GIBRALTAR.- Rusia e Irán coordinan un movimiento de pinza para hacerse con el control del Mar Rojo mediante apoyo a terroristas hutíes en Yemen y paramilitares rebeldes en Sudan. Mientras la Guardia Revolucionaria Islámica iraní (IRGC) suministra armas y asesora a milicianos hutíes intentando cortar la ruta hacia el estratégico canal de Suez, unidades de la Inteligencia militar rusa apoyan a fuerzas golpistas en África para atrincherarse en la zona.
Peligroso ajedrez en el mar Rojo entre Moscú y Teherán
Si Rusia e Irán logran dominar los dos mares, podrían mermar sustancialmente el flujo tanto de petróleo como de alimentos a gran parte del mundo
Según fuentes de Inteligencia citadas por Reuters y otras agencias de información, comandantes del (IRGC) y su organización paramilitar Hezbolá están dirigiendo y supervisando ataques desde territorio Houthi en Yemen contra embarcaciones que navegan en esta zona estratégica por donde pasa un 20% del comercio mundial.
Repetidos bombardeos estadounidenses y británicos contra las instalaciones militares hutíes en las últimas dos semanas no han logrado acallar las baterías de misiles suministrados por Irán. Dos misiles fueron lanzados contra un buque de carga de la empresa norteamericana Maersk este miércoles, a pesar de que llevaba escolta naval, forzando al carguero a cambiar de ruta. Según la agencia Bloomberg, los ataques han resultado en una reducción del 25% del tráfico naviero por el Mar Rojo, lo que resultaría en incrementos sustanciales del trasporte marítimo mundial de corto a mediano plazo.
Interrupción marítima
Maersk, una de las empresas navieras más grandes del mundo, ha notificado a sus clientes que se preparen para interrupciones de sus líneas de suministro ya que sus buques contenedores tienen que redirigirse al Cabo de Buena Esperanza, lo que causa 1 o 2 semanas de retraso a los envíos entre Asia y Europa. “Mientras seguimos esperando una resolución en un futuro próximo…la situación actual permanece insostenible”.
Se han producido más de 30 ataques de misiles, drones y pequeños botes artillados contra buques cargueros y tanqueros petrolíferos desde que los hutíes iniciaron su más reciente acometida bélica, en apoyo al grupo Hamás que ataca a Israel en Gaza. Desde que misiles lanzados contra Israel hace dos meses fueron interceptados por baterías antiaéreas de destructores estadounidenses que patrullan en el Mar Rojo, los hutíes han concentrado sus ataques sobre embarcaciones de varias nacionalidades que transitan cerca de sus aguas. Aunque el grupo dice que solo ataca a buques que se dirigen a Israel, la gran mayoría de los que han sido alcanzados por sus proyectiles y pirateados, navegaban hacia el canal de Suez en ruta a Europa.
Abdul Malik al – Houthi, líder hereditario de la tribu shiita de unos 100.000 miembros que lleva su nombre y esta militarmente organizada como movimiento Ansaralah con una estructura similar a la de Hezbolá, declaró la semana pasada que no atacarían a buques de Rusia, aliado estratégico de Irán que provee inteligencia puntual sobre tráfico marítimo a los hutíes. El ministro de relaciones exteriores ruso, Sergei Lavrov, a su vez declaró su apoyo a los hutíes, advirtiendo de “consecuencias” de si EEUU y Reino Unido persisten en la campaña aérea sobre Yemen. Lavrov Acusó a Washington y Londres de “escalar la situación… por intereses egoístas”.
A principios de esta semana, aviones y buques de guerra norteamericanos y británicos ejecutaron una octava ronda de bombardeos contra bases hutíes incluyendo campos de entrenamiento, puestos de mando y control, estaciones de radar, puntos de lanzamiento de misiles y drones como también almacenes subterráneos de armas utilizando bombas Paveway IV de 226 kilogramos, diseñadas para penetrar hormigón, según voceros del Pentágono.
Planes de EEUU
“La administración Biden prepara planes para una campaña militar sostenida contra los hutíes” según el periódico The Washington Post. Los hutíes tienen amplia experiencia en aguantar ataques aéreos, ya se han sobrepuesto a similares bombardeos en su guerra anterior con Arabia Saudita que intentó frenar su toma de la capital yemení, Sanaa. El grupo “tiene gran capacidad para mover sus drones y misiles de un punto a otro”, según un experto de inteligencia consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS. El primer ministro británico Rishi Sunak advirtió en su discurso parlamentario sobre el conflicto que la campaña contra los hutíes seria de “larga duración”.
