ver más
amor

El ligar se va a acabar

Tengo amigos que están muy deprimidos. La distancia social obliga a las personas que quieran buscar pareja a intentarlo por modos extraordinarios
Por ITXU DÍAZ

Ese moscardón de Cupido está desesperado. Cada vez que lanza una flecha, todo el mundo se tira al suelo y le grita: “¡A ver, idiota! ¿La has lavado con una solución hidroalcohólica antes? ¡Cuánta gente habrá metido hoy las zarpas en tu aljaba! ¡Imprudente, cochino!”. En realidad, no me da pena. Siempre he pensado que el enano con alitas es el dios más cursi de la mitología romana. Se tarda dos o tres desengaños amorosos en comprender a fondo por qué es hijo de Venus, la diosa del amor, y de Marte, el dios de la guerra. Sutileza mitológica. Los romanos no daban puntada sin hilo.

Y es que el coronavirus ha destrozado el amor. Lo siento por los que se han pasado la pandemia en el gimnasio confiando en deslumbrar a su crush al salir al mundo exterior. La realidad es fea como un pulpo. De todos modos, si eres tío y ligabas poco antes de la pandemia, puedes estar tranquilo, ahora ligarás lo mismo que todos los demás: nada. Esto es el socialismo real pero cambiando la política económica por la política amorosa.

Durante las últimas décadas, las aves rapaces nocturnas fueron desarrollando complejas técnicas de cortejo discotequero. A saber, el acercamiento controlado, el reconocimiento de zona, la selección de la presa, la invitación al baile, el juego de miradas, la extensión de tarjeta para pagar las copas, y la sonrisa de ganador. Todas ellas infructuosas hoy. Conquistar a una chica manteniendo la distancia de seguridad que recomienda la OMS parece más bien el reto de un nuevo reality show que algo que puedas incorporar cómodamente a tu experiencia de vida sin sentirte inmensamente gilipollas.

Tengo amigos que están muy deprimidos. La distancia social obliga a las personas que quieran buscar pareja en un pub a intentarlo por modos extraordinarios. No sé, cosas locas, como hablar o así. Esto fulmina en un segundo a los aspirantes ebrios, a los mudos, y a buena parte de las estrellas de TikTok. Pero para los restantes que tampoco saben exactamente cómo abordar una conversación en una discoteca, mi consejo es que se ocupen de los temas más inverosímiles de la parte oscura de la literatura medieval. Eso ahuyenta a las rubias. Me lo ha dicho una morena. Sea como sea, lo importante es acotar el objetivo. Si tienes que conquistar a tu chica a gritos en la discoteca hablando de algo que la impresione, pero a distancia, debes seleccionar un poco a quién te diriges, o parecerás un gurú mesiánico rodeado de los fieles de tu secta en los instantes previos a un ritual de suicidio colectivo.

Antes del coronavirus el amor no atravesaba su mejor momento. Había que ir al gimnasio antes de intentar ligar cada verano y eso es como darte a elegir entre tener pareja o beber cerveza. ¿Para qué quieres un novio con este calor? ¿Qué te diferencia de un hámster en un gimnasio? ¿Qué podrías hacer este verano sin cerveza? ¿Acaso puedes beberte a tu pareja? Ciertamente, no entiendo las dudas de algunos.

Por otra parte, la izquierda, la misma que dio el coñazo con el Verano del Amor como si hubieran inventado el sexo, no facilitaba las uniones, inmersos en su última campaña de enfrentamiento de mujeres y hombres, como si nosotros y ellas no nos hubiéramos peleado perfectamente durante 2000 años sin que nos enseñaran a hacerlo Oprah Winfrey, Meryl Streep y el Príncipe Harry, que ahora también es feminista. Feminista, abstemio y moreno.

Al final, con el coronavirus, el asunto de los amoríos se ha vuelto imposible. La sombra de la sospecha empaña la locura del amor –esta sandez podría ser de Jodorowsky, pero es mía–. Además, bailar de lejos no es bailar, cantó el futurólogo Sergio Dalma allá por el 1991. Y todo por no hablar de la tela que llevamos tapándonos la boca, que ya parece que vivimos bajo la sharia, que yo hasta he aprendido a ladrar, y que los besos con mascarilla quedan muy románticos en la portada de Vogue pero, siendo sinceros, como todas estas relaciones sociales en en tiempos de pandemia, se parecen un poco a la copla de Rubén Darío: “Casi, casi me quisiste / casi, casi te he querido / si no es por el casi, casi / casi me caso contigo”.

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar

video