“No entiendo de que se quejan si él siempre se comportó con la misma desfachatez”, Lidia remenea la cintura de forma grotesca, hasta vulgar, para darle fuerza a su planteamiento, “Esto es San Isidro, gozadera con sentimiento, los que se inventaron el mártir al estilo bíblico fueron ustedes aquí en Miami”, ahora Lidia se para en firme, como militar en desfile y pone cara de sobriedad, “el tipo siempre ha sido un loco incoherente y así sacó de paso al régimen y se convirtió en el más mentado de los opositores”
El agrio de nuestro vino
Vivencias que toman forma de relatos y conllevan a la reflexión
Sin duda Lidia tiene recursos histriónicos para repartir, ahora luce como el pensador de Rodin con mano en la quijada y todo para espetarme: “¿Por qué coño quieren que se parezca a Martí?, él siempre ha estado más cerca de Juana Bacallao que de Antonio Maceo”.
Lidia se cree obligada a explicar sus razones para seguir apoyando a Luis Manuel Otero Alcántara ahora que sus polémicas declaraciones en Miami han removido el piso a muchos en el exilio.
Chelsea Linn se declara decepcionada, “su pintura ¡una mierda!, su verbo ¡un desastre!, su cuento de los últimos días ¡literalmente perturbador!, me siento como que me han colado a alguien en la fiesta”
Soto es más categórico, “tengo la misma sensación que cuando Tortoló en Granada, lloramos a un muerto y luego apareció rozagante”.
No entiendo la comparación con el coronel cubano desprestigiado por el régimen de La Habana luego de que no se dejó matar en la invasión de Estados Unidos a la isla del Caribe en 1983. Fidel lo culpó de haberlo traicionado cuando necesitaba desesperadamente un batallón de mártires y no aviones que regresaban repletos de sobrevivientes.
Soto explica que se sintió igual de decepcionado entonces que ahora, “luego de sufrir cada huelga de hambre, cada golpiza y enfermedad, el tipo me llega gordo, hablando de casa con piscina y tomando cerveza o wiski chino con los represores, ¡qué cosa!”
Ernesto Morales se declara indignado: en su podcast de esta semana el periodista cubano americano ha lanzado al aire la duda total sobre el pasado de Luis Manuel, “ahora mismo hay quien se pregunta si realmente estuvo preso”
En su popular espacio de internet, Morales cuestiona hasta a los allegados de Alcántara, quienes le trasmitían las noticias periódicas de sus desgracias y por quienes, en solidaridad, levantó la voz reclamando la libertad del artista plástico. “el síndrome de Estocolmo o le está haciendo el juego a la seguridad del estado cubana, consciente o inconscientemente”
Morales está convencido de que Alcántara no es un enajenado, “a él le constaba que lo estaban grabando y que esos videos saldrán en algún momento, quizás lo presionan con eso, al mejor estilo del chantaje revolucionario”.
José Daniel Ferrer el reconocido opositor que ha guardado prisión en diversas oportunidades se ríe de las críticas al opositor, “de que estuvo preso, lo estuvo, hay diferentes tratamientos en dependencia de la cárcel y el jefe de la prisión que te toque”, indirectamente lo defiende en el programa de radio del periodista Félix Guillermo, “todo es un plan, incluso los últimos días de bonanza que le obligaron a pasar en la casa con piscina donde le tenían secuestrado, era parte de una activa bien pensada, una prueba del miedo que le tienen”
“Borrón y cuenta nueva”, recomienda Chelsea Lynn, “el tipo no es lo que vendió, que bueno que está libre, pero que se vaya al Walmart que le toca como trabajo o que viva de los dibujos horrorosos esos que garabatea, si es que alguien se los compra”
Le recuerdo lo que dijo Margaret Tacher de Francis Bacon. Cuando le hablaron del reconocido pintor inglés, la primer ministro británica preguntó: ¿no será ese tipo horrible que pinta pedazos de carne espantosos?
“Créeme que hay un abismo de distancia entre Bacon y Alcántara”, me asegura Chelsea, “y que tampoco me lo vendan como Gandhi porque es la versión bufa de la resistencia pacífica”.
Mientras tanto Ferrer asegura en la radio de Miami que nadie como Luis Manuel ha puesto contra las cuerdas al régimen y lo ha obligado a respetarlo, incluso detrás de las rejas, al punto de liberarlo repuesto y con sus pinturas. “esa fue la presión internacional, no otra cosa”.
Lidia que ha vuelto al baile en su versión tropical del método Stanislavski dice que estamos viviendo un crimen de personalidad, “los infiltrados de aquí tienen la misión de volverlo un payaso, en eso están: que si gordo, que si maricón, que si el reloj caro, que si pinta más que Picasso”
¿Y si el infiltrado es él?, me insiste Soto desde el patio de su casa.
José Daniel Ferrer se ríe nuevamente con el periodista Félix Guillermo, “a todos, alguna vez, nos cargan el San Benito del infiltrado”.
Chelsea me apunta con su índice acusador, “no te quiero ver comprando uno de los dibujitos, por favor”
Le digo que nuestro vino es agrio, pero es nuestro vino, Chelsea pone cara de asco, “ese vinagre que se lo tome otro, yo ni por receta”
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