¿Desafío a la libertad de expresión desde La Casa Blanca?
21 de agosto de 2018 - 19:08 - Por SONIA SCHOTT
En la mira de Trump también se encuentran el general Michael Hayden, el general James Clapper, director de inteligencia nacional bajo el presidente Obama, y James Comey, exdirector del FBI quien ya fue privado de su acceso

Estados Unidos siempre ha defendido la institucionalidad y el respeto a las libertades públicas en el mundo, como esencia de toda democracia.

Por eso, ha causado malestar en Washington que sea el propio presidente Donald Trump quien haya tomado la ofensiva en contra de medios de comunicación y de exjefes del espionaje estadounidense por expresar sus opiniones, en una nueva batalla constitucional que pone en duda su compromiso con la libertad de expresión.

Por ello, más de 300 periódicos participaron en una protesta editorial nacional la semana pasada.

Los editores de numerosos rotativos nacionales se unieron para acusar a la Casa Blanca de intentar socavar un derecho, que está protegido por la Constitución en su Primera Enmienda y que según La Corte Suprema de Justicia representa "la matriz, la condición indispensable de casi cualquier otra forma de libertad". Sin ella, otros derechos fundamentales, como el derecho al voto, se marchitarían y morirían.

Sin embargo, Trump continúa responsabilizando a la prensa por fabricar "noticias falsas". Dos palabras que ya se han convertido en una frase habitual de su administración.

Al mismo tiempo, el mandatario provocó igualmente la indignación de exmiembros, de la comunidad militar y de inteligencia, cuando revocó la credencial de seguridad a John Brennan, antiguo director de la CIA bajo el presidente Barack Obama, en retaliación por las constantes críticas públicas que hace sobre su estilo de gobierno.

El general Michael Hayden, exdirector de la CIA y director de la Agencia de Seguridad Nacional bajo tres administraciones, afirmó que las acciones de la Casa Blanca parecen decir que si alguien en la comunidad de inteligencia denuncia a la administración será castigado.

En la mira de Trump también se encuentran el general Michael Hayden, el general James Clapper, director de inteligencia nacional bajo el presidente Obama, y James Comey, exdirector del FBI quien ya fue privado de su acceso.

Quizás la crítica más inesperada a Trump por revocar el acceso de seguridad de Brennan provino del almirante William McRaven, quien dirigió el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) de 2011 a 2014 y fue el cerebro de la operación de los Navy Seals en Pakistán en 2011, que condujo a la captura y muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

El almirante retirado trabajó con John Brennan, como director de la CIA, durante toda la misión para perseguir a bin Laden, en una operación liderada por la CIA.

En un artículo de opinión escrito para The Washington Post, McRaven defendió a Brennan diciendo que es uno de los mejores servidores públicos que ha conocido y desafió a Trump a revocar también su autorización de seguridad.

“Consideraría un honor si llega a revocar mi autorización de seguridad, así puedo agregar mi nombre a la lista de hombres y mujeres que se han manifestado en contra de su presidencia"

Que uno de los héroes de la batalla contra el terrorismo internacional ataque a su propio Presidente, es realmente extraordinario.

Es cierto que Trump no es el primer gobernante acusado de tratar de minar la libertad de expresión en Estados Unidos. El presidente Richard Nixon también libró una guerra contra la prensa cuando enfrentaba la posibilidad de un juicio político por el escándalo de Watergate.

Los demócratas por su parte llegaron a comparar la acción de Trump contra Brennan con la llamada "lista de enemigos", que Nixon elaboraba con los nombres de opositores políticos a quienes quería castigar.

En cierta manera, Brennan no ha ayudado a su causa. Se supone que los jefes de inteligencia no se inmiscuyen en política, pero al parecer ha decidido criticar a Trump sobre la base de que sus decisiones han sido tanto inconstitucionales como peligrosas para la democracia estadounidense. El general Hayden comparte el mismo punto de vista.

Para el Presidente, estos exmiembros del espionaje profesional son enemigos que están tratando de demostrar que hubo colusión entre la campaña de Trump y Rusia para evitar que Hillary Clinton ganara las elecciones presidenciales.

El punto está en que a diferencia de los derechos políticos, las libertades públicas no buscan la conformación de la voluntad del Estado, sino la expresión de la sociedad subyacente al Estado, la expresión de su vida propia que puede no ser plenamente coincidente con la administración de turno