ver más
ANÁLISIS

La patria extendida

En términos sociológicos, nos hemos convertido en un migrante altamente preparado, flexible, noble, aguerrido y con fuerte capital multicultural. Una combinación hermosa y rara a la vez, de monte, rio, urbe y acuarela

Por ORLANDO VIERA-BLANCO

La patria, cuando se rompe, no desaparece: se transforma. En el caso venezolano, esa transformación ha sido tan profunda que obliga a repensar las categorías mismas con las que entendemos a una nación. Ya no basta con el territorio, ni con la historia, ni siquiera con el poder. Venezuela—en este tiempo de fractura—se ha convertido en otra cosa: una geografía humana dispersa, una inteligencia colectiva extendida, una red global de talento que desafía la noción clásica de Estado.

Desde niños convertidos en adolescentes que han ganado becas para ir a las universidades más prestigiosas del mundo hasta distinguidos profesionales, intelectuales, músicos y atletas, Venezuela ha universalizado su bandera, hondeando su linaje con excelencia.

Hay países que se miden por su tamaño. Otros por su influencia. Pero existen—y son raros—aquellos que sólo pueden medirse por la calidad de su gente, por los logros de los hijos de la patria. Venezuela pertenece hoy a esa categoría. Su diáspora, lejos de ser una simple consecuencia del colapso, se ha convertido en una de sus mayores fortalezas históricas. No como nostalgia, sino como potencia activa.

Como escribió Isaiah Berlin, “la verdadera libertad es la posibilidad de ser aquello que uno tiene la capacidad de ser”. La diáspora venezolana—forzada, pero no pasiva—ha hecho de esa posibilidad una práctica cotidiana. Ha convertido el desplazamiento en afirmación, la pérdida en reinvención.

Llevo tu luz y tu aroma en mi piel... La raíz invisible.

Dicen que las letras y las melodías no se aprenden sino que se cantan porque se sienten, siendo que las cuerdas de un cuatro no tienen fronteras. Aun en medio de la anomia, vibramos y sudamos nuestro gentilicio con educación. Antes de la crisis, Venezuela construyó silenciosamente uno de los sistemas educativos más sólidos de América Latina. Instituciones como la Universidad Central de Venezuela [UCV] y la Universidad Simón Bolívar [USB] formaron generaciones con estándares que competían globalmente. Ese legado—a diferencia de otras infraestructuras—no colapsó con la economía. Se trasladó. Y en ese traslado ocurrió algo decisivo: el conocimiento acumulado se multiplicó al entrar en contacto con ecosistemas más complejos. No fue una fuga de cerebros, fue una redistribución de inteligencia y talento genuino que ha salido a relucir por el mundo.

Figuras como Rafael Reif [Venezolano graduado de Ingeniero Eléctrico en la Universidad de Carabobo], presidió el Massachusetts Institute of Technology [MIT], universidad #1 del mundo en tecnología, ingeniería y ciencias. A su lado, nombres como Baruj Benacerraf [Premio Nobel de Medicina en 1980 por sus aportes a los sistemas inmunes] o Manuel Blum [Premio Turing 1995, considerado “Nobel” de la informática] por sus aportes a la criptografía. Talento venezolano que no es circunstancial, sino estructural. Aquí resuena John Locke: “la educación comienza al hombre, pero la reflexión lo perfecciona”. El venezolano emigrante no improvisa. Parte con una arquitectura intelectual ya formada. En contextos competitivos marca la diferencia…llevando en la sangre la espuma del mar, el horizonte en sus ojos, y el cuatro en el corazón…

No envidio el vuelo ni el nido al turpial. La conquista silenciosa.

Soy como el viento en la mies, dice la prosa. Una de las características más notables de la diáspora venezolana es su capacidad de inserción en las estructuras más sofisticadas del poder. Mujeres y hombres que viajan como la brisa, que abren sus puertas y ventanas, sin que falte una cerveza, una arepa y un café para compartir. Nuestra casa es tu casa. Nuevas generaciones de profesionales han sabido competir y destacarse en posiciones claves de las corporaciones más importantes del mundo. En tecnológicas como Google o Amazon, ingenieros nuestros brillan en sistemas distributivos, logística y machine learning; así como en Tesla [ingeniería y software] o Microsoft [legal Counsel].

