MIAMI.— “Si la Ciudad está recibiendo hoy 3 millones de dólares, ¿por qué debería aceptar menos?”. Con esa pregunta, Aabad Melwani resumió uno de los principales argumentos de Preserve and Protect Miami contra el Referéndum 3, que será sometido a los electores el próximo 3 de noviembre.
La consulta decidirá si Miami autoriza el arrendamiento de aproximadamente 27 acres de terrenos públicos en Virginia Key, donde se encuentran Rickenbacker Marina y Marine Stadium Marina, bajo un acuerdo cuyas condiciones económicas tienen su origen en un proceso iniciado hace varios años.
Melwani sostuvo que los terrenos generan actualmente alrededor de 3 millones de dólares anuales para las arcas municipales, mientras la propuesta incluida en el referéndum establece una renta mínima de 2.2 millones de dólares al año, además de otros ingresos y compromisos de inversión.
El portavoz cuestionó especialmente que las condiciones económicas del acuerdo se remonten a 2017, en un momento en que, según planteó, tanto el mercado inmobiliario como el valor de los terrenos frente al mar en Miami eran muy distintos a los actuales.
El proyecto contempla además cerca de 80 millones de dólares de inversión privada para la remodelación de las marinas, una cifra que Melwani también considera desactualizada frente a la transformación económica experimentada por la llamada Capital del Sol durante la última década.
Preserve and Protect Miami puso igualmente en el centro de su campaña el acceso público a la franja costera, tras argumentar que el desarrollo podría modificar el carácter actual de las marinas, donde operan restaurantes, navegantes, pequeñas empresas y trabajadores vinculados a servicios marítimos.
Melwani advirtió además sobre posibles impactos ambientales derivados de la construcción de nuevos muelles y un eventual dragado en áreas de Biscayne Bay. Esas afirmaciones forman parte de la posición de la campaña opositora y requerirían estudios y permisos específicos antes de cualquier obra.
Su participación en la controversia también tiene una dimensión personal y empresarial. La familia Melwani ha estado vinculada durante décadas a Rickenbacker Marina, algo que él reconoce abiertamente, al tiempo que aseguró que el debate trasciende sus propios intereses y afectaría a otros operadores, dueños de embarcaciones y residentes.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Melwani explicó por qué considera que los electores deberían rechazar el Referéndum 3, defendió la posibilidad de abrir un nuevo proceso basado en valores actuales y respondió a las críticas sobre el interés económico de su familia en los terrenos.
—Ustedes dicen que este sería un mal negocio para la Ciudad de Miami. Si estos 27 acres salieran hoy al mercado, ¿cuánto debería recibir anualmente la ciudad y cuánto dinero estaría dejando de percibir con este acuerdo?
Hay muchas personas que dicen que es un mal negocio, entre ellas el exalcalde y actual tasador de propiedades, Tomás Regalado. Él ha dicho que es un muy mal negocio para los contribuyentes. Hoy sabemos que en esos mismos terrenos, que incluyen dos marinas públicas y alrededor de una docena de pequeños negocios, la Ciudad está recibiendo unos 3 millones de dólares en ingresos. Lo que promete el referéndum son 2.2 millones de dólares de renta anual. También sabemos que son términos muy antiguos, porque esas condiciones económicas vienen de 2017. Por todas esas razones consideramos que es un mal negocio.
—La propuesta contempla unos 80 millones de dólares de inversión privada. ¿Por qué consideran que esa inversión no compensa unas condiciones de arrendamiento que ustedes califican de insuficientes?
Porque no solamente la renta que se promete es muy baja. Esos 80 millones de dólares también forman parte de una oferta que viene de 2017. Durante estos años la Ciudad ha considerado otras propuestas que ofrecían mucho más. Es como si este terreno hubiera quedado congelado en el tiempo mientras el resto de Miami avanzó y experimentó un enorme crecimiento. ¿Por qué esta propiedad tendría que permanecer congelada en las condiciones de hace casi 10 años? No es justo para los contribuyentes. Consideramos que la campaña a favor del referéndum es engañosa en ese sentido.
—Si gana el “no”, ¿qué ocurre al día siguiente? ¿Podría Miami abrir una nueva licitación con valores de 2026 o existe el riesgo de que continúe el litigio con Virginia Key LLC?
Con el “no”, ese litigio se termina y la Ciudad queda protegida frente a esa reclamación. Además, puede mantener los ingresos que recibe actualmente, que son unos 3 millones de dólares. También puede hacer una nueva tasación basada en los valores de 2026. Ya sabemos que, como mínimo, debería recibir esos 3 millones de dólares y no aceptar menos.
—¿Podría recibir más?
Sí, por supuesto.
—¿Cuánto más?
Pienso que por lo menos 3 millones de dólares. No soy experto en tasaciones, aunque conozco de terrenos y bienes raíces. Pero si la Ciudad recibe actualmente 3 millones, ¿por qué debería aceptar menos? Además, la Ciudad podría iniciar un proceso nuevo, solicitar ofertas bajo las condiciones actuales del mercado y obtener propuestas que reflejen los precios de hoy. Para nosotros, esos son tres beneficios de votar “no”: terminar con este problema del litigio, mantener los ingresos actuales y abrir un nuevo proceso competitivo con valores de mercado actuales.
