Diálogo, pero no así
La dictadura venezolana es parte dependiente de un proyecto transnacional no democrático liderado por la dictadura castrista
Los hechos demuestran que la diputada Machado tiene razón. nEl régimen de Maduro es una dictadura en el sentido mas estricto del término. No queda en Venezuela ni rastro del u201cestado de derecho u201d. Es la voluntad de un régimen la que se impone por encima de la ley, se violan los derechos humanos, no hay división ni independencia de los poderes públicos, hay perseguidos, presos y exiliados políticos; no hay elecciones libres, no hay libertad de prensa. No existe ninguno de los elementos esenciales de la democracia. n
La Cuba dictatorial está luchando en territorio venezolano su propia subsistencia. No solo por razones económicas, sino porque los efectos políticos de la crisis y el derrumbe de su principal socio, son devastadores y terminales para su reciclado neocomunismo y son el peor ejemplo para un pueblo cubano ansioso de libertad. nEn ese contexto desde La Habana y Caracas han articulado la mas dura estrategia interna e internacional.
En Venezuela no se ha escatimado la violación diaria de los derechos humanos, con asesinatos, secuestros, violaciones, agresiones, allanamientos, apresamientos, al más puro estilo castrista, con estructura, mando e incluso con personal cubano; manipulación del poder judicial como parte del aparato represivo; asesinato de la reputación de los adversarios convertidos en enemigos públicos; censura y expulsión de medios de comunicación; propaganda oficialista, control de la opinión pública. Todo como en Cuba. n
No pudiendo derrotar con violencia a la juventud y al pueblo venezolanos, puesta la dictadura en evidencia, han maniobrado el camino del u201cdiálogo u201d, del que han marginado a la OEA, a las Naciones Unidas y al Papa, porque necesitan ser dueños del árbitro y UNASUR es parte de su aparato.
En 2008 fue este ente el que desde Santiago de Chile y con imposición de Chávez, mantuvo a Evo Morales en el poder para que consolide la dictadura del siglo XXI en Bolivia. Ahora debe funcionar a favor del dictador venezolano, sin avisar siquiera cuáles son los puntos del diálogo o qué se negocia en el mismo.
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Diálogo es una discusión o trato en busca de avenencia, de un convenio o de un acuerdo. Lo que está haciendo la dictadura en Venezuela es una u201csimulación u201d, necesita ganar tiempo, descomprimir, dividir a la oposición, engañar para permanecer en el poder. Lo ha confesado el propio dictador Maduro esta semana al responder a Lula: u201cno tengo nada que negociar con nadie... ni negociación ni pacto u201d. nEl diálogo así, es solo una maquinación más de la dictadura.
María Corina Machado tiene razón, así se trata de un u201cdiálogo para estabilizar la dictadura u201d. Un verdadero diálogo debe buscar salidas al problema, soluciones, acuerdos, reconocer la realidad objetiva y tener mediadores confiables e imparciales. Diálogo sí, pero no así.
* Director del Interamerican Institute for Democracy
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