CIUDAD DE MÉXICO. - DPA
Francisco en México: "La vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción y el narcotráfico"
Afuera, esperaban miles de personas para saludarlo en la Plaza del Zócalo, a la que salió para recibir las llaves de Ciudad de México de manos del alcalde Miguel Ángel Mancera
El papa Francisco llamó hoy a construir una sociedad más solidaria que sustituya la "cultura del descarte" y del beneficio para unos pocos, en un mensaje ante la clase política y económica de México, un país marcado por la inequidad.
El papa, de 79 años, llamó a forjar "este bien común que en este siglo XXI no goza de buen mercado" y a encontrar "nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes" para caminar por la "senda del compromiso solidario".
En el Palacio Nacional, la sede del Gobierno, Francisco fue recibido por el presidente Enrique Peña Nieto en presencia del cuerpo diplomático, empresarios y representantes de los tres poderes, ante quienes pronunció su primer discurso.
En México, con una mayoría de población joven, conviven riquezas como la del multimillonario Carlos Slim, el segundo hombre más rico del mundo según la revista "Forbes", con un 46,2 por ciento de pobres.
"A los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de modo especial ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino", dijo.
Es la primera vez, y en la séptima visita de un pontífice a México, que un jefe de la Iglesia católica es recibido en el Palacio Nacional, sede del poder civil y símbolo del Estado laico.
Ante unos 1.000 invitados especiales, reunidos en el patio central del recinto, Francisco atribuyó a la exclusión y a la "cerrazón del individualismo" los grandes males sociales,.
"La experiencia nos demuestra que cada vez que buscamos el camino del privilegio beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo", dijo.
Francisco, que llegó a México la noche del viernes, fue saludado por miles de personas en la fría mañana de sábado en su camino en el papamóvil desde la Nunciatura hasta el centro de la ciudad, corazón de la antigua capital de los aztecas.
Las campanas de la Catedral repicaron durante los 13,5 kilómetros de recorrido. Peña Nieto lo recibió en la entrada del Palacio Nacional con su esposa, Angélica Rivera, y sostuvo con él una reunión privada en la que intercambiaron regalos.
En su gira de cinco días, el jefe de la Iglesia católica estará en Michoacán, que ha sufrido los embates del narcotráfico, visitará Chiapas, donde los indígenas viven marginados y en pobreza, y estará en Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, ante migrantes.
"Reconocemos al papa reformador que está llevando a la Iglesia católica al encuentro de la gente", dijo Peña Nieto en su mensaje de bienvenida.
"Va a recorrer nuestro país de frontera a frontera", afirmó, y encontrará una nación que "hace frente a sus desafíos. "Las causas del papa son también las causas de México", afirmó.
Después de la reunión privada con Peña Nieto y antes de los discursos, Francisco recibió una explicación sobre los murales de Diego Rivera (1886-1957) que decoran el edificio. Ahí el pintor socialista plasmó su visión de la historia de México, crítica con la Iglesia de la Conquista y la Inquisición.
Afuera, esperaban miles de personas para saludarlo en la Plaza del Zócalo, a la que salió para recibir las llaves de Ciudad de México de manos del alcalde Miguel Ángel Mancera y para un encuentro con obispos en la Catedral.
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