En la NASA figuran varios ingenieros en entornos aeroespaciales. Nataly Aponte, Ivette Rivera, Evelyn Mijares, José Aponte, han seguido la tradición iniciada por Humberto Fernández-Morán, ilustre compatriota nacido en Maracaibo [1924], quien estudió medicina en Alemania-Universidad de Múnich-donde se graduó con honores a una edad inusualmente temprana. Su formación europea marcó profundamente su rigor científico y su enfoque experimental. Su contribución más importante fue el desarrollo de avances revolucionarios en la microscopía electrónica, en particular la invención del cuchillo de diamante (Diamond knife), una herramienta que permitió cortar muestras biológicas con una precisión nunca antes alcanzada. Tuvo una carrera internacional destacada. Trabajó en instituciones de primer nivel como Massachusetts Institute of Technology, Universidad de Chicago, NASA.

El caso de Horacio Gutiérrez en The Walt Disney Company, ilustra otra dimensión: la influencia normativa. Desde la propiedad intelectual hasta entretenimiento global. Orgullo Venezolano de nuestra alma mater [UCAB] que ocupa uno de los cinco puestos topes de la legendaria corporación.

Soy desierto, selva, nieve y volcán… Interpretar el mundo desde la diáspora

El talento venezolano no sólo ejecuta; también interpreta. En el ámbito académico, su influencia ha sido decisiva. En Harvard Kennedy School, Ricardo Hausmann ha redefinido la comprensión del desarrollo económico a través de la teoría de la complejidad. Moisés Naím ha analizado las transformaciones del poder en la era global, convirtiéndose en una referencia intelectual.

Como escribió Michel de Montaigne y su "¿Que sais-je?” (¿Qué sé yo?). Pues eso: Soy desierto, selva, nieve y volcán. Palabra hecha canción que es mitad de quién la pronuncia y mitad de quien la escucha… Los venezolanos hemos logrado que el mundo nos vea, nos oiga y nos sienta. Un sentimiento nacional que ha influido en el desarrollo y en el poder, en la libertad, la democracia, la justicia y la paz. El Nobel de la Paz otrogado a Maria Corina, define quienes somos, que sabemos hacer.

Otra referencia destacada es Miguel Rodríguez F.—economista y exministro de Planificación de Venezuela—y su papel como arquitecto intelectual del programa de reformas económicas conocido como “El Gran Viraje” (1989) durante el II gobierno de Carlos Andrés Pérez. Rodríguez no fue un político tradicional, sino un técnico e intelectual de alta formación internacional: Doctorado en economía en Universidad de Harvard; Estudios en Universidad Yale; asistente del premio Nobel James Tobin. Esto lo posicionó como parte de una generación de economistas venezolanos altamente sofisticados.

Pensamiento e influencia en cuyo andar dejan estela…

La mujer que quiero tiene que ser... Del petróleo al conocimiento.

Durante el siglo XX, Venezuela fue definida por el petróleo. En el siglo XXI, comienza a ser definida por su gente. Esta transición no es retórica. Mucho se ha dicho sobre ‘la mala influencia del oro negro, del minotauro desviador [Dixit Uslar Pietri]. Pero en realidad el petróleo—en medio de nuestra borrachera democrática o revolucionaria—ha sido y seguirá siendo una bendición; el corazón de esa mujer llamada Venezuela. Desde su vientre, brotaron los hijos de la patria movilizada, educada y desruralizada. Juan Pablo Perez Alfonso dejó su huella en PDVSA y como fundador de la OPEP.

Empresarios como Juan Carlos Escotet han consolidado proyectos financieros en Europa, mientras figuras como Adriana Cisneros y su familia, lograron una influencia mediática y corporativa global. Imposible dejar de conceder mérito a nuestros grandes escritores y poetas como Rafal Cadenas [Premio Cervantes], Vicente Gerbasi y mi padre el inmigrante o Eugenio Montejo y Tierra de nadie. La novela en TV también ha hecho historia, con escritores y actores que desde RCTV o Venevisión llegaron a Hollywood. Qué decir de narradores y ensayistas como Rómulo Gallegos [Doña Bárbara]; Arturo Uslar Pietri; Miguel Otero Silva [Novelista, editor y periodista y sus Casas muertas donde retrata la Venezuela profunda; Salvador Garmendia [Maestro del cuento y la narrativa urbana moderna]; Adriano González León y su País portátil, novela clave sobre la violencia y la historia venezolana. Voces contemporáneas y de proyección internacional como Yolanda Pantin, una de las voces más importantes de la poesía actual o Rafael Arráiz Lucca; ilustre Ensayista, poeta e historiador; Allan Brewer Carias, profesor de la Universidad de Columbia en NY.

