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OPINIÓN

La propiedad es base de la libertad

La restitución de bienes expropiados ilegalmente en Venezuela es vista como un pilar fundamental para la recuperación de la libertad y la democracia, exigiendo justicia y confianza.

Por VENAMÉRICA

Devolver a sus dueños legítimos los bienes expropiados, expoliados o confiscados ilegalmente, eso es restitución de la propiedad privada, es un objetivo fundamental para Venezuela, objetivo que comienza por la devolución del país que nos quitaron y de los derechos que nos secuestraron, de la libertad y la democracia que nos robaron.

“Restitución de la Propiedad Privada en Venezuela” es el Foro que El Interamerican Institute for Democracy y la Asociación Víctimas de Expropiaciones organizaron recientemente en Miami, con ponencia de Guillermo Bello Vicentini y exposiciones de Beatrice Rangel, José Rangel Barón, Omar González, Armando Armas, María Teresa Morín, Carlos Sánchez Berzaín y Paciano Padrón, quien ahora esto escribe, habiendo recordado en el encuentro que la propiedad privada es un derecho humano protegido desde tiempos inmemoriales, que en la Tabla de los Diez Mandamientos se lee “no robarás”, mientras que el Éxodo, de manera explícita, establece “no codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni sus bienes”.

En tiempos modernos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) establece: “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”, mientras la Constitución de Venezuela garantiza: “Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes”.

La expropiación de cualquier clase de bien está contemplada en la Carta Magna venezolana, que exige se cumplan tres condiciones (Art. 115): 1ª) “causa de utilidad pública o interés social”, no venganza política o apetencia de enriquecimiento ilícito; 2ª) “sentencia firme de un Tribunal competente”, no el capricho del dictador, y 3ª) “el pago oportuno de justa indemnización”. Nunca los criminales del régimen han cumplido estas condiciones sine qua non, para que la expropiación no sea un robo, como bien en su momento se lo dijo en su propia cara María Corina Machado a Hugo Chávez Frías.

Lo afirmado contrasta con aquella palabra inconstitucional, lacerante e inapelable, característica del comunismo usurpador de derechos: “Exprópiese, Exprópiese, Exprópiese”, debiendo haber dicho, con mayor sinceridad, “Róbese, Róbese, Róbese”.

Lo que ha habido en Venezuela es robo, porque esas expropiaciones tampoco son “confiscación de bienes”, figura también consagrada en la Constitución (Art. 116), conforme a la cual, el Estado puede apropiarse de un bien sin indemnización, a través de “sentencia firme“ de un Tribunal, contra bienes de personas enriquecidas “ilícitamente al amparo del Poder Público” o contra bienes provenientes del “tráfico ilícito de sustancias psicotrópica y estupefacientes”. Seguramente este artículo ha de aplicarse pronto, para la recuperación de los bienes mal habidos por los integrantes de la cúpula del régimen criminal, de sus familiares y testaferros.

En el Foro en referencia recordé el nombre de Franklin Brito, productor agrícola y biólogo venezolano, a quien he denominado desde hace ya largo tiempo, mártir de la propiedad privada; a él el régimen le arrebató sus tierras y él se declaró en huelga de hambre, en defensa del derecho a la propiedad; la dictadura lo dejó morir de inanición sin devolverle lo suyo, habiéndose burlado de él y sometiéndolo al escarnio público. El sector agropecuario fue la primera víctima del robo masivo de la propiedad privada en Venezuela, trayendo consigo falta de alimentos, hambre y miseria.

Estamos en días que anuncian transición, una vez detenido y sometido a juicio el criminal dictador Nicolás Maduro. La transición, el paso a un Estado de Derecho que regane la libertad y la democracia, exige no solamente la privación de libertad de los culpables, si no ofrecer las compensaciones, cuando sea posible devolver el bien o, en todo caso, indemnizar el daño causado a los expoliados.

La compensación no es para resolver un problema del pasado, no es mirar hacia atrás, es un paso fundamental de cara al futuro, para reactivar la economía, generar confianza en los inversionistas, hacer justicia y tener un país “normal”, que respete el Estado de Derecho y la propiedad.

Queremos un país de propietarios no de proletarios, donde haya igualdad de oportunidades de acceder a la propiedad y garantías para su “uso, goce, disfrute y disposición”.

No digo nada nuevo al afirmar que sin justicia no hay paz, ni reconciliación, ni camino a una democracia y libertad duraderas; es bueno recordarlo en Venezuela, pero también en los Estados Unidos, a las autoridades que ejercen tutoría en nuestro país.

No basta reconocer la expoliación, hay que devolver lo robado, la propiedad, como ya está dicho, es la base de la libertad

Entre las más importantes proposiciones escuchadas en el Foro se encuentra las siguientes tres:

1ª) Incluir la restitución de la propiedad privada, con carácter prioritario, en la agenda de la transición, porque la propiedad es base de la libertad

2ª) Formular un “Plan de Restitución de la Propiedad Privada” y abrir un amplio debate al respecto, y

3ª) Crear un Sistema Nacional de Restitución y Recuperación Patrimonial, que congregue la voluntad de todos los comprometidos con el cambio en Venezuela.

Son muchos los derechos humanos que debemos reconquistar. Restituirlos es la finalidad fundamental de la lucha por la democracia. Por supuesto que hay derechos prioritarios como el de la vida y la libertad, pero muy cerca de ellos, para que la vida sea vida, y la libertad sea plena, el derecho a la propiedad debe ser restituido. Es objeto de nuestra lucha.

Por Paciano Padrón*

*Vicepresidente de CICIVEN, expresidente de VenAmérica

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