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MIAMI OPEN

Miami podría perder la sede de su célebre torneo internacional de tenis

Por una decisión de la Corte y un posible conflicto con el Condado Miami-Dade, el torneo internacionbal de tenis Miami Open dejaría de celebrarse, a partir de 2023, en su sede de Key Biscayne y podría dejar de estar, incluso, en el sur de la Florida
Por SERGIO OTÁLORA

MIAMI.- El pasado martes, en la reunión habitual de la Comisión del Condado Miami-Dade, los comisionados aprobaron acabar con el contrato entre International Players Championship, LLC (IPC) y el Gobierno condal, que establece el campeonato anual de tenis que se celebra en Key Biscayne, el hoy llamado Miami Open.

IPC se comprometió con el Condado a pagar la suma de 1.300.000 dólares que esa empresa supuestamente le adeuda al Condado. Ese dinero es el resultado de la auditoría anual que hace la administración a los organizadores del torneo de tenis.

Esta resolución significa que el famoso campeonato de tenis, considerado por su importancia como el “quinto grand slam” (hay cuatro torneos mundiales de tenis: Australia Open, Roland Garros (Francia), Wimbledon (Inglaterra) y U.S. Open), dejaría de tener como sede a Key Biscayne a partir de 2019. La nueva sede del campeonato sería el Hard Rock Stadium, localizado en Miami Gardens, al norte del condado.

Ese estadio es la casa de los Hurricanes y los Dolphins, el primero es el equipo de fútbol americano de la Universidad de Miami, y el segundo de Miami.

En 2015 la corte de apelaciones del distrito tercero le dio la razón a Bruce Matheson, heredero de la familia propietaria de una amplia extensión de tierra en Key Biscayne, que incluía lo que es hoy Crandon Park, para que se impidiera que los dueños del Miami Open pudieran invertir 50 millones de dólares en la modernización y ampliación de las instalaciones donde se celebra el torneo de tenis.

La razón es que la familia Matheson donó esos terrenos al Condado, en 1940, pero con varias condiciones, entre ellas que ese parque no perdiera nunca su carácter público y, por lo tanto, de acceso a cualquier persona.

Como bien lo planteó la alcaldesa de Key Biscayne, Mayra Peña Lindsay, esa reforma “era hacer [el parque] demasiado comercial y [el demandante] no quería ese impacto. Cuando se ponen tantos edificios y estructuras, se puede limitar el uso público del parque”.

El impacto

El Miami Open tiene un impacto económico, cada año, de 380 millones de dólares para Miami-Dade.

Es un evento que dura dos semanas y media, atrae gran número de turistas y su importancia tenística hace que tenga un nivel de competitividad tan alto como el de cualquier “grand Slam”.

Cada año, el Miami Open recibe a 300.000 espectadores y genera 14.000 horas de televisión, de canales de todo el mundo, durante los 16 días en que esa isla se convierte en una fiesta deportiva.

Según Peña Lindsay, el Miami Open no tiene ningún impacto para su municipio, aunque sí representa una congestión vehicular inmensa y varias incomodidades para los residentes quienes, a su vez, por lo menos para los hinchas del tenis, es una oportunidad muy cómoda para asistir al evento.

Es el caso de Charles Ulvert, de origen nicaragüense, quien vive en Key Biscayne desde los años 80 y donde crió a su familia. Es hincha del tenis y en 1995 compró un abono para tener sillas reservadas. Ve con muy malos ojos que el Miami Open deje su ciudad. “Miami pierde un gran evento internacional de mucho prestigio al que venían personas de todas partes del mundo, se llenaban los hoteles, los restaurantes. Y todo se debe a un pleito absurdo entre políticos y la familia Matheson, que no quisieron hacer algo más competitivo”.

Para Ulvert la economía del condado va a perder y, lo peor, es que la pesadilla del tráfico, ya sea por la I-95 o por la Palmetto, “va a matar el atractivo del torneo. Quién va a querer manejar en medio de ese caos”, se preguntó.

El fin

A pesar de que la resolución obliga a IPC a mantener por 20 años el torneo en el condado Miami-Dade, una auditoria que conoció la oficina del alcalde Carlos Giménez ampliaría la suma que tendría que pagar IPC al condado. Sería casi el doble de lo estipulado en el acuerdo original, cerca de 2.5000.000 dólares.

El vocero de IPC, Sam Anderson, no quiso responder a DIARIO LAS AMÉRICAS si en ese caso la empresa dejaría de hacer el torneo en el condado Miami-Dade y se iría a otra parte.

El contrato original estipula que la empresa dueña del torneo se compromete a realizarlo hasta el 2023 en Key Biscayne, en caso de que no acepte pagar el dinero que le adeuda al Condado para poderlo trasladar a Miami Gardens.

"La administración de Giménez tiene la tarea de recuperar esa suma", indicó Mike Hernández, asesor de comunicaciones del Condado Miami-Dade. Aún no es claro para IPC el efecto que tendrá el campeonato en su sede nueva. Si tendrá un impacto económico parecido, si llamará la atención internacional y no perderá su valor deportivo.

La alcaldesa de Key Biscayne resumió la situación de una manera muy elecuente: “[Crandon Park] es un lugar muy especial para los jugadores y los visitantes, ellos sienten que están en el paraíso. Esa es parte de la experiencia, y ahora se perderá el encanto”.

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