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OPINIÓN

¿Crisis energética en el horizonte?

La salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP y la escalada de la guerra en Irán plantean un escenario de escasez energética y alta inflación.

Por SONIA SCHOTT

Varias noticias sacuden el panorama informativo esta semana.

Por un lado, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se retiraron de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de OPEP+, poniendo fin a una membresía de casi seis décadas en una institución, cofundada por Venezuela, que controlaba a través de cuotas, alrededor del 30 % del suministro mundial de petróleo.

La otra se refiere a que los abastecimientos de gas podrían escasear tan pronto como para el próximo verano, por lo que muchas líneas aéreas internacionales están limitando sus rutas.

Además, el precio de la gasolina supera los cuatro dólares en Estados Unidos, mientras que el promedio mundial es de $5,58 por galón, y la inflación alcanza un 3,3%, una subida respecto al 2,4% de febrero de 2026, según inflationdata.com.

La drástica medida tomada por los Emiratos busca ganar flexibilidad para aumentar su producción fuera de las cuotas de la OPEP y atender la demanda urgente del mercado internacional.

Por los momentos, esta medida es simbólica, pues el estrecho de Ormuz, por el que circulaban aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo diarios, está cerrado.

Todas estas situaciones tienen un origen común: la guerra en Irán que se libra desde febrero de 2026.

El conflicto ha alcanzado un punto de inflexión crítico.

A pesar de las declaraciones del secretario de defensa, Pete Hegseth, quien en su comparecencia ante el Congreso aseguró que la guerra ya estaba ganada, resulta evidente que ninguna de las partes puede declarar victoria todavía.

Puede que exista un alto el fuego frágil, pero los principales objetivos de Washington aún no se han cumplido.

La semana pasada, Hegseth tuvo dificultades para convencer a los escépticos demócratas de la Cámara de Representantes y del Senado de que Irán estaba de rodillas.

De hecho, recientemente Irán puso en marcha una estrategia para presionar a la Casa Blanca a que diera luz verde a un acuerdo que favorecía al régimen de Teherán.

Si bien la maniobra no surtió efecto, puso de manifiesto la perspectiva de los generales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).

Su astucia consistía en reabrir el estrecho de Ormuz y posponer cualquier conversación sobre el programa de enriquecimiento de uranio de Irán para más adelante. Al prometer la reapertura del paso, no estaban sugiriendo ceder el control total de la vía fluvial. Una condición inaceptable.

La propuesta buscaba tentar a una administración estadounidense que tiene la vista puesta en las elecciones de medio periodo; especialmente cuando “a dos meses de iniciado el conflicto militar de Estados Unidos con Irán, los estadounidenses continúan expresando dudas significativas sobre la forma en que el presidente Donald Trump y su administración están gestionando la situación”, de acuerdo con el Pew Research Center.

Si Trump pierde el control del Senado y de la Cámara de Representantes, sus últimos dos años y medio de mandato se verán obstaculizados por un Partido Demócrata desatado.

El programa de enriquecimiento de uranio constituye el mayor desafío para Trump porque el CGRI, que dirige el programa nuclear, no está dispuesto a renunciar a esta capacidad potencial.

Trump está oscilando entre nuevas propuestas de diálogo y una nueva ronda de bombardeos para obligar a Irán a cumplir sus exigencias; el problema de la opción militar es que el Pentágono ya ha consumido una gran cantidad de misiles de largo alcance y sus existencias empiezan a escasear. Una nueva prórroga del alto al fuego ayudaría al Pentágono a reabastecerse, aunque esto requiera tiempo.

Tiempo también es lo que se necesitara para restablecer el funcionamiento del engranaje de producción y suministro petrolero “semanas y meses; en otros casos, años, sostiene Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron.

“En el sur de Asia, afecta al GLP utilizado para cocinar; en Europa, al combustible para aviones; y, en general, diversos productos están experimentando una grave escasez de suministro”, de acuerdo con Wirth.

Si bien el bloqueo naval estadounidense está teniendo un gran impacto en la economía de Irán, el cierre sostenido del estrecho de Ormuz está afectando negativamente la economía mundial.

No hay duda de que habrá que negociar algún tipo de acuerdo, de lo contrario, será una guerra interminable en la que todos saldremos perdiendo.

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