Moscú denuncia trato "que raya la tortura" a supuesta expía rusa encarcelada en EEUU
19 de agosto de 2018 - 12:08
La Embajada rusa en Washington denuncia que, después de un mes de confinamiento en Washington, la presunta espía María Bútina, detenida en EEUU, fuera trasladada "sin previo aviso" y "encadenada" hacia otra cárcel en la ciudad de Alexandría

MOSCÚ.- Rusia denunció el maltrato que, consideró, sufre María Bútina, la joven rusa detenida en EEUU por supuestamente espiar en favor del Kremlin, que fue trasladada sin previo aviso a una prisión en el Estado de Virginia.

La Embajada rusa en Washington denuncia que, después de un mes de confinamiento en Washington, Bútina fuera trasladada el viernes "sin previo aviso" a otra cárcel en la ciudad de Alexandría, al tiempo que le requisaron sus objetos personales, como libros y artículos de higiene personal.

"Es evidente que se está intentando doblegar a María con nuevas humillaciones y más presión psicológica. Es indignante que fuera trasladada encadenada", informó la Embajada en un comunicado.

Además, la nota asegura que Bútina fue obligada a desnudarse completamente para un último registro antes de abandonar Washington y que en la nueva prisión será recluida en una celda individual en condiciones de total aislamiento.

"¿Acaso es posible que acusaciones vertidas antes de un fallo judicial condenen a María a prácticas que rayan la tortura?", se preguntó.

Los diplomáticos rusos, que ya han visitado a su ciudadana, adelantaron que enviarán al Departamento de Estado la correspondiente nota de protesta por los métodos utilizados con Bútina y pidió a las organizaciones de Derechos Humanos que condenen estas prácticas.

A finales de junio la Cancillería llamó a Bútina "presa política", consideró que su detención es parte de una "caza de brujas" y exigió a Washington su inmediata liberación.

Bútina, de 29 años, está acusada de un delito de conspiración contra el Estado y de haber actuado como agente para otro país sin haberlo notificado a las autoridades, cargos que podrían implicar una condena máxima de 5 y 10 años, respectivamente.

Las conexiones de Bútina, que trabajaba para un alto funcionario ruso, la llevaron a mantener encuentros con políticos estadounidenses y con la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA).