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opinión

Drones iraníes, armas biológicas y promesa sanguinaria de Cuba

Los servicios de inteligencia estadounidenses aún no han podido descartar con objetividad la capacidad real del arma de exterminio masivo, biológicas y químicas, y la amenaza bioterrorista de Cuba

Por OSCAR ELÍAS BISCET

Cuba: La capital del comunismo en el siglo XXI. Título de un informe del Departamento de Estado, liderado por el secretario Marco Rubio, publicado el 20 de julio de 2026. En 107 páginas recogen de forma sintetizada, amena, objetiva, la historia de injerencia y violencia extrema de la izquierda radical, dirigida por el régimen cubano para socavar la soberanía y seguridad nacional de los Estados Unidos de América.

Algunas de las conceptualizaciones del informe del Departamento de Estado sobre Cuba

“La ola de terrorismo de extrema izquierda que azotó los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX no solo fue inspirada en Cuba, sino también facilitada activamente por dicho país”. El objetivo era hacer efectivo “todo el rechazo radical de la cultura, la historia y la identidad occidentales en todas sus formas”.

“Castro se organizó en torno a su singular ambición de exportar su revolución al hemisferio. Y ningún enemigo ocupó un lugar más alto en su lista que los Estados Unidos”. Para esto sus secuaces convirtieron en “un grito de guerra” las palabras de Fidel: ´El deber de todo revolucionario es hacer la revolución´; sin embargo, él negaba repetidamente ser un comunista”.

“La Cuba moderna encauza información e inteligencia que sus agentes recopilan en los Estados Unidos a Estados adversarios como China, Rusia, Irán y Corea del Norte”. Y que “ahora se compartía con una nueva constelación de Estados y grupos hostiles”.

El presidenciable Jeb Bush, gobernador de Florida (1999-2007), presentó en una conferencia de la ONG Unidos contra el Irán Nuclear, 10 de julio de 2026, la existencia de drones iraníes en Cuba y la considera una amenaza no solo del régimen cubano sino también de Irán para EEUU.

En la conferencia se exhibió un dron iraní tipo Shahed-136 Kamikaze. Que tiene la capacidad de volar autónoma y neutralizar objetivos a grandes distancias; puede llegar hasta la Ciudad de Nueva York y golpear con extrema exactitud a ciudades floridanas como Tallahassee, Jacksonville, Miami o Palm Beach.

El Shahed-136 Kamikaze tiene la estructura de ala delta y su fuselaje de fibra de vidrio o carbono, con un peso de 200 kg, largo 3.5 metros y de envergadura 2.5 m, alcanza una distancia de más 2 000 km a una velocidad de 180 km/h. Son teledirigidos y no tripulados, utilizan el sistema de posicionamiento satelital BeiDou o GLONASS.

La ojiva o carga explosiva del Shahed-136 es de entre 20 y 40 kilos, aunque los rusos la modificaron hasta 90 kg. Las ojivas pueden ser de carga hueca, perforantes y multifuncionales, de igual forma carga municiones termobáricas. Este funcionamiento no puede definirse sin que la ojiva sea visible; puede ser una tecnología de doble uso y transportar el arma de destrucción masiva: biológica y química.

La administración del presidente George W. Bush (2001-2009) investigó un programa ofensivo de producción de armas biológicas y químicas por parte del régimen castrocomunista, de sus instituciones biotecnológicas y farmacéuticas y las transferencias biotecnológicas a países terroristas que usarían ese tipo de armas contra sus connacionales, tales como Irak, Libia, Siria e Irán.

A pesar de los esfuerzos de la administración Bush por demostrar la fabricación de armas biológicas y químicas en Cuba y como amenaza a la seguridad nacional de EEUU; llevadas al Comité de Servicios Armados del Senado y de la Cámara de Representantes, antes lo había realizado el congresista Lincoln Díaz-Balart (1998), y estos esfuerzos no avanzaron, los silenciaron bajo los influjos de agentes infiltrados del régimen de Castro.

Del mismo modo, la poderosa influencia del expresidente Jimmy Carter y su ONG Centro Carter promovieron los objetivos de no fabricación de estas armas de muertes masivas después de visitar al narcotirano Fidel Castro y al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

Cuando la vista de Cartel al CIBG existían cerca de cinco decenas de centros biotecnológicos y farmacéuticas en el país. Él solo visitó uno. Además, la fabricación de armas biológicas o químicas puede estar enmascarada, incluso en el mismo lugar soterrado. El expresidente ya conocía de las decenas de túneles del Berlín hitleriano.

Asimismo, en Cuba, en muchos lugares y en especial La Habana, están llenos de túneles militares, al estilo de Berlín nazi y Gaza. Los terroristas del grupo Hamas construyeron túneles debajo de escuelas, hospitales y centros religiosos (mezquitas), donde escondían sus armas bélicas.

El designado gobernante Migue Díaz-Canel y sus secuaces han prometido un baño de sangre si EEUU intenta liberar al pueblo cubano. Quizás este pensamiento perverso sanguinario se ampare en la posesión de más de 300 drones iraníes y la capacidad de transportar cualquier tipo de municiones, hasta biológicas y químicas, y un ataque enjambre sorpresivo al territorio estadounidense.

Los servicios de inteligencia estadounidense aún no han podido descartar con objetividad la capacidad real del arma de exterminio masivo, biológicas y químicas, y la amenaza bioterrorista de Cuba.

El presidente Donald Trump ha definido con claridad facultativa la amenaza a la seguridad nacional que es Cuba comunista y prometió investigar si existen los drones iraníes en suelo cubano y dar una respuesta consecuente a esos resultados. Ya mostró su potente arma de microondas que neutraliza al momento y en el aire a un enjambre de drones.

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