De acuerdo con los cálculos de la Confederación General de Trabajadores (CGT) este sábado se movilizaron en Francia cerca de 800.000 personas, incluyendo 250.000 en París.
Mientras que la policía estimó en ás de 410.000 los manifestantes en París.
También en Lyon, Lille, Toulouse, Montpellier y Nantes, donde se registraron enfrentamientos durante las protestas, reavivando el temor a episodios de violencia urbana como los observados una semana antes.
El gobierno del presidente Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
Los incidentes comenzaron en Lyon
En la capital del país galo, París, los principales museos (Louvre, Orsay, Picasso y Grand Palais) permanecieron cerrados.
En Lyon, las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentración.
También en Lille, Toulouse, Montpellier y Nantes, donde se registraron enfrentamientos durante las protestas, reavivando el temor a episodios de violencia urbana como los observados una semana antes.
Por el momento, “no ha habido incidentes importantes”, indicó a inicios de la tarde el ministro del Interior, Laurent Niñez, precisó que un total de 135 personas fueron detenidas y se incautaron objetos como bolas de metal, fuegos artificiales e incluso una katana.
“Seremos intransigentes”, prometió la víspera Núñez, al anunciar el dispositivo policial: 70.000 agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, etc.
Las autoridades acusan de los disturbios a “grupúsculos de ultraizquierda” -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas”, especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de ciudades, para saquear tiendas.
"Macron, al rincón"
Para retomar el control, decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores “legítimos”, en palabras de Macron, como sindicatos.
En París, Marsella y Lyon, se autorizaron finalmente las marchas previstas contra el encarecimiento de la vida y para apoyar a los estudiantes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones en los liceos.
Pero en la capital, las autoridades cambiaron a última hora el recorrido de la marcha, que debía partir de la simbólica plaza de la Bastilla, a una zona más alejada, en el sureste de París, cerca de la autopista que rodea la ciudad.
“¿En qué país estamos, donde el poder decidir quién puede manifestarse y dónde? Es escandaloso”, dijo antes de la marcha Ryad Rani, líder de la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo, que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones de educación.
En las pancartas se podía leer: “Macron, al rincón”, “No esperábamos nada y aun así estamos decepcionados", entre gritos de “Macron dimisión” o “Todo el mundo odia la policía”.
Entre los manifestantes, “Cas”, un estudiante de 22 años que no quiere revelar su identidad, protesta también “por quienes no tienen el derecho a manifestarse” este sábado.
“Es un problema a nivel de los derechos humanos en Francia”, aseguró.
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, instó a los países europeos sacudidos por protestas este sábado, como Francia, España, Italia y Albania, a respetar el derecho a manifestarse ya dar prioridad a la “desescalada” en las operaciones policiales.
Nueva movilización
Después de las protestas de la semana pasada, que sacaron a las calles a entre 550.000 y 800.000 personas, y las de este sábado, el movimiento de los “Chalecos Amarillos”, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, anunció una nueva movilización dentro de siete días contra una “deriva autoritaria”.
Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos como los campos turísticos Elíseos.
Blindados de la Gendarmería protegieron este sábado el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, y la Asamblea Nacional, en París.
Ante las nuevas protestas, muchos comerciantes instalaron tablones de madera en las vitrinas de sus negocios, algunos piensan no abrir y otros, defenderán ellos mismos sus tiendas de eventuales pillajes. El pasado sábado, casi 3.000 se vieron afectadas en Francia.
Al menos 11.000 personas manifestaron también en Orleans contra el partido Agrupación Nacional (RN), que celebra este fin de semana su congreso político entre fuertes medidas de seguridad.
A seis meses de la elección presidencial, su líder Marine Le Pen encabeza los sondeos.
En este contexto tenso, el gobierno recibió una buena noticia el viernes: la agencia de calificación Moody's mantuvo la nota de la deuda soberana de Francia, convencida de que la segunda economía de la Unión Europea logrará aprobar sus presupuestos de 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal y que las tensiones sociales se calmarán en los próximos meses.
FUENTE: Con información de AFP/Yahoo Noticias/DW/Milenio