La confrontación con Irán se ha calmado. Los bombardeos han cesado y los petroleros vuelven a transitar por el estrecho de Ormuz; entonces, ¿podemos hablar de paz?
Las repercusiones políticas de la guerra con Irán
Las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán se encuentran en una fase crucial de 60 días, donde el presidente Donald Trump busca demostrar avances tangibles para asegurar los intereses de su nación y la estabilidad global.
Efectivamente, los buques están atravesando el estrecho de Ormuz, aunque el tráfico sigue siendo inestable y aún se sitúa muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
Según ShipFinder, un servicio global de seguimiento marítimo, los datos del sistema AIS, un sistema de seguimiento automatizado utilizado en los buques y por los servicios de tráfico de buques (VTS) para identificar y localizar embarcaciones, revelan que “el número total de buques en el golfo Pérsico ha experimentado un aumento neto durante el último mes, pasando de 3024 el 5 de junio a 4527 el 5 de julio.No obstante, esta presencia regional no se traduce en un tránsito fluido a través del estrecho”.
Entre tanto, queda mucho por negociar durante la fase de 60 días de las conversaciones de paz en Suiza, por lo que el presidente, Donald Trump, todavía no puede considerar que ha hecho lo suficiente para apaciguar a sus críticos, quienes sostienen que la guerra con Irán logró muy poco.
El mandatario sigue afirmando que siempre puede volver a bombardear a Irán si fracasan las conversaciones de paz pero nadie en Washington, incluida la Casa Blanca, desea que se reanuden los ataques.
Y es que, si los republicanos quieren conservar su mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato de noviembre próximo, Trump deberá demostrar que la guerra terminó y que los beneficios para Estados Unidos y para el mundo entero son tangibles y duraderos.
Es cierto que los precios del petróleo han bajado considerablemente desde la reapertura del estrecho de Ormuz, pero cada vez que se produce una oleada de ataques y represalias entre Estados Unidos e Irán, el precio fluctúa; por eso, Trump necesita mantener la estabilidad necesaria para continuar las negociaciones con Irán.
El propio presidente del Parlamento iraní, y representante de Teherán en la mesa de negociaciones, Mohammad Bagher Ghalibaf, sostuvo hace poco que la implementación del acuerdo de alto el fuego firmado con Estados Unidos es "difícil, pero factible".
Trump por su parte, se muestra confiado en poder concluir esta guerra satisfactoriamente para los intereses estadounidenses.
No obstante, siguen existiendo desafíos que implicarían repercusiones políticas negativas para los republicanos y su líder.
Es claro que Irán desea mantener cierto control sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, ya sea cobrando un peaje por barco o exigiendo tasas de gestión para garantizar el tránsito seguro a través de este punto estratégico.
Ninguna de estas fórmulas de pago es aceptable para Trump, quien ha insistido reiteradamente en que Irán no tiene derecho a cobrar tasas y que nunca se le permitirá obtener beneficios económicos por autorizar el paso de petroleros y otros buques comerciales por el estrecho.
Si pierde esta disputa ante Teherán, sería un fracaso importante, no solo para los republicanos en general, para sus partidarios del movimiento MAGA y repercusiones en las elecciones de noviembre podrían ser desastrosas.
Otro de los temas pendientes con Teherán y no menos importante es ¿qué sucederá con el programa de enriquecimiento de uranio de Irán? aunque haya sufrido graves daños luego de los bombardeos de Estados Unidos e Israel.
Un compromiso iraní de no fabricar nunca una bomba nuclear no es suficiente porque Teherán ya ha hecho en el pasado, promesas similares y, sin embargo, siguió adelante con el enriquecimiento de uranio hasta niveles cercanos a la obtención de una bomba nuclear, después de que la administración Trump se retirara del acuerdo nuclear suscrito en 2015, bajo la presidencia de Barack Obama.
Las promesas del régimen irani tienen poco valor; por tanto, independientemente de cómo avancen las negociaciones en las próximas semanas, el resultado debe ser sólido y verificable: la ausencia de tasas para los barcos que transiten por el estrecho de Ormuz y la entrega de todo el uranio altamente enriquecido que actualmente permanece enterrado bajo instalaciones nucleares destruidas.
Si no se resuelven estas dos cuestiones, los críticos de la administración Trump afirmarán que ha sido derrotado por el régimen de Teherán, y las repercusiones políticas en las elecciones de mitad de mandato podrían arrojar resultados indeseados.
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