Está demostrado que todos cometemos errores porque son parte de la naturaleza humana, pero lo que hace la diferencia es lo que aprendimos en el camino, sino que lo diga el famoso inventor Thomas A. Edison (1847-1931) quien recibió 1.093 patentes por sus invenciones y transitó un largo camino de ensayos y errores antes de lograr el éxito.
¿Astucia o desliz en el juego político?
La historia dice que a Edison no le fue fácil refinar la bombilla (una de las pocas creaciones que simplemente mejoró, pero no inventó) y que le tomó 10,000 intentos para perfeccionarla, sin embargo, en lugar de aceptar el fracaso, se le cita diciendo: "No he fallado. Acabo de encontrar 9.999 formas que no funcionan ".
Tampoco los políticos son inmunes a equivocarse e incluso al propio presidente de Estados Unidos se le pueden olvidar sus líneas, pero bajo el riesgo de crear una gran confusión de consecuencias globales al comprometer la dirección de sus relaciones exteriores.
Al parecer el presidente Joe Biden cayó en esa trampa, cuando durante una presentación en Baltimore se le preguntó si Estados Unidos ayudaría a la isla de Taiwán, en caso de que China continental considerara la posibilidad de usar la fuerza para hacer efectiva la anexión de lo que considera una de sus provincias.
Biden fue decidido en su respuesta al decir que “Estados Unidos definitivamente ayudaría a Taiwán contra los chinos”.
Lo mismo dijo hace unos meses y luego la Casa Blanca tuvo que emitir una declaración para recordarle a todos (incluido el presidente) que la política de Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo enfatizar el principio de que, si el status quo va a cambiar, debe hacerse de manera consensuada y con el apoyo del pueblo taiwanés.
En realidad, se trata de una fórmula diplomática bajo la cual Washington reconoce formalmente la llamada política de “un país, dos gobiernos” y acuerda no tomar partido mientras el gobierno de Pekín se comprometa con Taiwán a asegurar el retorno de la “isla rebelde” a la madre tierra, de una manera negociada.
La divergencia surgió cuando al final de la guerra civil china en 1949, el gobierno nacionalista de Chang Kai Shek estableció su gobierno en la isla de Taiwán, desafiando a la China comunista de Mao Tse Tung, pero la Republica Popular China siempre ha considerado a Taiwán parte de su territorio y nunca ha renunciado a su reunificación.
La República de China, el nombre oficial de Taiwán ostenta una posición única pues posee la ciudadanía, la jurisdicción territorial, el gobierno y la soberanía, pero no tiene un reconocimiento común a nivel internacional, un requisito esencial en el ámbito del derecho internacional, lo que hasta la fecha solo le ha permitido tener 15 socios comerciales internacionales.
Estados Unidos ha repetido no querer involucrarse en este conflicto, sin embargo, bajo la Ley de Relaciones con Taiwán, Washington se compromete a apoyar la autodefensa de la isla y oponerse a los cambios unilaterales en el estatus quo, pero evitando alentar o reconocer la independencia de Taiwán pues sería prácticamente una declaración de ruptura de relaciones con Pekín
Mientras tanto, China ha aumentado sus irrupciones aéreas en las cercanías del territorio insular tal vez en respuesta a las maniobras militares que Estados Unidos conduce en la zona conjuntamente con Japón, Canadá o el Reino Unido.
“Sin duda, las relaciones entre Estados Unidos y China se han deteriorado drásticamente en los últimos años, pero no a causa de Taiwán sino más bien por la militarización del Mar de China Meridional por parte de China, sus prácticas comerciales injustas, su creciente represión en el país y su coacción económica sobre los países de la región” sostiene en Council on Foreign Relations, un centro de estudios de Washington.
Es posible que el gobierno del líder chino Xi Jinping ya haya calculado que Estados Unidos pudiera enviar buques de guerra y cazabombarderos para apoyar a Taiwán en caso de algún movimiento militar de China.
Por lo pronto, se espera que los dos líderes hablen en noviembre próximo. Por eso, todo lo que se diga sobre China hasta la reunión, será estudiado detenidamente por Pekín y tal vez ese desliz de Biden fue deliberado para asegurarse de que China recibió el mensaje sobre Taiwán.
Seguramente esta declaración no fue bien recibida por Xi Jinping, pero el presidente de Estados Unidos ha fijado los límites de la conversación lo cual no es necesariamente malo.
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