—Ustedes hablan de una posible pérdida de acceso público al waterfront. ¿Qué disposición concreta del proyecto considera que limita ese acceso?
Hoy existen allí dos marinas públicas, restaurantes y lugares a los que pueden ir personas que tienen embarcaciones y también personas que simplemente quieren disfrutar de una comida frente al mar sin gastar demasiado dinero. Hay espacios donde se puede llegar en barco, atracar gratuitamente, subir y disfrutar de la vista de la ciudad o comer a precios razonables. Los precios en Miami se han disparado durante estos últimos 10 años y todavía quedan sitios allí donde una persona puede disfrutar del mar sin pagar mucho dinero. El proyecto que están promoviendo mediante este referéndum es, a nuestro juicio, un proyecto de lujo. En tierra contempla tiendas y restaurantes de lujo y, en el agua, espacios orientados a embarcaciones de mayor tamaño. Quieren demoler los muelles existentes, donde actualmente tienen sus embarcaciones personas de clase trabajadora y clase media. Estamos perdiendo en Miami lugares frente al mar donde la gente común todavía puede ir, comer y disfrutar del área. Hay capitanes que trabajan en turismo, capitanes de pesca y personas que tienen pequeñas compañías de alquiler de embarcaciones. También existen talleres de mecánica marina y negocios que trabajan con sistemas electrónicos, motores, tapicería y cubiertas para barcos. Es prácticamente un ecosistema de pequeñas empresas familiares que existe en esos terrenos y todo eso podría desaparecer con este nuevo proyecto de lujo.
—Ustedes también advierten sobre un posible dragado. ¿Por qué?
Si observas los dibujos y planos del proyecto, ellos plantean demoler todos los muelles existentes en la parte de la bahía y construir nuevos muelles configurados para embarcaciones grandes, incluidos megayates. Para hacer eso habría que dragar el fondo. Allí existen pastos marinos, corales y un ecosistema muy delicado y frágil. Biscayne Bay ya enfrenta una enorme presión ambiental. Para instalar muelles destinados a yates de mayor tamaño habría que profundizar determinadas áreas, lo que implica remover el fondo marino y afectar ese ecosistema.
—El texto de la boleta dice expresamente que la remodelación se realizaría de manera ambientalmente sensible. ¿Por qué consideran insuficiente esa garantía?
Porque esa expresión de “ambientalmente sensible” no aparece, según nosotros, como una obligación en el acuerdo. Si fuera una promesa real debería estar claramente establecida por escrito en el contrato. Nosotros consideramos que utilizar esa expresión únicamente en la boleta es una forma de presentar el proyecto de una manera más favorable.
—Si la Ciudad ya perdió en los tribunales y un juez ordenó someter esta propuesta a los electores, ¿qué capacidad real tendría Miami para conseguir un acuerdo mejor si gana el “no”?
Lo primero que hay que recordar es que los propietarios de estos terrenos son, en última instancia, los contribuyentes y residentes de Miami. Ellos pueden exigir a sus comisionados otro proyecto que produzca mayor valor e ingresos para la Ciudad. También podrían realizarse nuevos estudios ambientales para determinar cómo mejorar o desarrollar la propiedad causando el menor daño posible y diseñar un proyecto que responda a los estándares actuales. Hoy existe mucha preocupación por el aumento del nivel del mar y por las tormentas. Debería existir un proceso con reuniones públicas, expertos, ingenieros, comisionados y la administración municipal para diseñar conjuntamente un proyecto que produzca ingresos, sirva a los contribuyentes y proteja el medioambiente. Pero, para nosotros, el primer paso para llegar a ese proceso es votar “no”.
—¿Qué responde a quienes señalan que ustedes también tienen intereses económicos en el lugar porque su familia ha operado allí durante casi 40 años?
Es una muy buena pregunta. Yo no escondo mi interés en esto. Es algo personal para mí. Pero Rickenbacker Marina, nuestro negocio, representa solamente una parte de estos terrenos. Estamos hablando de unos 27 acres y varias propiedades. Al lado existe otra marina pública con aproximadamente 350 embarcaciones utilizadas por personas de clase media y residentes comunes. Nosotros somos solamente una parte del conjunto. En estas campañas siempre hay un lado que dice cosas negativas sobre el otro. Eso es lo que está ocurriendo ahora. Pero agradezco que me haga esa pregunta porque sí, no lo escondo: para mí es personal. Sin embargo, considero que el asunto abarca mucho más que nuestro negocio.
—¿Qué importancia tiene el apoyo del exalcalde Tomás Regalado a la campaña por el “no”?
Creo que tiene mucha importancia, especialmente entre quienes llevan muchos años viviendo en Miami. Regalado fue comisionado durante muchos años, alcalde durante dos períodos y ahora es tasador de propiedades del condado. Conoce este lugar, conoce la ciudad y conoce el valor de los terrenos. Él considera que este es un mal negocio para los contribuyentes y ha pedido públicamente votar “no”. También hay otros actuales y antiguos funcionarios que se oponen, pero considero que Tomás Regalado tiene una enorme credibilidad en la comunidad y que su participación es muy importante para transmitir el mensaje de quienes creemos que este acuerdo no representa el mejor negocio para los contribuyentes.