Este 2015 que se nos está yendo nos trae dos combates de boxeo muy interesantes para tratar de cerrar un año que nos ha traído más sinsabores que satisfacciones para todos los que amamos y disfrutamos de este fantástico deporte.
Hay vida después de Mayweather
En lo que falta de año aún hay varias peleas interesantes
Y es que el retiro de Floyd Mayweather Jr. tras su insípida pelea ante Andre Berto el 12 de septiembre pasado en Las Vegas, llegada después del fracaso de su combate con Manny Pacquiao, abre un sinfín de caminos para boxeadores que van en busca del espectáculo que tanto le gusta a millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo.
Primero, la salida de Floyd del escenario boxístico es una buena noticia para refrescar el ambiente y no pensar en este deporte sólo como una maquinaria de hacer dinero a unos pocos y dar escaso espectáculo en el ring. Segundo, esa ausencia permite a los otros boxeadores compartir mucho mejor la torta de dinero que tantas veces hemos criticado en su manera de repartirse.
El próximo 17 de octubre, en Nueva York, Gennady Golovkin y David Lemieux van a unificar sus cinturones medianos, en una pelea que promete por muchos lados y que es una de las más esperadas desde el mismo momento en que se anunció. Ambos son pegadores, fajadores, con buena técnica y que no rehúyen para nada los intercambios. Recetas éstas que siempre gustan a la afición.
Después, el 21 de noviembre en Las Vegas, tenemos la cita entre Miguel Cotto y Saúl el “Canelo” Álvarez, por la corona mediana del primero, en otro capítulo más de la rivalidad boxística entre Puerto Rico y México, la más grande en este deporte.
En la historia siempre hemos pasado por momentos críticos en el boxeo, donde, incluso, hemos llegado a pensar que el deporte podría terminarse. Empezando por la violencia de la parte final del siglo 19 hasta por las apuestas en el siglo pasado que pusieron a la justicia de Estados Unidos tras la pista de mafiosos, boxeadores, promotores y mucha gente involucrada.
Sin embargo, el deporte, aun con sus imprecisiones y defectos, ha sobrevivido todos estos embates y ahí se encuentra, listo para mostrar vida tras el retiro de Mayweather.
Con o sin Floyd, la vida sigue y el boxeo también.
La frustración con los últimos años de Floyd, sus rivales escogidos a dedo, el alto precio de los pagos por evento, diferencias astronómicas en las bolsas de dinero y la falta de acción en el ring, fueron algunas de las razones para que el boxeo estuviese como que secuestrado y que casi todo girara alrededor de lo que él hiciera, pensara o dijera.
Ahora es diferente; es como si la presión que apretaba a un globo hubiese explotado y el aire se haya esparcido por todos lados.
Este es un momento en que el boxeo puede dar un paso de avance y recuperar sus bases para volver a tener de vuelta a sus seguidores que tanto han sufrido en los últimos tiempos.
Con o sin Floyd, la vida sigue y el boxeo también.
Si los promotores, agentes y los mismos boxeadores no aprovechan esta oportunidad, el daño puede ser irreversible porque esta es una coyuntura excepcional para sacarle provecho y tratar de que cada vez que haya un pago por evento, la cartelera sea buena, los protagonistas den espectáculo y los precios no sean prohibitivos.
Cualquier otro camino que se tome puede ser fatal y las MMA pueden darle el golpe de gracia que lo entierre de una vez y por todas.
Estas dos peleas que hay en el horizonte pueden ser un gran comienzo para que el 2016 reestablezca los lazos que se habían perdido por todas las razones ya mencionadas.
Repito, con o sin Floyd, la vida sigue y el boxeo también.
Pero hay que trabajar.
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