“Ni sé ni me interesa, el brete que pasa en Naciones Unidas no se refleja en mi cocina y mucho menos en el poste de la luz de mi barrio”. Melissa me asegura que tiene cosas más importantes en que pensar, pero le insisto en que el espectáculo estilo “brigada de respuesta rápida” montado por el canciller de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla and Company en Nueva York fue para alquilar balcones.
Diplomacia pandillera
Vivencias que toman forma de relatos y conllevan a la reflexión
“Los dos bandos están comiendo catibía con eso del bloqueo, embargo, o como quieran llamarlo, ¡eso es humo!, en naciones unidas, pero humo al fin”
Melissa vive en Matanzas y dice que allá este brete no le interesa a nadie, “solo a los cuatro viejos con medallas que siempre salen a celebrar la supuesta victoria de la dignidad, olvidando que todos los años hablan la misma mierda”.
Yo vuelvo con mi historia de ridículos golpes en la mesa, gritos y hasta carreritas por los pasillos del salón de Naciones Unidas que los cubanos, aspirantes a diplomáticos, montaron en medio del evento. “Bueno, no superaron a Nikita, porque no se quitaron el zapato”, se burla Melissa, “¿Cómo era aquello que decía Máximo Gómez de nosotros?, ¿que si no llegábamos era porque nos pasábamos?, ¡que claro estaba el viejo ese!, nos conocía bien”
Desde el exilio Jorge Barten cuenta que se quedó boquiabierto con la puesta en escena del comando cubano, “lo peor es que para el racero oficialista eso fue una gran batalla, no una chusmería barata”, le agrego que además lo disfrazarán de una épica victoria contra el imperialismo”, ambos reímos y repasamos el amplio archivo de esas supuestas victorias que acumula el régimen de La Habana, que van desde los muertos inútiles en el secuestro de Nicolás Maduro, pasando por los constructores sacrificados en Granada, hasta la ruina del país por el cuento del polo científico inventado por Fidel.
“Uno de los diplomáticos pedía time out, con un gesto desesperado de entrenador deportivo, como si los diplomáticos fueran sus alumnos en una academia de béisbol”, me recuerda Barten, yo visualizo al que con cara de velorio golpeaba una especie de aparato eléctrico contra la mesa, mientras el canciller del régimen, siempre en español, llamaba mentiroso al embajador norteamericano.
“Ya hemos visto a Bruno cojear con el inglés”, comenta Barten, “en una conversación con el canciller ruso, Lavrov le preguntaba en inglés cuando pensaba regresar a Cuba y el Bruno le contestaba que sí, que se sentía de lo mejor... antes al menos les daban una preparación básica, ahora los lanzan al ruedo sin un idioma al menos”
Según Melissa la falta de preparación y el poco profesionalismo se ve en todas las esferas del régimen, “ya ni los médicos son los de antes, tienen hasta faltas ortográficas en las recetas”, Melissa busca en su cartera un método escrito por el doctor que la atiende para mostrarme en la cámara del teléfono la palabra antibióticos con uve, escrito con una caligrafía de escuela primaria, “no es de un niño, es del médico del policlínico”.
Le pregunto si esa caída del nivel cultural también se ve entre los militares y los policías, “peor muchacho, los médicos la cagan cuando escriben, los policías hasta cuando hablan, porque no estoy seguro de que sepan escribir”
Le insisto entonces, ¿cómo es posible que con semejante depauperación sigan controlando el poder?, “son más violentos que antes, la agresividad ha crecido inversamente proporcional a la educación, cualquier funcionario te parte pa’arriba cuando se ve sin argumento, para ellos somos una banda de pendejos a los que hay que salirle al paso a punta de bota, y en mi caso, créeme, con cuatro gritos me controlan”
Barten cree que se siguen corriendo hasta el final del pasillo, porque con cada puesta en escena de semejantes estupideces asustan hasta a los países que quisieran seguir de aliados, imagínate las miraditas entre los cubanos y la delegación venezolana ahora que Delcy tiene novio nuevo”
Melissa cree que va a bajar la tensión en Cuba, “viene el invierno y es más fácil dormir sin luz con la temperatura fresca”, ella misma se reprocha, “a donde hemos llegado, fíjate que soy capaz de hacer semejante razonamiento, dormir mejor con el piso fresco por el frente frio, Dios mío”
Le pregunto por el ánimo de los cubanos, “por el suelo, ustedes no van a hacer nada, ya comprendimos que hay Díaz-Canel pa’rrato”
Le insisto con las medidas de Trump, si ve alguna consecuencia, “estamos cayendo por un agujero infinito, siempre hacia abajo, da igual a quien le tiren la culpa, seguimos cayendo”
Barten cree adivinar por dónde viene la programación de televisión cubana por estos días, “ya tienen a los nuevos héroes, los cubanos de la ONU, se los van a sacar hasta en la sopa, con música de fondo y todo, quizás hasta pongan en cámara lenta los golpes sobre la mesa, para darle el toque romántico patriótico”
Los diplomáticos cubanos se ven como pandilleros, dejando claro lo que puede pasar en el futuro de la isla si en cualquier variable los dejan quedarse en el poder. El embajador de Estados Unidos fue preciso en su discurso, si esto es con cámaras y en un lugar público, imagínense lo que le hacen a su pueblo en la privacidad del sistema, con la impunidad de los esbirros que reprimen a cubanos como Melissa.
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