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El futuro de Cuba en una jugada

Medio centenar de influyentes ciudadanos norteamericanos y cubanoamericanos acaba de pedirle al presidente Barack Obama que amplíe las relaciones económicas entre Estados Unidos y Cuba. Las medidas que sugieren -no muchas, pero sí muy significativas-, tendrían el efecto inmediato de inyectar un enorme volumen de dólares hacia la isla, con lo cual, sin duda, se fortalecerá en el corto plazo la dictadura de los hermanos Castro. Por ese motivo, otros cubanoamericanos se oponen a la propuesta, algunos con visible enojo.

nSe me ocurre que quizás los autores de la carta tuvieron en mente una estrategia que se emplea con mucha frecuencia en el juego de ajedrez: ofrecerle al adversario una victoria momentánea, pero sólo con la intención de arrebatarle más adelante la iniciativa en la partida y el control de un sector dominante del tablero.

nEl gambito de dama es un ejemplos muy conocido. Consiste en que las blancas, apenas comienza la partida, ofrecen en sacrificio uno de sus dos peones más importantes, el que está colocado justo delante de la dama. Si las negras aceptan, el beneficio que logran es momentáneo, porque luego, de modo casi inevitable, deben permitir que las blancas se recuperen, ya que si insisten en conservar su ventaja, lo más probable es que acaben debilitando considerablemente su posición.

nSi Estados Unidos amplía sus relaciones económicas con Cuba, el régimen cubano recibirá al inicio un salvavidas: un montón de divisas ingresará a la isla, justo en momentos en que la Venezuela chavista, el gran proveedor, se comienza a hundir. La burocracia comunista -además de robarse una buena tajada de esos dólares- podrá reparar algunas escuelas, medio abastecer ciertos almacenes y distribuir ciertas medicinas básicas. La angustia, la desesperación y el descontento de la población, con eso, se verá menguada, y los argumentos de los opositores parecerán debilitarse.

nPero si uno revisa la historia de muchos países donde se derrotó a las tiranías se encuentra un fenómeno muy interesante: las grandes rebeliones no se han producido en los momentos de mayor angustia y desesperación económica sino justo después, cuando luego de una gran catástrofe, sobreviene una ligera mejoría, que devuelve las expectativas y las esperanzas. Es en un contexto así, cuando los descontentos constatan que hay margen económico para atender sus reclamos e intuyen que la protesta podría obtener recompensa, que éstos se animan a expresar más abiertamente su estado de ánimo y, luego, incluso a pelear.

nPor supuesto, no hay ninguna garantía de que un gambito conduzca necesariamente a la victoria. Es más, si el jugador no es muy experimentado, podría derivar en una catástrofe. No ocurre tanto con el gambito de dama pero sí con el gambito del rey, cuando se ofrece otro de los peones, el que está colocado justo delante de la pieza más importante del tablero. Se lo utiliza poco en la actualidad porque dicen los expertos que hay que ser un jugador muy hábil para no cometer un error. Si eso ocurre, entonces el sacrificio, lejos de debilitar al oponente, se transforma en la oportunidad que éste requiere para salirse con las suyas.
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