Lorenzo Mendoza representa la continuidad empresarial, mientras nuevas generaciones—como Sascha Barboza o Daniela Goicoechea—evidencian la emergencia de una economía digital. Todos tienen un tronco común: Una Venezuela de migrantes, hijos educados en tierra de gracia, socialmente resilentes y aspiracionales, cuyo corazón, fuego y espuelas, los diferencia. Decía William Shakespeare: “sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser”. La diáspora venezolana ha asumido ese desafío como proyecto colectivo. Y con ese paisaje y nuestros sueños hemos ido conquistado los mismos mundos que un día nos conquistaron. Y llegamos a ser…

La figura de la madre Venezolana ha sido central en nuestras vidas. Muchas veces madre y padre a la vez, es la savia del árbol noble que alimenta sus ramas y las hace florecer. Madres y abuelas—que cruzando el tapón del Darien—prefirieron quedarse para no ser carga, y morir con una ilusión: la felicidad de los suyos en tierras de libertad. Madre que deja de beber y de comer para alimentar a los niños de casa y del vecino […] Madre que madruga y mete la masa en bolsitas plásticas para freírle arepas a sus hijos y sus alumnos. Madre que abraza, ama y protege, madre de temple y madera fina, con la piel tostada como una flor. Madre que es la patria, de cuyo roble heredamos nuestro espíritu luchador.

Por esos mundos de Dios. La cultura que es belleza

En el terreno cultural, la diáspora no sólo ha sobrevivido, ha iluminado senderos. Gustavo Dudamel dirige orquestas de prestigio mundial, mientras el buen y querido amigo Eduardo Marturet, proyecta la tradición sinfónica y lleva por todos los escenarios del mundo, nuestras querencias.

Artistas como Carlos Cruz-Diez y Jesús Rafael Soto transformaron la percepción del arte contemporáneo. En la moda, Carolina Herrera redefinió la elegancia. En el cine, Edgar Ramírez consolidó una presencia internacional. Y en la música, figuras como Simón Diaz, Ricardo Montaner; Rawayana y Gabriela Montero representan la dualidad venezolana: tradición y vanguardia. No podemos dejar de mencionar al gran sonero de la salsa Oscar de León. En otro sentido comediantes como Lovera, Márquez o Harris, han hecho reir integrando otras culturas con la nuestra. Y jinetes de la talla de Javier Castellanos [1er venezolano ganador del Kentuky Derby], Ramón dominguez o Junior Alvarado, elevan nuestro pabellón con su fusta victoriosa.

La cultura, en este contexto, no es ornamento. Es memoria, es arraigo, es semilla de los hijos que sembrarán nuevas estrellas. Es conservación, que es belleza.

De los montes quiero la inmensidad. Y del río la acuarela…

El buen desempeño en la ciencia ha venido de una la élite silenciosa, pero inmensamente provechosa para la humanidad. Investigadores como María Eugenia Grillet [bióloga y entomóloga] y Alberto Paniz-Mondolfi [Médico Patólogo] trabajan en salud global. Jacinto Convit encarnó una visión profundamente humanista de la ciencia, desarrollando la vacuna contra la lepra y liderando avances en enfermedades tropicales que transformaron la salud pública en Venezuela y más allá. Su legado, junto a otros investigadores venezolanos, revela una tradición intelectual sólida, capaz de convertir conocimiento en servicio. En ellos, la ciencia no es progreso técnico, es cultura que es disciplina, ética y vocación colectiva.

