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¡Aúpa Atleti!

Me atrevo a compartir con ustedes mis sentimientos sobre un equipo que esta semana nos ha demostrado que el éxito no siempre es una cuestión de estrellas y dinero

A veces el fútbol está más cerca de la épica, la literatura o los sueños que del simple deporte. Por eso me atrevo a compartir con ustedes u2013independientemente a sí están enganchados a lo que los estadounidenses rebautizaron como soccer- mis sentimientos sobre un equipo que esta semana nos ha demostrado que el éxito no siempre es una cuestión de estrellas y dinero, el corazón también cuenta. n
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El pasado miércoles, gracias a un gol de Koke, el Atlético de Madrid derrotó al todopoderoso Barcelona de Messi y Neymar y se coló en las semifinales de la Champions League. Fue un ejemplo de coraje y lucha que no podemos dejar de alabar. Hace años que la Liga española -que tiene seguimiento en todo el mundo- es cosa de dos. Real Madrid y Barcelona juegan su torneo particular, mientras los otros equipos compiten a un nivel inferior. Merengues y culés consiguen a golpe de talonario los mejores jugadores del mundo, el resto sobrevive a duras penas en una lucha por cuadrar la cuenta de ingresos y gastos. Derechos televisivos, venta de camisetas, giras millonarias por todo el mundo. Los dos grandes clubes son máquinas de hacer dinero con proyección universal, mientras a sus 18 competidores no les queda otra que apelar al sentimiento y el bolsillo de sus aficionados para no perder la estela. n
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Para esta temporada el Real Madrid ha contado con un presupuesto de 721 millones de dólares, frente a los 705 del Barcelona y a kilómetros de distancia los 166 del Atlético de Madrid. La diferencia hace aún más meritoria la hazaña del u201cAtleti u201d en Champions. Estas buenas sensaciones y sentimientos de ver ganar al equipo entrenado por el Cholo Simeone me ha hecho recordarme de niño cuando mi padre me llevaba al estadio Vicente Calderón a ver al equipo que acaba de alcanzar la antesala de la gloria europea.
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Recuerdo al arquero Reina, que es el padre del que hoy defiende la meta del Nápoles italiano, también de dos genios brasileños, Leivinha y Pereira, y de un argentino que corría con la melena al viento y al que llamaban u201cRatón u201d Ayala. También de Luis Aragonés, primero como jugador y luego como técnico, y de Gárate, un delantero que destilaba clase y elegancia. n n

Algunos de estos nombres que recuerdo de las colecciones de cromos de mi infancia consiguieron hace 40 años llegar a la final de la Copa de Europa frente a nada más y nada menos que el Bayern de Munich, plagado de las figuras (Beckenbauer, Muller, Hoeness u2026 ) que llevarían a Alemania a ser campeón del mundo en 1974.
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El 17 de mayo de 1974, los atléticos rozaron la gloria gracias a un gol de Luis Aragonés u2013el que años más tarde como técnico encauzó a la selección española por la senda del triunfo- pero en el último minuto un tal Swarchzenbeck dio al traste con el sueño rojiblanco. Dos días después se repetía el encuentro con victoria por goleada para los alemanes. n
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El próximo 24 de mayo, 40 años después, Atlético y Bayern podrían enfrentarse de nuevo. Otra vez un u201cGoliath u201d millonario alemán ($598 millones de presupuesto) frente al u201cDavid u201d del Manzanares. u00a1Aúpa Atleti! n n

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