ver más
SÍNDROME SAVANT

Genios que no pueden abrochar un botón

Ellos pueden memorizar infinidad de datos, tocar instrumentos de forma excepcional y plasmar cualquier imagen con detalles, pero algo falla en sus cerebros

MIAMI.-BELÉN GONZÁLEZ
Especial

El Síndrome de Savant, o síndrome del sabio, se identifica por una serie de síntomas cognitivos anómalos que inexplicablemente hacen posible que un individuo capaz de memorizar millones de datos, reproducir artísticamente todo lo que ve y tocar instrumentos musicales sin ningún entrenamiento, no pueda ocuparse de sí mismo, ni cumplir con tareas tan sencillas como abrocharse un botón.

Las personas con el Síndrome de Savant, llamadas “savants”, pueden presentar discapacidades físicas, motrices o mentales, y al mismo tiempo, tener una extraordinaria habilidad específica, característica típica de aquellos individuos considerados intelectualmente superdotados.

LEA TAMBIÉN: A las puertas de un marcapasos controlado por internet

Savant es un término francés que aplica para describir a virtuosos y sabios, de allí el nombre de este síndrome que es considerado una condición rara que afecta principalmente al sexo masculino y del que actualmente se han confirmado 50 casos a nivel global.

Los savants poseen una serie de características generales, entre ellas: un bajo cociente intelectual; altas capacidades o talentos relacionados con el arte, la música, la memoria o el cálculo; poca lógica; problemas de lenguaje; excelente memoria visual; habilidades mecánicas, enormes dificultades para socializar e intereses obsesivos.

LEA TAMBIÉN: Fabrican parche de insulina "inteligente" para diabéticos

Dadas estas características, este síndrome suele considerarse como un tipo especial de autismo, aunque no todos los autistas son savants. Según las estadísticas una de cada diez personas con autismo tiene habilidades savant, pero además una de cada 1.400 personas con retraso mental o déficit del sistema nervioso central también presenta este padecimiento.

Misterio sin explicación

Los especialistas han clasificado el síndrome de savant en tres grandes grupos: los prodigiosos, individuos generalmente autistas con un alto coeficiente intelectual y múltiples habilidades; los llamados con talento, quienes cuentan con grandes capacidades pero al mismo tiempo, tienen altos niveles de discapacidad; y finalmente, los calificados como de minucias, estos disponen de habilidades restringidas, suelen tener buena memoria visual y auditiva, pero enormes restricciones sociales.

La complejidad de este trastorno es enorme, de hecho actualmente, no existe ninguna teoría médica capaz de explicar el origen de esta curiosa condición humana, pues aunque algunos savants han sufrido lesiones cerebrales, en otros no es posible encontrar algún rastro de “anormalidad”.

En este sentido, algunos neurólogos apoyan la tesis de que quizás los savants comparten con los superdotados ciertos subprocesos mentales, pertenecientes a un nivel específico del cerebro y relacionados específicamente con el hemisferio derecho, responsable de los talentos extraordinarios. No en vano pruebas de neuroimagen han confirmado la existencia de un daño en el hemisferio izquierdo en prácticamente todos los casos.

LEA TAMBIÉN: Contra el envejecimiento cerebral

El síndrome de Savant no tiene un tratamiento específico, pero por considerarse una categoría íntimamente relacionada con el autismo, lo usual es evaluar las deficiencias y habilidades del paciente, para posteriormente fomentar las habilidades sociales y de comunicación, propiciar actividades que estimulen el hemisferio cerebral izquierdo y utilizar condicionamiento clásico para reforzar las conductas apropiadas y minimizar las no deseadas.

Habilidades extraordinarias

Algunas de las áreas en las que destacan los savants son el arte, especialmente en la música, la pintura y la escultura; así como en el cálculo de fechas, ellos pueden memorizar calendarios completos y recordar datos referentes a cada uno de esos días.

También son excelentes en los cálculos matemáticos, quienes desarrollan esta habilidad pueden realizar en segundos y con enorme precisión operaciones complejas como el manejo de números primos o las divisiones con 100 decimales.

Por otra parte, quienes potencian sus habilidades mecánicas y espaciales pueden medir distancias casi exactas sin la ayuda de instrumentos, construir maquetas a una escala perfecta, así como memorizar mapas y direcciones con absoluta precisión.

Otras habilidades que se producen con menor frecuencia incluyen el aprendizaje de idiomas, una discriminación sensorial inusual, el atletismo, etc. pero sea cual fuere el ámbito en el que un savants destaca, comparte con su grupo el hecho de que esa capacidad extraordinaria siempre se asocia con una memoria masiva.

Casos emblemáticos

Kim Peek

Este estadounidense nacido en 1951, con una macrocefalia y daño permanente del cerebelo, es uno de los más conocidos casos de Síndrome de savat. A lo largo de su vida logró memorizar 12.000 libros y era capaz de leer dos páginas de forma simultánea, una con cada ojo, así como de memorizarlas en apenas 8 segundos a pesar de que su coeficiente intelectual era inferior al de una persona “normal”. Sin embargo sus prodigiosas facultades contrastaban con su incapacidad para cuidar de sí mismo. Su caso inspiró el personaje de la película “Rain Man” que protagonizaron Tom Cruise y Dustin Hoffman.

Daniel Tammet

Considerado un “savant prodigioso”, este británico sufría ataques de epilepsia en su niñez y a los 25 años fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, pero su forma de ver e interpretar los números ha roto todos los esquemas, su habilidad matemática es realmente increíble y afirma que cada símbolo numérico tiene propiedades como tamaño, color, forma, movimiento o luminosidad. Además, maneja numerosas lenguas, entre ellas: finlandés, alemán, español, lituano, rumano, esperanto, galés, estonio, islandés y francés. 

Stephen Wiltshire

Este autista nacido en Londres tiene una memoria fabulosa, de hecho es capaz de pintar a la perfección cualquier ciudad del mundo con solo verla durante unos minutos.

Leslie Lemke

Ciego y con parálisis cerebral es un músico excepcional, a los 14 años tocó el Concierto de Tchaikovsky número uno, tras escucharlo solo una vez y sin haber tomado nunca una clase de piano.

Alonzo Clemons

La habilidad excepcional de este estadounidense es la escultura, solo necesita ver su modelo durante unos 20 minutos para esculpir de forma casi perfecta y con lujo de detalles cualquier animal.

Derek Amato

Su caso es distinto al resto, pues sus habilidades excepcionales no nacieron con él, sino que aparecieron tras un accidente en el que sufrió una conmoción cerebral. Los especialistas sostienen que tras el golpe, su cerebro se reorganizó de tal modo que activó la memoria musical para convertirlo hoy en día en un prodigio.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar