MIAMI.— La propuesta de redirigir a Ucrania los fondos europeos asignados a programas en Cuba comienza a ganar espacio político por la confluencia de tres factores: las evidencias sobre ciudadanos cubanos reclutados por Rusia, el creciente cuestionamiento del Parlamento Europeo a su relación con La Habana y la receptividad encontrada por la oposición cubana en países del centro y este de Europa.
Por qué gana fuerza propuesta de redirigir fondos cubanos de la UE a Ucrania
La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) lanzó una nueva campaña en Kiev que busca reorientar hacia Ucrania los fondos que recibe el régimen cubano de la Unión Europea
La iniciativa forma parte de una campaña más amplia de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), que busca demostrar ante gobiernos y legisladores europeos que el régimen de la isla no es un actor neutral en la invasión a Ucrania ordenada por el presidente ruso Vladímir Putin.
Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la organización, aseveró en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS que el planteamiento presentado recientemente en Kiev se sustenta en años de investigaciones, testimonios y documentos sobre ciudadanos cubanos incorporados a las fuerzas de Moscú.
El líder opositor sostuvo que Europa debe revisar su cooperación con Cuba desde una perspectiva que trasciende las violaciones de derechos humanos dentro de la isla. A su juicio, el régimen castrista forma parte de un bloque autoritario alineado con el Kremlin y contrario a los intereses de las democracias occidentales.
“Esta es una lucha que Ucrania tiene en sus brazos, pero Ucrania está luchando por un mundo libre ante este nuevo eje de Estados totalitarios que Putin quiere crear”, indicó.
Un expediente que llega a Europa
La ARC comenzó a presentar el caso en diferentes escenarios internacionales después de que investigadores ucranianos obtuvieran copias de pasaportes, contratos militares y formularios de ciudadanos cubanos reclutados por Rusia.
El primer expediente, divulgado en 2023 por los grupos Cyber Resistance e InformNapalm, contenía información sobre cerca de 200 cubanos vinculados con una oficina de reclutamiento militar en la región rusa de Tula. Posteriormente surgieron nuevos documentos, fotografías, videos y publicaciones en redes sociales.
Las pesquisas alcanzaron otra dimensión en 2025, cuando la inteligencia ucraniana informó que había identificado a 1.028 cubanos que firmaron contratos con las Fuerzas Armadas rusas entre junio de 2023 y febrero de 2024.
Las estimaciones acerca de la totalidad de reclutados son superiores, aunque varían según el periodo analizado y la fuente consultada. Autoridades ucranianas han situado en varios miles la cantidad de ciudadanos de la isla incorporados a las filas de Moscú.
Gutiérrez-Boronat señaló que la ARC ha seguido el proceso mediante información procedente de Cuba, contactos con familiares de reclutas, videos publicados desde territorio ruso y entrevistas con prisioneros de guerra.
“Hemos estado monitoreando cómo el régimen cubano, como parte de este eje creado por Moscú, ha enviado, según la inteligencia ucraniana, hasta 7.000 luchadores aquí, en Ucrania”, afirmó.
Testimonios desde el cautiverio
Durante diferentes viajes, el secretario general de la ARC entrevistó a cubanos capturados por las fuerzas ucranianas, entre ellos Frank Darío Jarrosay Manfuga, Ernesto Michel Pérez Arbeláez y Yusbel González Tuercos.
Algunos relataron que salieron de la isla atraídos por ofertas de empleos civiles, salarios de hasta 2.500 dólares mensuales y la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa. Una vez en territorio ruso, firmaron contratos que, según sus testimonios, no comprendían completamente y terminaron en instalaciones militares o zonas de combate.
La ARC alega que la cantidad de personas movilizadas, las salidas desde aeropuertos cubanos y la continuidad del reclutamiento hacen improbable que la operación se desarrollara sin conocimiento de las autoridades de La Habana.
El régimen cubano anunció en septiembre de 2023 la detención de 17 personas relacionadas con una supuesta red de tráfico que operaba en Cuba y Rusia. También negó participar en la guerra y prometió sancionar a quienes incurrieran en mercenarismo.
Sin embargo, investigaciones ucranianas detectaron nuevos contratos y desplazamientos después de ese anuncio. Para la ARC, esa continuidad debilita la versión de que se trataba de una estructura clandestina que había sido neutralizada.
De la denuncia a la presión financiera
El expediente es utilizado ahora para reforzar la campaña contra el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, firmado en 2016 y aplicado provisionalmente desde noviembre de 2017.
Gutiérrez-Boronat argumenta que las democracias europeas no deberían mantener programas de cooperación con un régimen que respalda políticamente a Moscú y permite que miles de sus ciudadanos terminen bajo mando ruso.
La estrategia ha encontrado receptividad principalmente en Suecia, Lituania, Estonia y varios sectores del Parlamento Europeo. En junio, la Eurocámara pidió suspender el acuerdo con La Habana si no se producen avances claros hacia una transición democrática.
La inclusión de Gutiérrez-Boronat en una reciente misión de United for Ukraine, red integrada por unos 400 parlamentarios y representantes de países democráticos, permitió trasladar el reclamo al centro político de Kiev.
El opositor expuso la propuesta ante autoridades ucranianas y miembros de una delegación procedente de 21 países. Su planteamiento busca agregar una consecuencia concreta a las denuncias: que los recursos cuestionados dejen de beneficiar a estructuras controladas por el castrismo y sean utilizados para fortalecer la defensa ucraniana.
“En todo escenario de lucha en el que se esté batallando entre la libertad y el totalitarismo debe hacer presencia solidaria la resistencia cubana”, afincó Gutiérrez-Boronat.
La ARC intenta así convertir los pasaportes, contratos y testimonios recopilados durante la guerra en una herramienta de presión dentro de Europa. Para su secretario general, ambas causas forman parte de una misma confrontación: “En Ucrania y en Cuba, sin lucha no hay victoria”.
Además, la organización expresó su respaldo al fortalecimiento de las defensas antiaéreas de Ucrania con apoyo de las democracias occidentales, al considerar que esa capacidad resulta crucial para proteger a la población civil y la infraestructura estratégica frente a los ataques rusos.
Gutiérrez-Boronat sostuvo que Occidente debe mantener y ampliar esa asistencia mientras continúe la ofensiva de Moscú, particularmente mediante el suministro de equipos capaces de interceptar drones y misiles.
A su juicio, reforzar el escudo aéreo ucraniano permitiría reducir el impacto de los ataques contra ciudades, instalaciones energéticas y otros objetivos esenciales para el funcionamiento del país.
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