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EL JARRÓN CHINO

La presa Pantoja

A estas horas Isabel Pantoja se encuentra recluida en una celda de la cárcel de Alcalá de Guadaira en Sevilla. Despeinada, sin maquillaje, vestida de cualquier manera, la Pantoja se codea desde el viernes con estafadoras, narcotraficantes y otras mujeres que -como ella- han infringido gravemente la ley.

Por MANUEL AGUILERA

A estas horas Isabel Pantoja se encuentra recluida en una celda de la cárcel de Alcalá de Guadaira en Sevilla.  A muchos de ustedes que la han visto imponente, subida a un escenario, cantándole al amor y al desamor les será difícil imaginarla en prisión. Despeinada, sin maquillaje, vestida de cualquier manera, la Pantoja se codea desde el viernes con estafadoras, narcotraficantes y otras mujeres que -como ella- han infringido gravemente la ley.

Yo tengo mi historia con la Pantoja y estos días, en que su suerte se ha vuelto a torcer, me he puesto a hacer recuento de las anécdotas que viví cerca de ella y que curiosamente acabaron de muy mala manera por los modos tramposos en los que se movía tanto ella como su entorno.

Y eso que hubo momentos de buenas palabras y gratitud. “Manuel, lo que has hecho hoy no lo olvidaré nunca. Estaré en deuda para siempre contigo”. Así de amable, se mostró una noche de hace 10 años en una llamada telefónica tras un programa de televisión que se llamaba 7 días, 7 Noches, emitido por Antena 3, y del que yo era director.

En aquel programa habíamos desenmascarado el oscuro pasado de una escolta peruana que había acompañado a la tonadillera en los tiempos en que cerraba los trámites para la adopción de su hija Chabelita. Al parecer, el expresidente  Alberto Fujimori había mediado para favorecer y aligerar los trámites a la Pantoja, y la escolta había decidido desvelarlo en la televisión española a cambio de un buen dinero. El problema es que la mujer tenía muy poca credibilidad y estaba en busca y captura en su propio país por portar armas ilegalmente, estafas y otros delitos.  Nuestra investigación fue contundente y sirvió para desacreditar a la acusadora pero por encima de todo quisimos proteger a Chabelita que entonces era una menor y que un escándalo de esa magnitud podría acarrearle consecuencias negativas que la marcaran de por vida.

Recuerdo también una agradable comida junto a la hoy presidaria Pantoja en su casa de Marbella,  junto a su entonces pareja Julián Muñoz, que también acabó en prisión. Isabel nos cocinó gazpachuelo y su célebre pollo a la Pantoja. Entonces me di cuenta de la manipulación y el poder que Julián ejercía sobre la inculta diva de humildes orígenes que acabó siendo estrella de la canción, poseedora de grandes riquezas. Seguramente aquella mala compañía del alcalde corrupto le instó al delito pero poco después comprobé en mis propias carnes el mal estilo de la folclórica.

Le propuse hacer un programa de cocina y aceptó entusiasmada. Embarcamos a una canal nacional, construimos el decorado, contratamos el equipo y en el último momento Isabel, hoy presa, me dejó tirado y además no fue capaz de dar la cara. Simplemente dejó de contestarme al teléfono.

Aquél con el que estaría en deuda toda la vida, no merecía si quiera una explicación. Tantos años después, siento pena por ella. Nunca me pareció una mujer feliz y ahora está pagando con la cárcel sus gruesos errores. De corazón, le deseo la mejor suerte dentro de su justo castigo.

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