El término dama de hierro se hizo popular en los años 1970 gracias a la primera ministra británica Margaret Thatcher, llamada así por los medios de comunicación soviéticos de la época, por su fuerza y determinación para negociar los asuntos de Estado.
La dama de hierro estadounidense
Otras mujeres líderes mundiales, como Indira Ghandi, de India, Golda Meir, de Israel, o Angela Merkel, en Alemania, compartieron el apodo por demostrar características similares en el desempeño de sus funciones.
Ahora, la lista aumenta con una estadounidense.
Sin lugar a dudas, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, demostró ser la mujer más poderosa de Estados Unidos, luego de lograr doblegar políticamente al presidente Donald Trump.
Su determinación para no conceder ni un dólar a la construcción de un muro fronterizo con México, a cambio de terminar el cierre parcial del Gobierno, no sólo obligó al mandatario a considerar por primera vez la posibilidad de un compromiso con su rival política, sino que también forzó a figuras republicanas de alto rango a situarse del lado de los demócratas, debido a la creciente ansiedad nacional por el impacto económico y social de la paralización gubernamental.
El líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, dejó en claro que la estrategia puesta en práctica por la Casa Blanca no fue una jugada afortunada.
Y aunque el arreglo sea solo temporal, Trump tuvo que darse cuenta al final de que no tenía más salida que ceder y poner fin al cierre de Gobierno más prolongado de la historia del país y firmar un presupuesto federal que no incluyó financiamiento para su muro.
Es cierto que Trump intentó minimizar el efecto, pero recibió una dura lección política de manos de su principal adversaria en el Congreso, y aunque advirtió que todavía puede declarar una emergencia nacional, la victoria de Pelosi hace probable que cuando las conversaciones sobre inmigración comiencen nuevamente, Trump se vea obligado a pactar por un compromiso diferente.
Pelosi se ha mantenido firme señalando que no habrá fondos federales para construir un muro y las encuestas no han permanecido indiferentes.
Según el Pew Research Center, alrededor de seis de cada diez estadounidenses desaprueban el manejo del presidente Donald Trump durante las negociaciones sobre el cierre, mientras que una proporción casi igual desaprueba a los legisladores republicanos coincidiendo con otras encuestas recientes, que han denotado que Trump y los republicanos en el Congreso son considerados más responsables que los demócratas.
Es decir, muchos más votantes culparon a Trump que a Pelosi, por el cierre del gobierno.
Según Gallup, el presidente Trump tiene un 37% de aprobación frente a un 59% de desaprobación y las encuestas del The Wall Street Journal y el canal NBC reflejan que el rechazo a su gobierno ha subido 11 puntos.
Para Trump, a quien le gusta hablar de su popularidad, debe haber sido un duro golpe.
En términos del espinoso tema de inmigración, Gallup sostiene que los niveles de satisfacción de los estadounidenses con la inmigración en Estados Unidos bajaron a 34%, de un 40% hace un año, en gran parte atribuible a una caída en la popularidad de los republicanos.
Ahora, con el Partido Demócrata produciendo nuevos candidatos casi todas las semanas para las elecciones presidenciales de 2020, Trump no puede permitirse dejarse ver como un perdedor y menos dentro de su propio partido.
Senadores republicanos ventilaron su molestia con el vicepresidente Mike Pence por el ultimátum del Trump sobre el muro fronterizo y la senadora por Maine Susan Collins dijo que “los cierres de Gobierno nunca son una buena política”.
No hay duda de que el Presidente percibió el mensaje, pero ahora está en una encrucijada: cumplir sus promesas o perder a sus partidarios.
Recientemente, un comentarista de la cadena FOX, afecta al Gobierno, criticó su debilidad ante los demócratas.
Seguramente otro mes de cierre parcial del Gobierno habría mermado aún más las posibilidades de Trump para ser reelegido como presidente en 2020.
El estancamiento político en Washington ha cambiado por ahora el panorama político.
Si un demócrata llega a la Casa Blanca en 2020, Pelosi pasará a la historia como la dama de hierro que dio al traste con los sueños de reelección del mandatario más controversial que Estados Unidos jamás haya tenido.
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