Democracia, Chevron y Coca Cola
El presidente mundial de la Coca Cola, Muhtar Kent, visitó mi país, el Ecuador, se dio la mano con el dictador Rafael Correa, sonrieron juntos, se dejaron tomar varias fotos
Ha vuelto a hacer calor en Miami, y supongo que por ese motivo de vez en cuando usted se toma una Coca Cola bien fría. Estimo también que ocasionalmente usted llena el tanque de su automóvil con gasolina de la Chevron. nEn ese caso, le conviene enterarse de lo que le voy a contar a continuación:
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El presidente mundial de la Coca Cola, Muhtar Kent, visitó mi país, el Ecuador, el jueves de la semana pasada. Durante su breve visita, el señor Kent se dio la mano con el dictador Rafael Correa, sonrieron juntos, se dejaron tomar varias fotos. Ese día, Correa tenía previsto asistir en Caracas al homenaje póstumo al ex presidente muerto de Venezuela Hugo Chávez, pero a última hora canceló el viaje. Prefirió recibir al presidente vivo de la Coca Cola. Los gobierno despóticos siempre han sido así, se adaptan a los tiempos, y a los vientos, y al color de los billetes.
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Cuando habló con la prensa -amordazada por una ley especial-, el señor Kent alabó al Ecuador por su u201cestabilidad política u201d. Se comprende, un régimen autoritario es la forma de gobierno más estable que existe, y eso es muy bueno para los negocios, como algunos los entienden.
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El alto ejecutivo informó, también, que su empresa está considerando la posibilidad de invertir 1.000 millones de dólares en este país tan estable. Precisamente ese fue uno de los temas que conversó con Correa, que no le habrá pedido a cambio, para él, ninguna comisión, ningún regalito.
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Dos días antes, el martes 4 de marzo, la Corte Federal del Distrito Sur de New York dictaminó que la justicia ecuatoriana permitió u201cactos de extorsión, lavado de dinero, fraude electrónico y manipulación de testigos u201d para perjudicar a otra empresa norteamericana, la Chevron. El juez ecuatoriano que dictó la sentencia contra la petrolera, ni siquiera se tomó el trabajo de redactarla él mismo. Recibió el texto ya escrito y le puso su firma al pie, sin modificar ni una coma.
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Al revisar las evidencias abrumadoras que le mostraron, el juez norteamericano Lewis Kaplan, que presidió el proceso en New York, concluyó que los actos ilícitos que se cometieron contra la Chevron en mi país u201cserían ofensivos para las leyes de cualquier país que aspire al Estado de Derecho, incluyendo Ecuador u201d.
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Dentro de unos pocos años, dos o tres, volveré a escribir seguramente sobre este tema. Les contaré, entonces, quizás, que a la Coca Cola la estafaron en Ecuador, en un juicio en el que seguramente se cometieron u201cactos de extorsión, lavado de dinero, fraude electrónico y manipulación de testigos u201d. El señor Kent, para entonces, ya no será el CEO de la empresa, por supuesto. Pero eso, a los accionistas de la Coca Cola, de poco consuelo les servirá.
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