Vivimos en una época en la que cualquiera puede opinar sobre cualquiera. Las redes sociales han democratizado la palabra, pero también han multiplicado el ruido.
Meditación para hoy: ¿Vale la pena responder a los odiadores y a su séquito?
Las plataformas digitales multiplican el ruido y la exposición, dando lugar a la aparición de "haters" que encuentran en la descalificación y el conflicto un modo de vida, alejándose de un diálogo constructivo.
Junto a quienes dialogan con honestidad, han aparecido otros que parecen alimentarse del desprecio, la descalificación y la ofensa. Son los llamados haters: personas que convierten la crítica en un modo de vida y encuentran en el conflicto una forma de obtener protagonismo.
Hace muchos años un profesor me regaló una frase que nunca he olvidado: “No somos billetes de cien dólares; no le gustamos a todo el mundo.”
Aquel consejo, tan sencillo, encerraba una profunda sabiduría: Quien pretende agradar a todos termina perdiéndose a sí mismo.Quien vive buscando la aprobación ajena acaba siendo esclavo de las opiniones de los demás.
Las Escrituras nos recuerdan que nuestra verdadera lucha no es contra las personas,sino contra el mal…
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