Mientras tanto, Rusia avanza en su marcha por África, consolidando un bloque de regímenes satélite en la zona del Sahel, Libia y África central a la vez que ejerce presiones sobre Sudan que domina la costa oriental del Mar Rojo. Moscú ha estado negociando la adquisición de una base naval con una serie de fallidos gobiernos en Sudan donde ahora apoya a los militares rebeldes de la Fuerzas de Despliegue Rápido lideradas por el general Mohamed Dagalo que luchan por controlar la capital, Khartoum. Han estado armados y asesorados por mercenarios paramilitares del grupo Wagner, puesto bajo dirección directa del servicio de inteligencia militar ruso (GRU), desde la muerte de su cúpula directiva en un siniestro aéreo en agosto.
El jefe del GRU, general Andrei Averyanov y el ministro adjunto de defensa ruso Yunus-Bek Yevkurov han viajado recientemente a África para fortalecer acuerdos con sus aliados locales. Anteriores contratos con el Grupo Wagner serían remplazados por tratos directos con el ministerio de defensa Ruso que está en proceso de incorporar a miles de mercenarios Wagner que operan en el continente en una nueva empresa paramilitar llamada Africa Korps, según blogueros militares Rusos.
En una reunión con Vladimir Putin el pasado julio, varios líderes africanos expresaron preocupación sobre el futuro de Wagner que les proveyó armas y una gama de asesoría y servicios paramilitares, a cambio de concesiones mineras y petrolíferas negociadas por medio de su ahora difunto jefe Yevgeni Prigozhin. Averyanov y Yevkurov parecen haber limado asperezas en sus reuniones con juntas militares rigiendo Mali, Burkina Faso y Níger. Estaban amenazados por una posible intervención de Francia y gobiernos africanos alineados con Occidente, pero el contragolpe nunca se efectuó. Francia retiró sus tropas de Níger el mes pasado y una delegación militar nigeriana visitó Moscú a mediados de enero para pedir aumentos de la ayuda rusa.
Los jefes militares rusos similarmente aseguraron al mariscal Haftar, quien controla gran parte del oriente libio, la continuidad del apoyo ruso a sus fuerzas enfrentadas al gobierno central en Trípoli. Wagner ha construido amplias bases en Libia equipadas con aeródromos protegidos por modernos sistemas de defensa antiaérea, conteniendo poderosos helicópteros de carga pesada y de combate, Mi-8 y Mi-35, y hasta aviones caza Su-25. Las instalaciones ahora sirven para abastecer a mercenarios rusos que combaten con las fuerzas del general Dagalo en Sudan hacia bases en la República Centroafricana (RCA), cuyo presidente, Faustin Arachange Touadera, se reunió repetidas veces con Averyanov, el pasado septiembre.
Según CNN, unidades rusas con operaciones en las cercanías de Khartoum, han sido interceptadas por drones al parecer de origen ucraniano, a partir de un video de un dron con siglas ucranianas difundido por esa cadena. Análisis de expertos citados por CNN también indican que las tácticas de municiones merodeadoras FPV utilizadas en Sudan contra efectivos rusos, son similares a las de las fuerzas especiales ucranianas que pueden estar operando encubiertamente para el sitiado gobierno del presidente Fattah Al Burhan en su encarnizada lucha con Dagalo y sus “Spetznaz”. El ministro de relaciones exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba visitó a varios países africanos el año pasado y ofreció ayuda contra los rusos.
El cerco ruso
Con la toma de Sudan, Rusia completará un cerco al Mar Rojo. Una base rusa en Puerto Sudan brindaría apoyo clave a los hutíes dirigidos por Irán en Yemen, aislando así al escuadrón angloestadounidense desplegado en la zona. Moscú podría complementar tal movida con maniobras en el Mar Negro donde la semana pasada desplegó de nuevo fragatas porta misiles amenazando las estratégicas rutas marítimas de granos que ucrania había logrado abrir con ingeniosas tácticas de drones marítimos que alejaron a la flota rusa por un tiempo.
Si Rusia e Irán logran dominar los dos mares, podrían mermar sustancialmente el flujo tanto de petróleo como de alimentos a gran parte del mundo, lo que incrementaría el precio de sus exportaciones energéticas y agrícolas, a la vez que fortalecerían sus tesoros mientras perjudican a países occidentales, particularmente en Europa. Esta podría ser la jugada de ajedrez geopolítica a la que Vladimir Putin apunta para conseguir la victoria en Ucrania y una “Pax rusa” en Oriente Medio.
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