miércoles 9  de  septiembre 2026
REPORTAJE

Por qué los cubanos somos rehenes del régimen castrista

Lo que va a pasar en el futuro en Cuba es un enigma. De momento, la emigración sigue siendo una industria capital para el sostén de la dictadura. Y Miami, su centro de negocios

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

A pocos metros del elegante negocio que vende estaciones portátiles de energía en la barriada pobre de Colón, en el corazón de La Habana, hay enormes basureros y las aguas albañales corren por el borde de la acera.

En el Paseo del Prado, aledaño a la oficina, varios indigentes duermen en sus bancos de piedra y mármol. Y en los ruinosos portales de la calzada se amontona un ejército de vendedores ambulantes.

Los hoteles de lujo, sin huéspedes, colindan con edificios y cuarterías en peligro de derrumbe. A lo lejos se escuchan los tambores de un toque de santo y una mujer con un crucifijo plástico predica el fin del mundo.

En el barrio mucha gente vive de lo que se cae del camión. El negocio que vende generadores eléctricos parece un anacronismo en ese trozo de la geografía habanera. En la puerta hay cámaras de vigilancia y después de tocar el timbre, un empleado te acompaña a un salón amueblado con buen gusto.

Te brinda café o agua fría -un lujo en un país donde los apagones superan las veinte horas- y la pantalla del aire acondicionado marca 19 grados. Un especialista le explica al cliente las características técnicas de los equipos en venta. El más barato cuesta 800 dólares, el salario de seis años de un profesional de calibre. Y el más caro supera los dos mil dólares, una quimera imposible para cualquier trabajador estatal que no tenga parientes al otro lado del charco.

Te tratan de señor, compañero es un término solo para el ineficaz comercio socialista. Y a la hora de pagar te ofrecen diversas posibilidades. “La persona puede depositar el dinero en una cuenta en Panamá, pagar por Zeller” u otros mecanismos financieros que amablemente explica una joven con pinta de modelo.

También puedes pagar en efectivo. Como en cualquier negocio de Cuba, la única opción es pagar íntegramente. No se permite pagar a plazos. Esos negocios que ofertan paneles solares, inversores y generadores eléctricos han brotado como flores por todo el país.

“Los prolongados apagones son una excelente ventana de negocios”, dice un experto en marketing de un emprendimiento exitoso que lucra con la miseria de la Isla. Es vital la conexión con Miami y otras ciudades de Estados Unidos donde reside un número importante de emigrados cubanos.

“Hay decenas de agencias en la Florida, pero también en New Jersey y Kentucky. Aunque suene a propaganda o filantropía, la razón de nuestro negocio es facilitar que la vida de nuestra gente en Cuba sea lo menos dura posible. No se puede beneficiar a todo el pueblo. Cada familiar en Estados Unidos compra según su bolsillo. Pero cualquier equipo que te permita encender una luz o usar tu ventilador es una válvula de escape al estrés y el perjuicio a la salud humana que provocan los extensos apagones”, dice el gestor de ventas

El gestor reconoce que “muchos de estos negocios son operados por ex militares, funcionarios estatales jubilados o parientes de pesos pesados del gobierno. El Estado -GAESA- recauda una suma considerable de divisas mediante los impuestos. Y aprovechan para que estos negocios ‘brinden ayuda a objetos de interés social’. A veces a uno no le importa donar un panel solar o una estación portátil a un asilo de ancianos. Pero la mayoría de las veces esos equipos van a parar a entidades del gobierno. Y nunca pagan. Es como un derecho de pernada”.

Un ex funcionario de Cubalse cuenta que “en torno a la emigración diversas entidades han montado una industria que en su mejor momento aportó miles de millones de dólares anuales”. Y hace un poco de historia.