Esa herencia sostiene una idea esencial: que Venezuela, aun en la adversidad, sigue siendo recuperable, porque su capital más valioso—el talento formado y resiliente—permanece activo, dentro y fuera de sus fronteras, un rio de acuarelas…

En el deporte la excelencia venezolana es universal. Miguel Cabrera y José Altuve [Futuros Salón de la Fama del Beisbol] representan la consistencia en las Grandes Ligas. Yulimar Rojas ha redefinido los límites del atletismo […] También toca recordar a Carrasquelito, Aparicio, Concepción, Trillo, Galarraga, Vizquel, Abreu o Santana. Ídolos peloteros de una época, padres fundadores de nuevas oportunidades en las grandes ligas. Así llegaron otros como Félix Hernández, ganador del premio Cy Young; Ronald Acuña Jr., uno de los jugadores más electrizantes de las gran carpa; Miguel Rojas o la regadera de Yaracuy Luis Arráez. Narrando y cubriendo sus hazañas tenemos destacados comunicadores como Mari Montes, Fernando Arreaza, Luis Alfredo Álvarez, Carlos Domingues. Y el pionero de voces en el exterior: Rafael Machado mejor conocido como Juan Vené.

En el fútbol Juan Arango o Salomón Rondón han llevado a Venezuela a escenarios internacionales. En el baloncesto, Greivis Vásquez y Carl Herrera marcaron un hito al consolidarse en la NBA, abriendo camino para nuevas generaciones […] En deportes de combate, Jorge Linares, Nalek Korbaj, Gabriel Mestre figuran como campeones en múltiples categorías, mostrando la tradición boxística del país.

En el ciclismo, Daniel Dhers, medallista olímpico, ha elevado el perfil del BMX freestyle a nivel global. Y en disciplinas menos masivas, Stefany Hernández logró una histórica medalla olímpica, mientras Antonio Díaz se convirtió en campeón mundial de karate, consolidando una carrera excepcional. Tambien figuran Orluis Aular y José Rujano.

La nación que se rehizo en el mundo...

La diáspora venezolana no es una pérdida. Es expansión. Una nación que al dispersarse, se multiplicó. Una identidad que al fragmentarse, se universalizó.

Venezuela hoy no es sólo un país, no es sólo una consecuencia, es vida y experiencia para el futuro. Esto plantea una posibilidad única: la reconstrucción de Venezuela desde una lógica transnacional. ¿Qué explica esta capacidad de adaptación? No sólo educación y talento. Hay algo más profundo: una ética. Es la costumbre hecha humildad y carisma. Es el abrazo, el amor maternal, el orgullo llanero y el compromiso ancestral. La resiliencia venezolana no es pasiva. Es activa, creativa, bondadosa, insistente. Se manifiesta en la capacidad de reconstruir vidas, de insertarse en sistemas complejos, de competir sin perder identidad, de dar sin recibir, de ayudar sonriendo.

En términos sociológicos, nos hemos convertido en un migrante altamente preparado, flexible, noble, aguerrido y con fuerte capital multicultural. Una combinación hermosa y rara a la vez, de monte, rio, urbe y acuarela, que es verdor, abundancia, viento y color en medio del lodo. Y no hay selva que nos detenga. En palabras de Dostoyevski somos seres humanos de dolor, destierro y desplazamiento convertidos en la forma más profunda de comprensión humana. Ha sido en la ausencia y el miedo donde el hogar tomó sentido. Y como decía Facundo, no siendo de aquí ni de allá, sin tener edad ni porvenir, ser felices ha sido nuestro color y nuestra identidad.

Así es la patria extendida venezolana. No es nostalgia ciega, es presencia y luz. Está en un ingeniero en Silicon Valley, en un médico en Madrid, en un músico en Bogotá o en Berlín, en un científico en Boston o Buenos Aires […] Está mi hija mayor—Constanza—que brilla como diamante; está de mis morochos [gemelos]-Eduardo-primer venezolano Valedictorian Speech de la historia de la Universidad de Sciences Po de Paris o en su hermano gemelo Juan—uno de los pocos venezolanos que ha logrado pertenecer al selecto grupo del Center for Digital Technology and Management de la Technical University of Munich (Technische Universität München); o en mi hija que me hizo abuelo—Valeria—que escribe como los ángeles...

Está en mis nietos-que habiendo nacido en otras tierras-mañana voverán a casa para estar cerca del mar, al pie del Ávila, de la sierra nevada o en nuestros llanos, en nuestra querida Venezuela…Y nacerán nuevas estrellas.

*Abogado Ex Embajador de Venezuela en Canadá

@ovierablanco vierablanco@gmail.com

 NULL

    

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar