Cuando le tocó su turno de hablar, Ernst “ZeNono” Jean-Baptiste dijo sencillamente: “Toda mi vida ha sido el fútbol”.
Hombre aprovecha el fútbol para formar mejores personas y tiene recompensa
Qué reconocimiento más grande para él que el condado de Miami-Dade determinara poner su nombre al flamante campo de fútbol con nueva iluminación artificial, pasto sintético, tribunas y drenaje y Wi-Fi libre junto al Father Gerard Jean-Juste Community Center en el Oak Grove Park en North Miami.
Más de 100 personas estuvieron en la inauguración del nuevo escenario, la mañana del pasado 26 de octubre.
La alcaldesa de Miami-Dade Daniella Levine Cava, el comisionado del Distrito 2 Jean Monestime, la directora y director asistente de parques del condado María Nardi y Joe Cornely destacaron que bautizar el campo con el nombre de “ZeNono” es dejar el legado de la enorme contribuición del ex jugador, entrenador y directivo en beneficio de los jóvenes.
En efecto, “ZeNono” no solo destacó por amar el fútbol.
“ZeNono” integró la selección haitiana que se clasificó por primera y única vez en su historia hasta ahora a un Mundial, Alemania 1974.
Cuando emigró a Estados Unidos se coronó campeón nacional como capitán del equipo del Miami-Dade Community College. Jugó por los Fort Lauderdale Suns al lado del goleador mundialista Teófilo “Nene” Cubillas, Tom Mulroy y Ronil Dufrene, entre otros ases del balón.
Como entrenador llevó dos veces a la selección de MDCC a la final nacional en la década de los años 80 y luego sacó a la selección de Haití pentacampeona de la Copa Latina, el torneo de fútbol no profesional más importante en el sur de la Florida.
Hijo de misioneros y con una familia de nueve hermanos en la que todos se graduaron como profesionales, “ZeNono” fue el único que se dedicó en cuerpo y alma al fútbol pero llevaba en sí las enseñanzas de una familia solidaria y formada para servir.
Y esa es la contribución más valiosa de “ZeNono” y por la cual, de seguro, le pusieron su nombre a un campo de fútbol y por la cual en la celebración estuvieron tantos amigos, gente que lo conoce de toda una vida y que lo quiere bien.
“ZeNono” no solo vive el fútbol como una oportunidad para la distracción o mostrar las habilidades, sino como la mejor manera de unir a las personas de los más diversos orígenes, incluir a todos, enseñar a trabajar en equipo y, sobre todo, inculcar y educar para ser mejores personas, con respeto al otro, cumpliendo las reglas y mostrándose solidario.
“Nos enseñó a todos cómo trabajar y jugar juntos”, dijo el vice presidente del Bank of America George Bermúdez, quien hace 39 años integraba el equipo de “ZeNono” que llegó a las finales dos veces. “Él siempre produjo un impacto positivo y nos hizo mejores jugadores y personas. Siempre dio paso a la diversidad y a la inclusión”.
Tom Mulroy, quien jugó en la época de oro de los Strikers de Fort Lauderdale en la década de los años 70 y que para el Mundial de Estados Unidos 1994 dirigió el sorteo que fue transmitido a todo el mundo, dijo conocer a “ZeNono” desde hace más de 40 años y aseguró que su impactó en Haití y en el sur de la Florida no tienen paralelo.
“La única cosa que une a Haití, un país azotado por la corrupción y la pobreza, es el fútbol”, dijo Mulroy. “‘ZeNono’ en todos las capacidades en este deporte ha dado todo para ayudar a los demás”.
Mulroy contó que “ZeNono” fue clave para organizar en el 2004 el “Partido por la Paz”, en el que el entonces campeón mundial Brasil, con todas sus estrellas, Ronaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos y Rivaldo, entre otros, jugó contra la selección de Haití en Puerto Príncipe.
“Cuando la selección auriverde llegó al aeropuerto de Puerto Príncipe y se trasladó en ómnibus descubiertos, más de un millón de personas la acompañó hasta el estadio con una devoción religiosa”, recordó Mulroy. “’ZeNono’ contribuyó para darle una alegría a su pueblo en ese momento asolado por las bandas criminales y todas las carencias que uno pudiera imaginar”.
Dominique Vorbe, quien en las temporadas de 1978 y 1979 anotó 40 goles con el equipo de MDCC que capitaneaba “ZeNono”, señaló que el maestro fue vital para el desarrollo del fútbol en el sur de la Florida.
“En la década de los años 70 no había fútbol en el área de Miami”, dijo Vorbe. “’ZeNono’ nos llevaba a jugar a todas partes, a los lugares más apartados y peligrosos. A veces los rivales no tenían los 11 jugadores y él les prestaba los nuestros para completar el equipo de ellos”.
Mulroy agregó que ponerle el nombre de “ZeNono” al campo de fútbol en el norte de Miami es perfecto porque rinde homenaje a un hombre que se preocupa por su comunidad, por los jóvenes, por los jugadores, que les inculca cosas positivas, y todo ello va a inspirar a otras personas.
“Es el mejor día de mi vida”, dijo “ZeNono” con profunda emoción y con la sensación que la suya con el fútbol es una historia de amor correspondido.
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