Esta disciplina, basada en una rutina de ejercicios, permite despejar la mente, enfocar la atención y mejorar la memoria
Belén González
Especial
El cerebro humano tiene la extraordinaria capacidad de optimizar el patrón de sus conexiones para funcionar de forma más eficiente, ahora bien, esta condición requiere de un estímulo constante. Este es el origen de una disciplina llamada neuróbica.
Igualmente identificada como gimnasia cerebral, su práctica implica la generación de nuevas conexiones neuronales a través una serie de ejercicios corporales, así como de la solución de problemas y rompecabezas, que permiten garantizar, a cualquier edad, una mente ágil y saludable.
Específicamente, la neuróbica, término acuñado por los neurobiólogos Lawrence Katz y Manning Rubin, establece una rutina de ejercicios para el cerebro que tiene como objetivo estimular nuestros cinco sentidos a fin de potenciar habilidades como la concentración, la organización y la lecto-escritura.
Pero además, esta disciplina es una alternativa para resolver trastornos como la dislexia, la hiperactividad y el déficit de atención.
Para Katz, el cerebro humano necesita, al igual que nuestro cuerpo, una rutina de ejercicios que le permita desarrollarse en forma plena y equilibrada. Esto implica la activación de ambos hemisferios cerebrales, una acción que requiere constante entrenamiento y estimulación.
Por tanto, la clave de la gimnasia cerebral está en la integración de estos hemisferios cerebrales. En líneas generales los bloqueos y dificultades en el aprendizaje y la memoria ocurren precisamente cuando estos actúan de forma independiente, interrumpiendo el intercambio y procesamiento de la información que recibimos a través de los sentidos.
Ahora bien, activar esta lateralidad implica equilibrio, y aunque esto lo hacemos regular y mecánicamente, por ejemplo, al caminar cuando alternamos el pie izquierdo con el derecho en una conexión de movimientos opuestos que fomentan un estado integrado en el cerebro; también podemos lograrlo de forma consiente a través de una serie de sencillos ejercicios.
Esta rutina de entrenamiento permite adicionalmente retrasar la pérdida en la capacidad productiva del cerebro, una realidad que nos amenaza con el correr de los años.
Manos a la obra
Poner a prueba nuestro cerebro puede resultar no solo estimulante, sino divertido, y esto puede lograrse con acciones tan simples como alterar algunos detalles en la rutina diaria como colocarnos el reloj en el brazo contrario al habitual, vestirnos con los ojos cerrados o leer el periódico al revés. Sin embargo, la gimnasia cerebral implica una serie de movimientos específicos.
Es importante tener en cuenta que la neuróbica implica tanto ejercicios relacionados con la activación de las funciones cerebrales como de relajación. Ahora bien, toda rutina básica comienza bebiendo un vaso de agua, pues este líquido es el único conductor de energía eléctrica al cerebro.
Posteriormente es recomendable masajear la base del cuello y el ombligo para liberar la tensión, llevar más sangre a la carótida y oxigenar el cerebro. Una vez relajados, se inician los movimientos que activan el cruce entre los hemisferios, por ejemplo, tocando la rodilla izquierda con la mano derecha y viceversa. Estas rutinas pueden irse haciendo más complejas con la práctica, pero el principio siempre será el mismo.
Estos primeros pasos pueden realizarse en cualquier lugar y no requiere más de cinco minutos. Lo recomendable es realizar los ejercicios todos los días por 30 segundos y repetir cada uno al menos diez veces, así mismo se sugiere practicar los relacionados con la activación de las funciones cerebrales durante la mañana, y los de relajación, en la noche.
Beneficios para todos
Estas rutinas no solo ayudan a personas mayores como mucha gente cree, pues sus beneficios pueden resultar útiles en cualquier etapa de la vida. En el caso de niños y jóvenes de entre cinco y 25 años de edad, por ejemplo, permiten mejorar la autoestima; los niveles de atención, concentración y memoria; y fomenta la integración y la buena relación con padres, hermanos, maestros y compañeros de clase.
En el caso de los jóvenes de entre 26 y 35 años de edad, estos promueven un mayor nivel de autoconfianza para enfrentar entrevistas de trabajo; hablar en público con soltura y seguridad; y mejorar las relaciones con jefes, compañeros de trabajo y potenciales parejas.
Adicionalmente, la neuróbica permite mejorar distintos aspectos en la vida de los adultos de entre 36 y 65 años, y en cuanto a las personas de la tercera edad, una rutina de estos ejercicios permite fortalecer la memoria y la concentración, combatir el retraso en la motricidad, e incluso, prevenir la temida enfermedad de Alzheimer.
Ejercite su mente
Para mejorar su concentración, coordinación, capacidad visual, auditiva, kinesiológica y táctil, toque repetidamente la rodilla izquierda con el codo derecho y viceversa.
Si su intención es estimular la comprensión lectora y libera la tensión acumulada en cuello y hombros, lo ideal es colocar una mano sobre el hombro del lado contrario, apretándolo firmemente, y girando la cabeza hacia ese lado mientras respira profundamente para luego expulsar el aire mientras gira la cabeza hacia el hombro contrario. Repetir el ejercicio con el otro lado.
A fin de estimular la escritura y la motricidad fina, dibuje con las dos manos al mismo tiempo, haciendo movimientos que vayan de adentro, hacia afuera, y de arriba hacia abajo.
También puede estimular la vista y mejorar la coordinación bilateral colocando una mano en el ombligo, mientras hace pequeños movimientos circulares en la unión de la clavícula con el esternón con la otra.
Para una mejor expresión verbal y oxigenación cerebral coloque la yema de los dedos en las mejillas, simule un bostezo y haga presión con los dedos.
Si le interesa aumentar su memoria y capacidad de comprensión dibuje varias veces de forma imaginaria o en papel un ocho horizontal.
