culpa de la congestión vehicular de Miami, no llegó a tiempo.

A propósito de la congestión, dicen que no hay dinero para el Smart Plan, uno de los proyectos de tránsito más importantes para el condado y, por supuesto, para la ciudad de Miami. ¿Es cierto que no hay recursos?

Fui coautor del Smart Plan. Hace un mes liberamos 800 millones de dólares, en bonos del TPO (Miami-Dade Transportation Organization) y eso puede empezar el proceso de desarrollar ese proyecto de transporte. Se tiene que recuperar parte del medio centavo que se prometió al público para expandir el transporte masivo. Nunca se dedicó para ese objetivo sino, por el contrario, se desvió para cubrir el déficit operacional del sistema de transporte del Condado. Si eso se restablece, podría generar 1.500 millones de dólares. Creo que con el liderazgo del presidente de la Comisión del Condado Miami Dade, Esteban Bovo, del comisionado Xavier Suárez, del alcalde Carlos Giménez, y si toman las decisiones difíciles, pueden lograr entre 1.500 y 2.000 millones de dólares para la expansión del tránsito, eso puede ser la mitad del sistema [son seis rutas], sin aumentar impuestos.

El comisionado Bovo insiste en que no hay recursos ¿Qué tan realista es la posibilidad de dedicar 50 millones de dólares del medio centavo al fondo general, sólo como gasto de operaciones?

Es difícil decir que gobiernos como el Condado, que tienen 7.000 millones de dólares anuales o el estatal que tiene 83.000 millones de presupuesto, no tengan suficientes fondos. El asunto no es si hay recursos, sino voluntad y valor político con el fin de lograr los fondos necesarios para construir el sistema. Y cuáles son las prioridades.

¿Pero qué paso, porque los 13 comisionados de Miami-Dade dijeron que había voluntad política para hacer el Smart Plan y que no importaba qué corredor se hacía primero?

En el último mes ha habido dos decisiones muy importantes en el TPO: aprobar la deuda, en bonos, de 800.000 millones de dólares. Y segundo, no aprobamos el plan del MDX (la autoridad de autopistas de Miami-Dade), porque le dijimos que tiene que adoptar uno de los corredores del Smart Plan.

¿Por qué una ciudad que es emblema de la Florida casi siempre es señalada, por ejemplo, entre las más pobres del país, en la que un joven recién graduado tiene menos posibilidades de iniciar un emprendimiento?

En cierto sentido nosotros somos víctimas de nuestro propio éxito. Hemos creado las condiciones para invertir aquí y construir edificios bellísimos. A la misma vez, las unidades de esos edificios no se están vendiendo para residentes de aquí, están a precios imposibles para aquellos que estudian o para personas de bajos ingresos. Cuando fui electo comisionado por primera vez, en 2009, dije que quería construir viviendas para residentes pobres. Me dijeron que eso no era posible porque no había dinero. Lo que hice fue crear un plan de desarrollo, el Miami 21, con el que creamos 1.000 viviendas en un año.

¿Cómo convencer a los constructores, como los que están desarrollando proyectos en Brickell, de hacer edificios que mezclen propiedad privada con apartamentos que puedan ser subvencionados?

Hemos creado una serie de incentivos para fomentar unidades para diversos ingresos dentro de un mismo edificio de apartamentos. Parte del problema es que, por ejemplo, hay un terreno de un acre que se vendió por 125 millones de dólares, eso sin duda no será un proyecto de viviendas costeables. Cada persona que compra un terreno lo hace para ganar dinero. Lo que he hecho es promover diferentes alternativas. Hay tres categorías: unidades para extrema pobreza, unidades asequibles y unidades para personas con ingresos moderados. Todas ellas tienen subsidios. Y lo otro es el costo del terreno, y eso no lo puede controlar el Gobierno. Pero éste, en sus propios terrenos, sí puede crear alianzas con el sector privado.

La Ciudad de Coral Gables está en camino de prohibir la venta de marihuana medicinal, a pesar del referendo estatal que la aprobó. ¿Cómo vería eso en la ciudad de Miami?

Uno tiene que empezar la discusión mencionando que el 71% de la población votó a favor de legalizar la marihuana medicinal a nivel estatal. Yo me imagino que en la ciudad de Miami fue igual o superior la votación. La ciudad va a considerar los dispensarios de marihuana de la misma manera como lo hace con una farmacia común y corriente. Los formularios serán los mismos. No seguir las regulaciones del Estado, con respecto a la marihuana medicinal, podría terminar en una demanda en contra de la Ciudad.

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¿Está de acuerdo o en contra de abrir la ciudad de Miami a la posibilidad del alquiler de una casa o un apartamento por corto tiempo, a través de plataformas digitales como Airbnb?

Voté en contra de la resolución que el alcalde Tomás Regalado llevó a la Comisión. Y la razón es porque no otorgaba más recursos para resolver el problema. Nosotros no queremos darles la impresión a los residentes de que queremos regular algo cuando no hemos dado recursos para hacerlo. El Condado ha tomado una dirección distinta, está recolectando dinero [por el impuesto al turismo, que paga Airbnb] y tratando de regular ese negocio de una manera más inteligente. ¿Qué vamos a hacer si hay miles de unidades problemáticas en zonas residenciales? Es mejor poder llamar a Airbnb, decir que alguno de sus clientes tiene problemas, y buscar que lo retiren del servicio. Pero si se toma una posición de conflicto, la compañía no trabaja con las autoridades.

Otra cosa de Miami es una especie de Juego de Tronos, hay familias (los Regalado, los Díaz de la Portilla, los Suárez) que han estado en la política por mucho tiempo en la ciudad. ¿Qué opina de dicha situación, siendo hijo de un exalcalde y comisionado condal?

Yo puedo hablar sólo de mi circunstancia y de mi familia. Yo crecí con el ejemplo de mi padre, una persona dedicada al servicio público. Nunca me imaginé, cuando estaba joven, que me iba a dedicar a la política. Vi lo bueno y lo malo de la política y en cierto sentido me asqueó. Pero crecí, me casé, compré una casa, empecé a pagar impuestos, me involucré en la junta de la asociación del vecindario, en los temas del día. A mí no me gusta sólo quejarme de los problemas sino involucrarme en las soluciones. Me involucré en un momento muy difícil para la ciudad de Miami. En ese momento teníamos un déficit de 115 millones de dólares, reservas de sólo 13 millones. Hoy esas reservas son de 130 millones y tenemos un superávit de 28 millones.

¿Qué argumento daría a los indecisos para que den su voto por usted?

He dedicado gran parte de mi vida a servir a los residentes de la ciudad de Miami. Pienso que esta ciudad es la mejor del mundo, tengo una obligación para trabajar de una forma creativa para mejorar la vida de cada residente. Sus problemas son los de una economía de familia. Los gastos de la vivienda son muy altos, no hay (un adecuado) transporte masivo ni suficientes oportunidades de trabajo. Hay que crear y asegurar que el futuro esté garantizado a través de la industria tecnológica. Voy a tratar de entregar, cada día y cada año, la mejor ciudad que merecen los residentes.

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