“Fue a finales de la década de 1970 cuando Fidel descubrió ese filón de oro. Primero con la apertura de los viajes de la comunidad cubana en Estados Unidos, luego con la legalización del dólar y el envío de remesas y paquetes. Te puedo asegurar que la emigración ha sido la industria más rentable en los últimos treinta años. La venta de servicios médicos puede superarlo en montos de dinero. Pero conlleva una inversión: pagar viajes, alojamiento, alimentación y coimas a los cooperantes médicos y a diferentes instituciones y políticos locales que median en la autorización de esos servicios”.

“La industria de las remesas, ventas de alimentos, ventiladores recargables, paneles solares, plantas eléctricas y electrodomésticos es dinero contante y sonante que permite reinvertir ese capital en nuevas estructuras comerciales para ampliar las opciones de gasto del emigrado. No es por gusto que muchos funcionarios importantes controlan esos negocios. Con esos mismos dólares de las remesas compras pacotillas y alimentos que después revenden con gravámenes del 300%. Y ha servido para que GAESA construya cientos de hoteles y ser propietario de los mismos. Es un negocio redondo”, concluye el funcionario.

Ordeñar como vacas al exilio ha sido muy rentable para la dictadura castrista. Durante los últimos 45 años han organizado un esquema de pequeñas agencias de vuelos chárter, remesas y paquetería de envíos hacia Cuba en la Florida.

“No hay que darle más taller al asunto, cualquier agencia que el gobierno autoriza es porque se da la lengua con ellos”, asegura una 'mula' que trae medicamentos y dinero a la Isla. “Los bisnes que son por la izquierda y no están autorizados, la dictadura les abre tremendo fuego. En los últimos dos años, la policía decomisó varios negocios dedicados a la remesas que no contaban con su permiso”.

En 2025, la prensa oficial publicó sobre operativos policiales que confiscaron decenas de millones de pesos y cientos de miles de dólares a agencias remesadoras que no contaban con la aprobación del régimen. Una fuente consultada asegura que “la emigración cubana, en especial la de Florida, es vital para el sostén del gobierno. El sistema económico no es sostenible. El turismo colapsó. La exportación de servicios médicos no solo cayó drásticamente, también es perseguido y denunciado como explotación laboral y trabajo esclavo por el Departamento de Estado”.

“Lo que queda es seguir chupando la teta de la emigración. Por eso se marchan de forma discreta a Estados Unidos ex funcionarios del partido comunista, militares y sus familiares. Y no llegan con la cartera vacía. Se van con mucho dinero para abrir negocios que les permita generar ganancias. Cuando algún día se abran los archivos secretos del gobierno cubano se conocerán más detalle”, comenta la fuente.

En el actual contexto, en medio de una crisis multisistémica y una inflación imparable, la dictadura castrista utiliza al pueblo cubano como rehén. A raíz del bloqueo de combustible por parte de la administración Trump, la maquinaria de propaganda encontró la excusa perfecta para justificar el colapso económico y la pésima gestión de los servicios básicos.

“Tal parece que los apagones, la inflación, el déficit de combustible, transporte público y agua potable comenzó después del 3 de enero. Todos en Cuba saben que venimos arrastrando una crisis que no acaba de tocar fondo debido a un gobierno incapaz e irresponsable que no ha encontrado soluciones a los problemas. Al contrario. Cada año se agravan más”, expresa un licenciado en ciencias políticas.

“Tengo una teoría: las autoridades aprovechan la estrategia de Trump, sabiendo que no cuenta con el apoyo de la ONU y la mayoría de las naciones, y seguir culpando de sus fracasos a la Casa Blanca. Mientras más horas duren los apagones, aumenten los basureros, mueran personas por falta de medicamentos y las familias apenas puedan comer una vez al día, más pretextos tienen para su narrativa. Quien más gana en el actual panorama es el régimen”, afirma el licenciado.

Lo que va a pasar en el futuro en Cuba es un enigma. De momento, la emigración sigue siendo una industria capital para el sostén de la dictadura. Y Miami, su centro de negocios.

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