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MUNDO

"Taiwán es una fuerza positiva en el mundo"

El Vaticano celebró 80 años de relaciones diplomáticas con isla, que mantiene en pie su posición de ser independiente y democrática
Por MARINELLYS TREMAMUNNO

ESPECIAL

ROMA. - La embajada de la República de China (Taiwán) ante la Santa Sede celebró un triple aniversario: la fiesta nacional del país asiático, que conmemora el 111º aniversario de su fundación el 10 de octubre de 1911, el 80º aniversario de las relaciones diplomáticas entre Taiwán y la Santa Sede, único Estado de Europa que lo reconoce como un estado independiente; y los 100 años de la llegada del primer delegado apostólico a la isla, el cardenal Celso Costantini.

La celebración reunió a más de 200 personas, entre ellas el secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, monseñor Paul Richard Gallagher, y el decano del colegio cardenalicio, cardenal Giovanni Battista Re.

Además, participaron numerosos miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y religiosos de diversas congregaciones.

Un evento con particular significado, considerando las actuales tensiones internacionales y el acoso militar permanente de la China comunista, en donde Taiwán se ha logrado mantener en pie con dignidad; gracias a su éxito como nación rica, industrializada y de alta tecnología. Pero la isla rebelde no fue siempre moderna y así lo recordó en sus palabras de bienvenida el embajador Matthew S.M. LEE.

“Hemos pasado por décadas de cambios y sacrificios para llegar a la condición actual”, subrayó el diplomático, destacando el aporte de la Iglesia católica en la construcción del Taiwán moderno y democrático. “La Iglesia ha abierto escuelas, colegios y universidades que han educado y continúan educando a miles de estudiantes cada año, y también ha establecido, y actualmente opera, doce grandes hospitales y más de cien casas para ancianos”.

En el centro del discurso estuvieron los lazos que unen a la isla con la Santa Sede y que durante la pandemia permitió a la misión diplomática ofrecer ayudas a través de los movimientos religiosos: “Taiwán y la Santa Sede seguirán cooperando para ayudar a los necesitados”, señaló.

Y justamente, monseñor Paul Richard Gallagher, quien habló en nombre de la Santa Sede, subrayó la importancia de esta estrecha relación de amistad: “Agradezco a Taiwán y a la Embajada por las actividades de solidaridad realizadas recientemente, particularmente en el contexto de la pandemia. Deseo reconocer el gran trabajo realizado por la Embajada en apoyo a los sacerdotes taiwaneses y religiosos en todo el mundo”.

Sin embargo, llama la atención que monseñor Paul Richard Gallagher no permitió a los periodistas presentes grabar su discurso con video y se negó a dar declaraciones. Un hecho que no había sucedido en eventos realizados con otros países y que pudiera estar conectado con las condiciones para la ya anunciada renovación del acuerdo bianual sobre el nombramiento de obispos con la China comunista, que vence el próximo 22 de octubre.

“Autoritarismo en expansión”

El embajador Matthew S.M. LEE recordó que Taiwán es el único país de las grandes economías mundiales que registró un crecimiento económico en el contexto de la pandemia: con una tasa de crecimiento del 6,45% el año pasado; entre otros motivos por ser líder en la producción de semiconductores, dominando el 70% de la capacidad productiva mundial.

Pero el COVID-19 no ha sido el único desafío de Taipéi. Ahora la mayor preocupación son las tensiones internacionales, en donde la invasión de Rusia a Ucrania y los ejercicios militares de Pekín entorno a la isla, “constituyen un claro recordatorio de los desafíos actuales que enfrenta la comunidad internacional por un autoritarismo en rápida expansión”.

El diplomático pidió prudencia y racionalidad, en defensa de la libertad y la democracia. “¡Hoy es más importante que nunca que las democracias permanezcan unidas!”, “la paz es posible cuando las armas callan y comienza el diálogo”, comentó parafraseando al papa Francisco.

“Taiwán continuará consolidando la cooperación con aquellas naciones con puntos de vista similares para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales a fin de garantizar la democracia global”, subrayó Matthew S.M. LEE, quien reiteró que Taipéi trabaja a diario para fortalecer los lazos con la Santa Sede y con la comunidad democrática mundial. “El objetivo es demostrar a la comunidad internacional que Taiwán es una fuerza positiva en el mundo”, subrayó.

El evento culminó con la música y la elegancia de los bailes tradicionales taiwaneses, con la presentación de tres coreografías realizadas por 10 bailarinas italianas, de la compañía dirigida por Yang Yu Lin. Y la fuerza interpretativa de la soprano Liu Mon-Chiech emocionó a los presentes, exhibiendo no sólo la belleza de su voz, sino también la pasión y la determinación que caracteriza al pueblo taiwanés.

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